El silencio permaneció en la sala durante varios segundos después de la confesión implícita de la emperatriz. Nadie parecía saber qué decir. Dravenor seguía observando a su madre, incapaz de apartar la mirada de ella. Durante meses había trabajado a su lado prácticamente todos los días, habían revisado informes juntos, discutido estrategias, negociado con nobles y coordinado respuestas para la crisis que consumía al Imperio, y aun así no había notado nada.
Thalorin, por su parte, no pareció interesado en prolongar el momento, como si descubrir que la mujer más poderosa del Imperio estaba enferma fuera simplemente otro dato dentro de una larga lista de problemas.
—Ahora comprendo mejor la situación —dijo finalmente mientras cerraba uno de los informes que había estado revisando—. Y también comprendo por qué los reportes enviados a Gaelar estaban incompletos.
Las palabras hicieron que Taurin tensara ligeramente la mandíbula—Los informes no estaban incompletos-refuto este.
—Lo estaban-Dijo Thalorin mirándolo directamente-La respuesta llegó tan rápido que incluso Cassian se sorprendió—Los informes describen síntomas, evolución y medidas de contención. Sin embargo, omiten que el emperador está infectado, que la emperatriz también lo está y que la contaminación de maná dentro del imperio es significativamente superior al que los otros reinos creen. Eso es información relevante que políticamente puedo entender porque quieren esconder, pero a mí la política no me interesa-Dijo Thalorin
Al escuchar todo esto nadie respondió, Thalorin apoyó ambas manos sobre la mesa antes de continuar.
—Y por cierto. Creo que también es momento de aclarar otro asunto-Dravenor finalmente apartó la vista de su madre y volvió a concentrarse en él.
—¿Qué asunto? -cuestiono con voz monótona
Thalorin introdujo la mano dentro de su abrigo y extrajo un documento cuidadosamente protegido por un estuche de cuero.
Lo colocó sobre la mesa y dijo—Mi autoridad dentro de esta misión.
Taurin frunció el ceño, Nadira observó el documento-Dravenor lo tomo y cuando rompió el sello y comenzó a leer, la habitación volvió a quedarse en silencio.
—¿Qué es eso? —preguntó Cassian.
Dravenor terminó de leer el documento antes de responder.
—Un decreto real.
La expresión del príncipe imperial se volvió más seria—El rey de Gaelar designa oficialmente al príncipe Thalorin como líder absoluto de la misión sanitaria enviada al Imperio de Valaris.
La sorpresa en el rostro de Taurin fue imposible de ocultar.
Aquello no tenía sentido, su padre no le había mencionado nada, ni una sola palabra, desde que había solicitado refuerzos no había podido comunicarse con nadie de Gaelar, la conexión fallaba seguramente por la inestabilidad en el maná.
Pero jamás pensó que Thalorin llegaría con autoridad independiente, y mucho menos con autoridad superior sobre toda la delegación.
—No estaba al tanto de esto —dijo finalmente.
Thalorin observó sus reacciones con aparente indiferencia—Supongo que su majestad consideró que era una decisión necesaria.
La calma con la que lo dijo irritó ligeramente a Dravenor, porque aquello cambiaba muchas cosas. Hasta ese momento había asumido que Thalorin era un sanador excepcional enviado para ayudar, ahora entendía que era algo mucho más complicado.
Era un representante directo del rey de Gaelar, y además uno con capacidad de decisión propia.
—¿Y qué implica exactamente ese nombramiento? —preguntó Cassian.
Thalorin sostuvo su mirada.
—Implica que los sanadores que vinieron conmigo responden a mi autoridad, implica que soy responsable de decidir cómo serán utilizados nuestros recursos y también implica que, si considero que las condiciones no son adecuadas para su despliegue, ninguno de ellos tendrá autorización para participar en operaciones dentro del Imperio.
La tensión se hizo palpable, Cassian parpadeó, Taurin permaneció inmóvil, Nadira observó a Thalorin con renovado interés y Dravenor sintió por primera vez una verdadera irritación.
Aquel hombre acababa de llegar, había señalado los errores de sus informes, había descubierto la enfermedad de su madre en cuestión de minutos y ahora le estaba recordando que una parte importante de la ayuda que necesitaban dependía exclusivamente de él.
Era una demostración de poder clara, ambos lo sabían. Sin embargo, antes de que alguien pudiera responder, Thalorin volvió a introducir la mano en su abrigo.
La sala entera observó el movimiento, esta vez extrajo un pequeño frasco de cristal. Thalorin caminó directamente hacia la emperatriz y depositó el frasco sobre la mesa frente a ella—¿Qué es esto? —preguntó Nadira—Algo que debería ayudarla-Contesto Thalorin-La emperatriz tomó el recipiente y observó las pequeñas tabletas en su interior.
—Tome una después del desayuno y otra después de la cena- Dijo Thalorin
Dravenor frunció el ceño—¿Así de simple? —No-Dijo Thalorin, la respuesta fue inmediata—Pero debería reducir el daño que está sufriendo su núcleo de maná y aliviar parte de la presión sobre sus canales.
La habitación quedó completamente inmóvil, porque nadie allí sabía exactamente qué contenían aquellas pastillas, pero Thalorin había diagnosticado a la emperatriz en cuestión de minutos y eso hacía difícil ignorar sus palabras.
—También le recomiendo suspender los tratamientos que está utilizando actualmente-Aquello hizo que Dravenor se tensara—¿Cómo puedes saber qué medicamentos está tomando?
—No lo sé exactamente, no soy un adivino-Dijo Thalorin- pero puedo sentir el daño que están causando.
La respuesta dejó a todos sin palabras.
—Algunos de esos tratamientos están forzando artificialmente su núcleo para mantenerlo funcionando. Obtienen resultados a corto plazo, pero a largo plazo solo aceleran el deterioro.
Nadira bajó la mirada hacia el frasco—Y si lo desea —continuó Thalorin con tranquilidad— puedo ayudarla personalmente-La sinceridad en su voz sorprendió incluso a Taurin.