13 de Septiembre de 2019
1 semana después
8:30pm
La tensión se acumula en mi pecho mientras me acerco al puente del Guardian Silencioso. El aire en Burke Mountain es denso, impregnado de tierra húmeda y una oscuridad amenazante. La niebla flota alrededor de mis pies, cubriendo el camino y haciendo que cada paso parezca una trampa invisible. Hasta ayer, el sonido de la cascada de Krystal solía ser reconfortante, sin embargo, ahora es un canto de advertencia.
Kaelan, el Guardián Silencioso, debe encontrarse oculto entre los arboles, presenciando lo mismo que yo. La leyenda decía que el puente de piedra, bajo el cual las aguas llevaban secretos y traiciones al olvido, no permitía el paso de los desleales sin exigir un tributo de sangre. Nadie podía cruzarlo sin que el guardián escuchara sus intenciones más oscuras, y aquellos que llevaban traición en el corazón jamás salían con vida del otro lado. Las piedras desgastadas, grabadas con runas apenas visibles, vibraban con una energía antigua, una advertencia muda que solo los puros podían ignorar.
—Ojalá que Kaelan cobre con tu vida, Kalle —sonrío, notando como las aguas bajo el puente se agitan con una furia repentina—. El peaje de sangre no se hará esta noche. No con mi familia.
Kalle Risto no es un hombre que se detenga ante nada, y esta noche, su vehemencia se percibe como un oscuro presagio. Aatu, mi primo, se encuentra cautivo a orillas del puente de piedra. Las risas de los Lobos del Sur resuenan en el aire, llenas de maldad por el logro de tener al gran Caballero del Norte en sus garras. Cada golpe que escucho retumba en mi interior, marcando el tiempo de su tortura.
Henna Kinnunen, hermana de Aatu, le ha inflingido un daño irreparable a Kalle al romper su compromiso por temor a las represalias de nuestro pueblo. La furia que eso despierta en él es palpable, casi visceral. Ahora busca venganza, no solo por su orgullo herido, sino también por el matrimonio que Aatu está por sellar con Miska, su hermana menor. Este acuerdo, que podría poner fin a años de enfrentamientos, es para él un golpe devastador. La idea de que mi primo, su enemigo, se convierta en el esposo de su hermana y el sucesor de la alianza, lo carcome. No solo busca venganza personal, sino que está decidido a destruir todo lo que representamos.
—Unohdat pian, kuka olet, Kinnunen (Pronto olvidarás quién eres, Kinnunen) —la voz de Kalle resuena en la oscuridad, cargada de veneno y desprecio—. No hay retorno para ti. Tu vida se desvanecerá como el eco de tus palabras en este bosque. Vartija tulee hakemaan sinua (El guardián vendrá por ti).
Puedo ver la satisfacción en su rostro al mismo tiempo que observa a Aatu, herido y desorientado, luchar por aferrarse a lo poco que aún conserva de sí mismo. El eco de sus palabras parece fusionarse con el susurro del viento, como si el bosque mismo fuera cómplice de su perversidad. ¡¿A dónde te has ido,Kaelan?! ¡¿Por qué no haces nada?! La rabia burbujea dentro de mí, creciendo con cada segundo que el Lobo del Sur habla. No puedo quedarme detrás de los arboles, observando cómo destruye a mi primo. Soy un hombre que trabaja encubierto, pero esto ya es personal.
—Dios supremo, creador de todo lo que es y será, necesito de tu ayuda —cierro los ojos por unos instantes, escuchando las hojas moverse a mi alrededor—. No soy digno de tus favores, pero Aatu es uno de los tuyos. No dejes que la oscuridad lo reclame. Vela los ojos de nuestros enemigos y ábrenos camino esta noche.
Me muevo en silencio, acercándome al lugar donde se halla sometido. Sus ojos, llenos de confusión y dolor, hacen contacto con los míos. Aunque apenas puede moverse, hay una chispa en su mirada que me dice que aún está aferrándose a la vida.
—Aatu, herää (Aatu, despierta) —le digo, inclinándome para tantear las cuerdas que lo sujetan—. Voy a sacarte de aquí —lo veo luchar con la turbación mientras intento levantarlo. Su peso es un desafío, pero no puedo fallar. Tengo que actuar rápido.
Justo en ese momento, Kalle comienza a recitar la vieja oración de Kaelan, pero está demasiado concentrado en su venganza como para darse cuenta de que lo estamos dejando atrás. Con Aatu a mi lado, empiezo a correr, dejando el puente y la tortura. La penumbra se convierte en nuestra aliada a medida que nos adentramos en el bosque. El sonido de ramas quebrándose y pasos apresurados nos sigue. Kalle y su manada de lobos estarán detrás de nosotros, ansiosos por recuperar lo que creen que les pertenece. No obstante, sin saber cómo, la adrenalina infunde energía en mis piernas, y cada paso nos aproxima más a la libertad.
Me pregunto si el Guardián Silencioso está observando, si su juicio caerá sobre Kalle, quien ha roto no solo el código de honor, sino también el pacto sagrado que alguna vez unió a nuestras familias. El puente y las viejas runas son testigos de promesas y traiciones, un recordatorio de las sombras que han acechado a nuestra sangre a lo largo de los años. En las noches más oscuras, se dice que los susurros de aquellos que cayeron en su camino aún vagan entre los árboles, y sus lamentos resuenan en la memoria de los vivos.
«Demyan, escúchame bien. Al final del sendero Hustler Trail, encontrarás una cabaña. Allí vive Elaine Amorim. Más tarde sabrás quién es. Hazme caso, mi hermano estará seguro con ella, pero debes apresurarte». La voz de Henna resuena en mi mente, como un susurro persistente de nuestra conversación de esta mañana. Sus palabras estaban cargadas de una mezcla de urgencia y esperanza, como si supiera que esta mujer cumpliría un papel vital en la salvación de Aatu.
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Editado: 07.05.2026