No soy alguien a quien querer, no lo hagas.
No poseo belleza ni virtudes; mis escritos son falsas.
En honor a la verdad, prefiero los senderos en solitario y caminarlos a mi paso; sin que nadie sepa cuando me detengo por pereza, cuando por oler una flor o cuando a maldecir las piedras. Pues creo que así se camina mejor: sin reclamos ni promesas.