Rakkaus Ilman Sanoja “entre caballeros y lobos”

13 | No voy a abandonarlo

—¿A dónde te has metido, grandulón? —susurro, mirando entre los árboles.

Cada mañana, Aatu se dedica a su rutina de ejercicios, a la que llama “Vahvuus”, antes de salir a correr por el bosque. Anoche le pedí que se quedara en casa, ya que aún no sabemos si esos hombres siguen merodeando por la zona. Sin embargo, parece que no me ha entendido.

—Caribbean queen (Reina caribeña), now we're sharing the same dream (ahora estamos compartiendo el mismo sueño) —canta Charlie, usando su teléfono de micrófono—. And our hearts they beat as one (Nuestros corazones laten como si fueran uno), no more love on the run (no más amor a la ligera).

Lo observo con una mezcla de exasperación y diversión. Desde que tengo memoria, Charlie siempre ha sido un bailarín excepcional, pero ahora lo que menos necesito es presenciar sus movimientos ochenteros.

—Ese saxofón en medio de la canción suena increíble —dice con una sonrisa—. Hasta puedo imaginarme en una pasarela en Madrid, lleno de lentejuelas y con pantalones de cuero.

—Charlie, no me estás ayudando en nada —suspiro, cruzándome de brazos—. Deja las bromas para después. Tenemos un misterio que resolver, y Aatu no aparece.

—Tranquila, creo que ya viene —responde, señalando el bosque—. ¿Sientes ese olor?

—¿A qué te refieres? —pregunto, aspirando el aire—. Solo percibo el aroma de los pinos.

—No, es algo… diferente. Como si alguien con una presencia imponente estuviera cerca. Ya sabes, ese tipo de energía que se siente incluso antes de verlo.

—Estás loco —le sonrío, contagiada por su humor.

—Es broma, puedo escuchar sus pasos. Espera, espera —susurra, con sus ojos brillando de diversión—. Mira lo que voy a hacer.

Busca en su teléfono y, justo cuando Aatu aparece en el jardín, pulsa el botón de reproducción. La melodía de Supermassive Black Hole de Muse llena el aire.

—¡Ja! ¡Mira qué estilo! —exclama, agitando su cabello al compás de la guitarra—. Te dije que era un hombre lobo. La canción le queda como anillo al dedo, hasta en su andar.

—Sabía que en algún momento lo intentarías —le respondo, riendo a carcajadas mientras lo observo avanzar, tan seguro de sí mismo.

El timbre de la puerta suena, anunciando la llegada de Roy, la superestrella, y de Kristen. Resulta algo inusual viniendo de él; Roy nunca ha sido conocido precisamente por su puntualidad. Quizás, después de todo, la barbie porrista no sea tan mala influencia para él.

—Avísale a Aatu lo que encontré —dice, dejando su teléfono sobre la mesa del jardín—. Voy a abrirle a mi hermano.

—Corre —le digo, asintiendo mientras veo a Aatu acercarse.

Aatu Kinnunen. ¿Será verdad lo que dice Charlie? ¿Que eres el hijo de un mafioso? ¿O todo esto será solo un juego de nuestras mentes, imaginando lo que queremos ver?

—Buenos días, minun tähteni (mi estrella) —saluda con una sonrisa, rodeándome en un abrazo cargado de una mezcla de sudor y el aroma fresco del jabón.

—Hyvää huomenta, grandulón —respondo, acariciando su espalda—. I told you not to go to the forest (Te dije que no fueras al bosque).

—I think I forgot it (creo que lo olvidé), lo siento —murmura, besando mi mejilla una y otra vez, provocándome cosquillas con su barba.

—I need to talk to you about something (necesito hablar contigo sobre algo) —digo, apartándome un poco, pero sin soltarlo del abrazo—. I think Charlie found some information that might help you remember (creo que Charlie encontró información que podría ayudarte a recordar).

—Seriously? (¿En serio?) —pregunta, con un brillo de esperanza en los ojos.

—Yes, but (Sí, pero)… wait (espera) —tomo el teléfono de Charlie, detengo la música y abro el traductor que descargué para facilitarle la comunicación con Aatu—. Con esto podremos hablar mejor. Veamos… —presiono el botón del micrófono y hablo despacio—. Mi amigo cree que tu padre es un mafioso finlandés que lidera a un grupo llamado los Caballeros del Norte. También dice que Miska podría ser hija de un tal Risto, un mafioso del sur y enemigo de los caballeros.

Hago una pausa, dejando que el traductor cumpla su función y me tomo el tiempo de examinar los gestos de Aatu. No parece nervioso ni sorprendido, pero al escuchar los nombres de Risto y Miska, su cuerpo se endurece y baja la cabeza, esquivando mi mirada.

—Aatu, ¿conoces a estas personas? —pregunto en un tono bajo y firme, intentando alcanzar sus ojos—. ¿Eres hijo de Kalevi?

El silencio entre nosotros se extiende, tenso y pesado, alimentando una inquietud que empieza a asentarse en mi pecho. Algo no está bien, y él se empeña en ocultarlo.

—Me dijiste que recordabas a tu familia, a tu hermana. No puedes haber olvidado a qué se dedicaba tu padre. ¿Es Kalevi? —aprieto su mano con firmeza—Confía en mí.

—Elaine… —murmura mi nombre, apenas un susurro.

Mi mente lo asimila antes que mis labios lo pronuncien. Es él, Elaine. Es un mafioso, me advierte esa pequeña voz interna, calmada pero inquebrantable.

—Levántate la camiseta (Lift up your shirt) —exijo, dando un paso hacia atrás para verlo bien.

—I don’t think it’s a good idea (No creo que sea buena idea) —responde, con una leve resistencia en la voz.

—¡Que te la levantes! Necesito ver tu tatuaje.

—Bien… creo que llegamos en un mal momento. Chicos, mejor volvamos a la casa —dice Charlie desde la puerta corrediza, tratando de salir de la escena incómoda.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.