La lluvia cae violentamente.
Estoy corriendo por mi vida. Ya estoy lastimado, sangrando, pero todavía tengo fuerzas para seguir viviendo después de enterarme de que mi hermano menor seguía afuera. Sigo y sigo corriendo, hasta que resbalo y choco contra un auto estacionado.
Ya está.
No me vuelvo a parar. Acepto mi destino.
El hombre que me disparó me encuentra temblando en el suelo. Lo miro y le digo que no quería vivir más, que termine con esto, que acabe con mi vida. El hombre me apunta y dispara…
Como todo, esta historia tiene un inicio.
Era una persona de clase baja, con dos trabajos de ocho horas, cobrando entre ambos apenas 500 dólares. Vivía horriblemente mal, en un departamento de un edificio horrible, en la calle más insegura de todo el país. Pero bueno, no me puedo quejar.
A las 8am me iba a mi trabajo de repartidor y, como siempre, no tenía nada que hacer: solo dos pedidos en todo el día. Muy aburrido.
A las 16 hs salía para mi segundo trabajo, como cocinero en un restaurante de tres estrellas y media de calificación. A las 20 hs me iba a mi casa.
Así es como vivía: trabajando el 100 % del día. No hablaba con nadie, no salía. Y tampoco veía a mi madre desde que mi papá falleció nos volvimos muy distantes, mi padre fallecio en un accidente de auto, hace diez años. Tras ese suceso comencé a sufrir insomnio, falta de apetito y una tristeza extrema. Todo eso me hizo desarrollar una personalidad introvertida, perdiendo varias amistades que tenía en la adolescencia. Cuando me gradué, nunca más supe nada de ellos.
Llego a mi departamento, subo las escaleras y llegó a la puerta. Cuando agarro la llave para entrar, mi vecina sale de su departamento. Me ve y me saluda con una sonrisa. Los saludos se volvieron matutinos desde que se mudó. Debo admitir que me gustaría hablarle, pero no charlo con nadie desde hace tanto tiempo que se me olvidó cómo establecer una conversación.
La saludo y entro a mi casa. Me baño, me cocino y como.
A las 23 hs me acuesto a dormir para arrancar un nuevo día mañana. Así me hubiera gustado que sea.
A las 6 am me levanto de golpe con ganas de vomitar. Camino hasta el baño y, cuando miro el tacho, veo sangre. Sorprendido, me caigo al suelo y me desmayo.