Radix

CAPITULO 10

El despacho provisional que le habían asignado a Taurin se encontraba en una de las alas administrativas del Palacio Imperial. Desde la ventana podía verse gran parte de Astranor, una ciudad inmensa es la encargada de albergar a grandes académicos, y magos cuyas torres se perdían entre la niebla gris que parecía cubrir permanentemente la capital durante los últimos meses.

Sobre el escritorio descansaban decenas de informes, Taurin había terminado odiando los informes.

Cada día llegaban más, y casi ninguno contenía buenas noticias.

—Deberías descansar-La voz de Dravenor rompió el silencio.

El príncipe imperial se encontraba recostado contra una estantería mientras revisaba algunos documentos.

Taurin ni siquiera levantó la vista—Cuando esto termine- Contesto Taurin—Llevas diciendo eso tres semanas—Porque sigo sin terminar.

Dravenor soltó un suspiro, no insistió, había aprendido que discutir con Taurin cuando se encontraba en aquel estado era inútil.

La puerta se abrió pocos segundos después, Cassian entró acompañado por dos asistentes que transportaban nuevos documentos.

—Traigo los últimos informes de las provincias occidentales-Informo con tono aburrido—Déjalos aquí por favor- pidió Taurin-Cassian dejó los documentos sobre el escritorio—Ni siquiera has preguntado si contienen buenas noticias-Dijo en tono juguetón—Porque no las contienen- dijo Taurin sin levantar el rostro de lo que ya revisaba

Aquello provocó una ligera mueca en el rostro del sanador—Qué optimista- Bufo Cassian—La experiencia me respalda-Dijo Taurin-

Durante unos segundos nadie habló, la tensión apareció de inmediato-Dravenor llevaba semanas observándolos así, Cassian y Taurin parecían incapaces de mantener una conversación normal.

Discutían constantemente, se corregían mutuamente, se irritaban con facilidad. Y aun así siempre terminaban trabajando juntos.

—Sigues sin dormir —dijo Cassian mientras revisaba algunos documentos—Sigo ocupado-Replico Taurin—Eso no es una respuesta—Sí lo es—No para una persona razonable-Taurin levantó finalmente la mirada—Entonces es una suerte que no me importe tu opinión.

Cassian sonrió.

—Y sin embargo sigues escuchándome- dijo con descaro mientras Taurin lo ignoraba-Dravenor observó la escena durante varios segundos, decidió intervenir antes de que comenzaran otra discusión absurda.

—Los sanadores de Gaelar deberían llegar hoy-Eso consiguió cambiar inmediatamente el ambiente y haciendo notar su presencia-Taurin se recostó contra su silla—Eso espero- contesto—Los informes que envié no explican ni la mitad de la situación real-Dijo Taurin desanimado-pero confió en el talento de los sanadores de mi padre-Cassian frunció ligeramente el ceño—¿Crees que podrán ayudar? - pregunto con tono honesto—Necesito que puedan hacerlo.

Aquello hizo que el silencio regresara, porque los tres sabían que la situación había empeorado, Mucho.

Más de lo que estaban dispuestos a admitir públicamente, en ese momento alguien golpeó la puerta.

Un guardia entró apresuradamente.

—Su Alteza—¿Qué ocurre? - contestó Dravenor—Los sanadores de Gaelar han llegado al palacio-Taurin se puso de pie inmediatamente, Dravenor intercambió una mirada con Cassian.

Aquello era una buena noticia, por fin llegaba ayuda, quizás podrían empezar a respirar.

Los tres abandonaron la oficina y se dirigieron hacia el patio principal del palacio. A medida que descendían por las escalinatas podían ver el movimiento de carruajes, funcionarios y sanadores recién llegados.

Todo parecía normal, hasta que dejó de serlo.

Pudo ver al grupo de sanadores que tanto habían esperado, sintió un poco de tranquilidad, pero al ver bajar al último sanador Taurin sintió una extraña oleada de maná recorrer el jardín.

Durante apenas unos segundos el aire pareció volverse más limpio.

Más ligero, Taurin sintió como si alguien hubiera abierto una ventana después de meses respirando dentro de una habitación cerrada, incluso las flores marchitas se estremecieron y algunos arbustos recuperaron parte de su color.

Y el silencio cayó sobre el patio.

Taurin enfoco la mirada, entonces lo vio.

Un joven alto de cabello oscuro caminaba directamente hacia él. Ese característico parche que cubría su ojo izquierdo lo reconocería en cualquier lugar. A su lado avanzaba una enorme bestia blanca que parecía salida de una leyenda, una criatura cuya sola presencia bastaba para llamar la atención de todos los presentes.

Nadie intentó detenerlo, el muchacho atravesó el jardín.

Se detuvo frente a Taurin.

Y sonrió.

—Príncipe heredero Taurin, cuánto tiempo sin vernos.

Por primera vez en mucho tiempo, Taurin se quedó sin palabras.

No podía creerlo, de todas las personas que podían aparecer en medio de aquella crisis, tenía que ser él, durante una fracción de segundo sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies.

¿Su padre lo había enviado?,¿El consejo se había enterado?,¿Habían decidido que ya no era apto?

La idea golpeó su mente con una violencia inesperada, una mezcla de frustración, miedo y enojo recorrió su pecho. Incluso sintió cómo parte de sus feromonas intentaban escapar de su control.

Apretó la mandíbula.

No.

No aquí.

No frente a todos.

Mucho menos frente a él.

—Thalorin. Bienvenido, me alegra ver que llegaste con bien-Su voz sonó firme.

Controlada, exactamente como debía sonar, por dentro, sin embargo, estaba lejos de sentirse tranquilo. Pero no debo permitir que este bastardo arruine mi imagen.

Thalorin pareció no notar nada, o quizás sí lo había notado y simplemente no le importaba.

—Muchas gracias. En realidad, tengo un mensaje del rey. ¿Podríamos hablar en privado un momento? -Lo dijo con absoluta naturalidad.

Como si estuvieran conversando en cualquier otro lugar

—Claro... sí, por supuesto. Ven conmigo.



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En el texto hay: romance lento, omegavers bl

Editado: 03.07.2026

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