Radix

CAPITULO 19

Los días siguientes transcurrieron con una velocidad que sorprendió incluso a Thalorin.

La barrera que rodeaba el palacio continuó estabilizándose mientras los cinco árboles ancla terminaban de fusionarse con las corrientes naturales de maná del palacio y sus alrededores. Los resultados fueron visibles casi de inmediato, los dolores de cabeza constantes que sufrían los sirvientes comenzaron a disminuir, varios pacientes leves mostraron mejorías inesperadas y, por primera vez en meses, los sanadores pudieron descansar sin sentir aquella presión constante sobre sus núcleos.

Sin embargo, el verdadero problema se encontraba mucho más allá de los muros del palacio.

Antes de partir, la familia imperial insistió en que examinara al emperador, aquella visita fue profundamente preocupante.

Cuando Thalorin entró en los aposentos imperiales comprendió inmediatamente por qué Lucien había evitado hablar demasiado sobre el estado real del soberano.

El emperador estaba muriendo, no de forma inmediata, pero sí lentamente, su cuerpo apenas respondía, el flujo de maná dentro de su núcleo era caótico y las lesiones internas habían avanzado mucho más de lo que indicaban los informes oficiales.

Lucien terminó admitiendo que habían inducido artificialmente un estado de sueño profundo para conservar las pocas fuerzas que le quedaban—Si despierta ahora mismo, su cuerpo seguirá consumiendo energía que ya no posee —había explicado el gobernador de Noctis con evidente agotamiento.

Por primera vez desde que llegó al Imperio, Thalorin no tuvo una respuesta inmediata, porque no existía una, no todavía, aquella enfermedad había avanzado demasiado, necesitaba tiempo.

Y el tiempo era precisamente lo único que el emperador no tenía, por ello tomó una decisión rápida, de los sanadores que habían llegado desde Gaelar seleccionó a cuatro de los más capacitados que conocía, durante el viaje habían practicado algunas técnicas, y paso unos días más antes de partir, capacitándolos no solo a ellos, sino también a muchos otros que serian enviados a las diferentes regiones con la misión de apoyar y poner en práctica técnicas que ayudaran a ralentizar el brote, mientras se encontraba una solución.

Les encargó una única misión.

—No los dejen solos-el mensaje fue simple, debían permanecer junto al emperador y la emperatriz en todo momento, vigilar cambios, controlar medicamentos, registrar síntomas y reportarle cualquier alteración.

Mientras tanto, la situación política siguió evolucionando.

Tal como habían acordado, Thalorin dejó los asuntos diplomáticos en manos de quienes realmente entendían aquel mundo, Taurin, Dravenor y Cassian.

Antes de partir, incluso le entregó a Taurin un pequeño dispositivo metálico, a simple vista parecía un objeto insignificante.

Una caja del tamaño de una palma, nada más.

—Un amigo mío los construyó hace algunos años —explicó Thalorin.

Taurin observó el extraño aparato con curiosidad.

—¿Qué hace?

—Permite comunicarse a distancia sin utilizar maná-aquella respuesta fue suficiente para dejar al príncipe completamente inmóvil, en una época donde todas las comunicaciones dependían de magia/maná, aquello era prácticamente revolucionario, este dispositivo seria de mucha ayuda cuando la comunicación fallara completamente, por el momento se ha mantenido un poco inestable, pero se sigue utilizando, pero en caso de necesidad, esto sería como agua caída del cielo.

—Solo existen unos pocos, así que cuídalo muy bien. Nos servirá de mucho si sabemos cómo utilizarlos-Concluyo Thalorin

Taurin estaba asombrado con aquel artefacto, aunque solo se transmitía la voz le pareció impresionablemente útil.

Por decisión conjunta de la familia imperial y del propio Thalorin, su identidad como segundo príncipe continuó manteniéndose en secreto.

Oficialmente no era un heredero, ni un noble, ni un enviado real, ante el Imperio sería presentado únicamente como: el líder de los sanadores de Gaelar.

Una medida que complacía enormemente a Thalorin, y que también evitaba muchos problemas políticos.

Los gobernantes regionales fueron informados poco después.

Mensajeros imperiales partieron hacia las grandes regiones del Imperio llevando órdenes directas de Dravenor.

Noctis.

Sylvar.

Stark.

Vespera.

Caelus.

Drakmor.

Todos recibieron el mismo mensaje, la ayuda estaba en camino, debían permitir el acceso completo a Thalorin y a su equipo y cooperar con las medidas que fueran necesarias.

El día de la partida llegó mucho más rápido de lo que la mayoría habría deseado, antes incluso de que saliera el sol, el interior del palacio ya se encontraba lleno de actividad. Los sanadores revisaban provisiones por última vez, los alquimistas protegían cuidadosamente cajas llenas de ingredientes y reactivos difíciles de conseguir, mientras los guardias verificaban armas, armaduras y monturas. La expedición que abandonaría la capital no era pequeña, después de todo, no se trataba simplemente de un grupo de médicos viajando hacia otra región, sino del primer intento serio de devolver algo de estabilidad a un Imperio que llevaba meses desmoronándose.

Thalorin supervisó personalmente los preparativos, había ordenado que todos los carruajes fueran reforzados con runas de purificación diseñadas por los alquimistas que viajaban con él. No eran tan poderosas como las barreras que él podía crear, pero ayudarían a reducir la influencia del maná contaminado durante el trayecto. También revisó las provisiones médicas, las reservas de hierbas, los instrumentos quirúrgicos y las semillas especiales que había decidido transportar. Si todo salía bien, Sylvaris sería la primera región en recuperarse parcialmente.

La decisión no había sido difícil, después de estudiar durante días los informes de todas las regiones, había llegado a una conclusión sencilla: sin alimentos, ninguna otra solución importaría.



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En el texto hay: romance lento, omegavers bl

Editado: 03.07.2026

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