Realidad perdida

CAPITULO 3: entre las sombras

Al abrir el pendrive me quedé helado por lo que contenía.
Dentro había un único documento. Lo abrí.
“Dentro de poco nos vamos a ver.
Me voy a vengar por todo lo que me quitaste.”
Debajo del video había una foto: yo con mi hermano, cuando teníamos cuatro y siete años.
Me quedé completamente confundido.
¿Venganza de qué?
¿Quién había tocado la puerta de mi casa?
No lograba entender qué le había hecho yo a alguien. Siempre viví para mí, sin meterme con nadie. Esa idea me persiguió todo el día.
Salí a comprar y sentía que alguien me observaba.
Fui al cine y un escalofrío constante me recorría el cuerpo.
Cuando regresaba a casa, de noche, sentí algo mirándome desde lejos.
Me di vuelta.
Ahí estaba.
Un hombre alto, grandote, vestido con un saco negro y un sombrero del mismo color. Lo miré fijamente. Él notó mi mirada y cambió de dirección, perdiéndose entre la gente.
Me dejó perturbado.
Subí las escaleras del edificio, abrí la puerta de mi departamento y entré. Por fin estaba en casa, pero mi cabeza no paraba. Pensamientos horribles sobre lo que podía pasarme empezaron a invadirlo todo.
Aun así, el cansancio me venció y me dormí.
Al día siguiente tenía que trabajar.
A las seis de la mañana salí de casa, tomé el colectivo y llegué al restaurante de pizzas. No había casi nada para hacer. El aburrimiento me consumía, así que me puse a ordenar los condimentos y a limpiar la cocina. Pasé las horas repartiendo pedidos y acomodando cosas, hasta que terminó mi turno.
A las 16 hs fui directo a mi segundo trabajo. Llegué tarde y me puse a cocinar de inmediato: había órdenes atrasadas.
—Te voy a descontar el salario. Vas a ganar 75 dólares —me dijo mi jefe.
Lo ignoré por completo, pero por dentro hervía. Estaba cansado de que siempre pasara lo mismo. Cansado de todo.
A las 22:30, faltando media hora para terminar el turno, estaba atendiendo una mesa cuando miré hacia la ventana.
Lo vi.
Era la misma persona de la noche anterior. Estaba afuera, sacándome fotos y tomando notas. Sentí un nudo en el estómago. Fue rarísimo.
Fui a la cocina… y de pronto un humo espeso empezó a invadirlo todo.
El lugar se estaba quemando.
Activé la alarma de incendio y comencé a evacuar a las personas más cercanas. El fuego se propagaba con una rapidez aterradora. El techo se desplomó y cayó sobre los pies de una señora que estaba con un bebé en brazos.
—¡AYUDA! ¡AYUDA! —gritaba desesperada.
La ignoré.
Salí corriendo, agitado. Afuera ya estaban tres personas del personal de cocina y el mesero. Los bomberos tardaron cinco minutos en llegar.
Reportaron tres cadáveres:
la señora, el bebé…
y mi jefe, que murió ahogado por el humo.
Después de eso no había nada más que hacer. Uno de mis compañeros nos cubrió para que pudiéramos irnos a nuestras casas.
Llegué a mi departamento agotado, con la cabeza pesada. Me tiré en la cama y me dormí.
Al día siguiente era mi día libre. No tenía nada que hacer, así que decidí abrir la notebook para buscar alguna película.
Entonces lo vi.
El archivo del pendrive había cambiado.
Ahora tenía una fecha:
2/11/2013 – 22:30 pm
Sentí un escalofrío. Abrí el documento.
Había fotos mías, tomadas desde lejos: en la cocina, atendiendo clientes. Abajo de las imágenes, un texto:
“Sos responsable de todo lo malo.”
—¿De qué habla…? —murmuré.
Me culpaban de algo que yo no había hecho.
O eso quería creer.
Pero lo que más me aterraba era una sola pregunta:
¿quién es esa persona que me sigue?
Ya no podía vivir normalmente. Así que tomé una decisión.
Mañana iba a visitar a mi mamá. Tal vez ella pudiera tranquilizarme…
y de paso, verla un rato. Apague todo me voy a mi colchón,cierro los ojos y descanso



#1551 en Thriller
#606 en Misterio

En el texto hay: drama, misterio accion, secuestro asesinatos

Editado: 20.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.