Radix

CAPITULO 8

El amanecer llegó acompañado por un cielo gris.

Desde la ventana de su habitación, Thalorin observaba cómo las primeras luces comenzaban a iluminar Aurelia. A diferencia de otras ciudades, la capital despertaba temprano. Incluso a aquella hora podía ver sirvientes, comerciantes y funcionarios moviéndose por las calles cercanas al palacio.

Detrás de él, Geb seguía profundamente dormido sobre una enorme pila de almohadas.

Nadie entendía cómo una criatura capaz de atravesar bosques enteros a toda velocidad podía dormir tanto.

—Si sigues durmiendo así algún día te van a confundir con un gato de verdad.

Geb abrió un ojo.

—Y si sigues molestándome antes del desayuno, voy a recordarles a todos que eres un príncipe-Thalorin soltó una pequeña risa.

Un golpe en la puerta interrumpió la conversación.

—Adelante.

Un sirviente ingresó con una reverencia.

Más tarde, Thalorin se encontraba sentado en una de las terrazas del palacio junto a Geb. Frente a ellos había una mesa llena de mapas, informes y algunas notas que había tomado durante la reunión con el rey, aunque en realidad ya no les prestaba demasiada atención.

—¿Vas a seguir mirando esos mapas o piensas comer algo? —preguntó Geb mientras mordisqueaba un trozo de carne—Estoy pensando-Contesto Thalorin distraído—Llevas tres horas pensando- Refuto Geb—Porque la situación es preocupante.

Después de la reunión había decidido contactar a algunas personas de confianza. Si iba a tomar una decisión tan importante como entrar en Valaris necesitaba más información que la que poseían el rey y los duques.

Por suerte, las piedras de comunicación funcionaban bastante bien dentro de la capital. Por desgracia, la primera persona que respondió fue Lysandra—¡Mira quién decidió aparecer después de meses! - saludo su amiga—Hola, Lysandra—No—¿No? - dijo confundido Thalorin—No puedes desaparecer medio año y luego actuar como si nada hubiera pasado-Acuso Lysandra

Geb comenzó a reír—Te lo mereces—Gracias por el apoyo- Dijo Thalorin con sarcasmo. La conversación continuó varios minutos entre reproches y amenazas poco creíbles antes de que finalmente lograra preguntarle por el Imperio. Y entonces el tono de la capitana cambió—Algo está mal allí.

Aquellas cuatro palabras bastaron para llamar toda la atención de Thalorin, Lysandra no era una persona alarmista. Si decía algo así era porque realmente estaba preocupada.

Según ella, durante los últimos meses Valaris había comenzado a cerrar progresivamente casi todas sus fronteras. Oficialmente seguían abiertas, pero cada vez menos personas podían entrar o salir.

Nadie explicaba el motivo, pero los rumores seguían creciendo.

—He visto barcos llenos de personas intentando abandonar el Imperio —explicó ella—. Algunos dicen que son comerciantes, otros dicen que refugiados. La verdad es que nadie parece saber exactamente qué está pasando.

—¿Y tú qué crees? -Cuestiono Thalorin con interés

Lysandra guardó silencio unos segundos—Creo que tienen miedo-Aquella respuesta no le gustó, el miedo era contagioso, mucho más que cualquier enfermedad.

—La última vez que navegué cerca de las costas imperiales sentí algo extraño.

—¿Extraño cómo?

—Pesado.

Thalorin frunció el ceño.

—¿Pesado?

—Como si el ambiente estuviera enfermo.

Geb levantó una oreja y dijo—Eso suena preocupante—Lo es- confirmo Thalorin

Lysandra continuó explicando que muchas personas estaban enfermando. Algunos sufrían fiebre, otros agotamiento constante, otros simplemente parecían debilitarse sin motivo aparente. Los síntomas variaban demasiado para tratarse de una enfermedad común.

Pero lo que realmente llamó la atención de Thalorin vino después.

—También escuché algo sobre las feromonas.

—¿Qué pasa con ellas?

—Se están volviendo inestables.

El silencio cayó entre los tres.

—¿Inestables cómo? —preguntó finalmente, con miedo a lo que podría escuchar

Podría quedar así, manteniendo el tono de tu historia:

—Alfas perdiendo el control, omegas entrando en celo antes de tiempo, algunos incluso reaccionan de forma agresiva sin motivo.

Eso sí era grave.

Thalorin conocía bien las políticas de Valaris. A diferencia de muchos otros países, el Imperio llevaba décadas invirtiendo enormes cantidades de recursos para garantizar que ningún ciudadano quedara sin acceso a supresores durante sus celos o rut. Era una de las pocas cuestiones en las que incluso las provincias más alejadas recibían atención constante por parte de la administración imperial.

De hecho, durante los últimos años, varios laboratorios imperiales habían adquirido fórmulas desarrolladas por el propio Thalorin. Sus supresores eran reconocidos por su alta eficacia y por provocar muy pocos efectos adversos, algo especialmente valioso para omegas y alfas con sensibilidades elevadas.

Por eso la situación resultaba tan extraña.

No tenía sentido que tantas personas estuvieran perdiendo el control al mismo tiempo. Incluso si hubiera escasez de suministros, el Imperio contaba con reservas estratégicas precisamente para evitar algo así. Además, las alteraciones parecían afectar también a personas que, según los informes, seguían consumiendo sus tratamientos con normalidad.

Aquello significaba que el problema probablemente no era la falta de supresores.

Era algo más, algo capaz de interferir directamente con el equilibrio natural del cuerpo.Y si eso era cierto, entonces la situación era mucho más peligrosa de lo que cualquiera había imaginado.

—Por eso no entré —continuó Lysandra—. Aunque quisiera ayudar, no sabría qué hacer. Y si cierran completamente las fronteras podría terminar atrapada allí.

Cuando la comunicación terminó Thalorin permaneció pensativo unos segundos mientras repasaba todo lo que sabía, espíritus enfermos, fluctuaciones anormales de maná, personas debilitándose sin explicación aparente, feromonas alteradas.



#606 en Fantasía
#890 en Otros

En el texto hay: romance lento, omegavers bl

Editado: 18.06.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.