El pasillo parecía haberse estrechado.
No físicamente. No de una forma que pudiera medirse o explicarse con lógica. Pero Kael sintió cómo el aire se comprimía entre las paredes descascaradas, como si la propia estructura del edificio estuviera reaccionando a la presencia de aquella cosa que ahora se erguía frente a ellos.
La figura no avanzaba. No atacaba.
Esperaba. Eso fue lo que hizo que Kael sintiera, por primera vez desde que todo había comenzado, algo cercano al verdadero peligro.
No la violencia.
No el caos.
Sino la intención.
Zael dio un paso al frente, interponiéndose apenas entre Kael y la criatura, como si ese gesto, por mínimo que fuera, tuviera algún valor frente a algo que claramente no respondía a lo humano.
- Si eres un mensajero - dijo con voz firme - entonces entrega el mensaje y lárgate.
La figura inclinó la cabeza con una lentitud perturbadora. Su cuerpo parecía estar compuesto de sombras superpuestas, como si varias formas intentaran ocupar el mismo espacio al mismo tiempo. No tenía rostro definido, pero Kael sentía su mirada clavarse en él con una intensidad insoportable.
- El mensaje ya fue entregado -respondió la entidad.
La voz no salió de un punto concreto. Resonó en el pasillo entero, vibrando en las paredes, en el suelo, incluso dentro del pecho de Kael.
- ¿Entonces qué haces aquí? -insistió Zael.
Un silencio. Largo. Pesado. Y entonces, la respuesta.
- Evaluar.
Kael sintió cómo algo en su interior reaccionaba a esa palabra. No era miedo. No era rechazo. Era reconocimiento. Como si una parte de él supiera exactamente lo que significaba ser evaluado. Apretó los puños.
- ¿Evaluar qué?
La figura dio un paso adelante. Y el mundo cambió. No de forma visible. Pero sí perceptible. El sonido del viento desapareció. El leve crujido del edificio dejó de escucharse. Incluso la respiración de Zael pareció desvanecerse por un instante. Todo quedó reducido a ese espacio. A ese momento. A ellos tres.
- Cuál de ustedes es el correcto -dijo la entidad.
Kael sintió que el suelo se volvía inestable bajo sus pies. Zael no se movió. Pero Kael lo conocía lo suficiente para saber que estaba al límite.
- No tienes derecho a decidir eso - respondió.
La figura se detuvo. Y entonces rió.
No fue una risa humana. No fue siquiera una risa demoníaca. Fue algo más profundo. Algo que no tenía emoción, pero sí certeza.
- No decido - susurró - Confirmo.
Y atacó. No hubo advertencia. No hubo transición. Un instante estaba quieta y al siguiente estaba frente a ellos. Zael reaccionó primero. Bloqueó el impacto con ambos brazos, pero la fuerza lo lanzó hacia atrás como si no pesara nada. Su espalda golpeó contra la pared con un sonido seco, y por un segundo Kael temió que no volviera a levantarse.
Pero Zael no gritó. Nunca gritaba.
Kael avanzó. La criatura giró hacia él con una velocidad imposible. Y entonces ocurrió otra vez. Ese instante. Ese quiebre. El tiempo no se detuvo pero dejó de fluir como debería. Kael vio cada movimiento antes de que sucediera. Sintió la intención detrás del ataque, la trayectoria exacta, el punto de impacto. Se movió. Esquivó. Golpeó. Pero esta vez no fue suficiente.
La entidad no reaccionó como las otras. No retrocedió. No se quebró. Su cuerpo absorbió el impacto como si no existiera materia dentro de él. Y respondió. El golpe alcanzó a Kael en el pecho.
El dolor fue inmediato, brutal, absoluto. Lo lanzó varios metros hacia atrás, haciéndolo rodar por el suelo antes de detenerse contra una columna. El aire abandonó sus pulmones. Por un segundo, no pudo respirar.
- Kael.
La voz de Zael llegó lejana. Distorsionada. La criatura avanzó hacia él. Paso a paso. Sin prisa. Como si ya supiera que no había escapatoria.
- Respuesta incorrecta -dijo.
Algo dentro de Kael se quebró. No su cuerpo. No su mente. Algo más profundo. Algo que no pertenecía a su vida. A su historia..A ese mundo. Una presión comenzó a acumularse en su pecho, expandiéndose como una grieta que se abría desde el centro de su ser. No era dolor, pero quemaba. No era luz, pero iluminaba. Y por primera vez no la resistió.
Respiró. Y dejó que ocurriera. Zael vio el cambio. No en el movimiento .En la presencia. El aire alrededor de Kael se volvió distinto. Más denso. Más definido. Como si la realidad misma estuviera reaccionando a su existencia.
- Kael - susurró, pero no avanzó.
No podía No porque tuviera miedo. Sino porque entendía que intervenir ahora sería un error. La criatura también lo percibió. Se detuvo.
- Interesante - murmuró.
Kael se puso de pie. Lentamente. Su respiración se había estabilizado. Su cuerpo ya no temblaba. Sus ojos seguían siendo celestes. Pero su mirada no era la misma.
- No eres tú quien evalúa -dijo.
Su voz no sonó más fuerte. Pero sí más profunda. Más firme. Más verdadera. La entidad inclinó la cabeza.
- Y sin embargo, aquí estoy.
Kael dio un paso adelante..Y esta vez, cuando se movió, el mundo se alineó con él. El ataque fue preciso. Perfecto..No hubo fuerza desmedida. No hubo violencia innecesaria..Solo exactitud..Su mano impactó en el centro de la figura. Y algo ocurrió. No una explosión. No un golpe..Una ruptura. Como si algo invisible se quebrara. La entidad retrocedió. Por primera vez. Su forma se distorsionó. Sus sombras se agitaron.
- Imposible...
Kael no respondió. Avanzó. Y golpeó otra vez. Zael observaba. Sin intervenir. Sin comprender del todo. Pero sabiendo que lo que estaba ocurriendo frente a él no era normal.vNo era humano. Y tampoco era completamente ajeno. Porque, en el fondo una parte de él reaccionaba igual.
No tan fuerte. No tan claro. Pero lo suficiente para entender que eso también estaba dentro de él. Esperando. La entidad retrocedió un último paso. Su forma se volvió inestable, como si estuviera perdiendo coherencia.