Partió de mi mundo y traspasó al tuyo, para adquirir una forma que sólo tú puedes ver; un idioma que solo tú comprendes, para ser tuyo como si nunca hubiera nacido de mi.
Algunos dicen que los atrapan cual si fueran aves sin serlo; otros que le dan vida y cuidan para que les resulten perfectos; yo, en cambio, los consumo, pero de una forma distinta a la que se consume un almuerzo; más bien como una esponja absorbe el sereno. Luego, les dejo brotar.
Pero dime, ¿con qué ojos lo has mirado tú para que le hayas gustado tanto? ¿son los tuyos de un color verdadero? Dime, ¿puedes verme a través de su cuerpo?