en hacienda cheng villapando
Aquella mañana, después de la discusión en la Panadería Martínez, Dylan no podía dejar de pensar en la chica que le había gritado.
Horas más tarde, en la hacienda Cheng Villapando, estaba sentado frente a su computadora, buscando información.
-A ver... ¿quién eres tú? -murmuró, tecleando.
Después de unos minutos apareció el nombre:
Luna Martínez.
Dylan levantó una ceja.
-Así que te llamas Luna Martínez... -dijo con una pequeña sonrisa sarcástica-. La panadera gritona
Siguió leyendo.
-Panadería Martínez... estudiante... bailarina...
Dylan cruzó los brazos.
-Con que esa es tu vida, ¿eh?
De pronto recordó la discusión de esa mañana.
-Y todavía tuvo el descaro de gritarme...
Se quedó mirando la pantalla unos segundos.
-Definitivamente, Luna Martínez va a ser un problema.
Pero, aunque intentaba convencerse de eso, una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
Dylan siguió mirando la pantalla de su computadora hasta que encontró la dirección de la Panadería Martínez.
Sus ojos se abrieron un poco.
-Espera...
Volvió a leer.
-¿Esa dirección...?
Dylan se levantó de golpe y caminó hacia la ventana de la hacienda. Desde ahí podía verse la casa de al lado.
Se quedó en silencio.
-No puede ser...
Miró nuevamente la pantalla.
-Así que eres tú.
Cruzó los brazos y soltó una pequeña risa sarcástica.
-Muy bien, panadera... a partir de hoy te voy a hacer la vida imposible.
Hizo una pausa.
-¡Espera! ¡Lo que faltaba...! ¡Esta tonta es mi vecina!
Dylan negó con la cabeza.
-Esto apenas comienza, Luna Martínez

Mientras casa martinez
Luna no podía dejar de pensar en aquel chico tan arrogante .
Por la tarde en sala de su casa, se sentó frente a su laptop y comenzó a buscar su nombre.
-A ver... ¿quién se cree este chico?
Aparecieron fotografías de competencias, autos de carreras y titulares sobre un joven piloto.
Luna abrió los ojos sorprendida.
-¿¡Piloto de carreras!?
Siguió leyendo durante unos segundos y después frunció el ceño.
-Así que te llamas Dylan Cheng... piloto antipático
Luna cruzó los brazos.
-Con razón tienes ese ego.
Miró nuevamente la pantalla.
-Pues conmigo no vas a presumir, señor piloto.

Luna se quedó mirando la pantalla de su laptop, todavía sorprendida por lo que acababa de descubrir.
-Espera... ¿Dylan Cheng se mudo aquí?
Luna levantó la mirada hacia la ventana. Desde ahí podía verse la hacienda de frente
Sus ojos se abrieron como platos.
-¡Oh, mierda... es mi nuevo vecino!
Se dejó caer sobre la silla y se llevó una mano a la frente.
-¡No puede ser! De todos los chicos del mundo, tenía que ser el piloto antipatico de esta mañana.
Luna volvió a mirar la pantalla
Ella volvió a mirar la pantalla y soltó una risita burlona.
-Pobre estúpido... se cree mucho.
Se cruzó de brazos, todavía mirando las fotografías de Dylan.
-¿Piloto famoso? ¿Y eso qué? Aquí, conmigo, sigues siendo el presumido de esta mañana.
Luna cerró la laptop de golpe.
-Ay, vecino... no sabes con quién te metiste.
Aquella tarde, sin saberlo, Luna y Dylan estaban haciendo exactamente lo mismo.
En sus respectivas casas, ambos tenían una laptop frente a ellos, investigando al otro después de la discusión de esa mañana.
Dylan observaba la pantalla con una expresión seria.
-Así que Luna Martínez... es nombre de la panadera gritona.
Mientras tanto, Luna revisaba información sobre él.
-Así que Dylan Cheng... el piloto presumido.
Ninguno de los dos estaba dispuesto a admitir que sentía curiosidad por el otro.
Solo tenían una cosa clara:
No pensaban llevarse bien
Y así, entre búsquedas, comentarios sarcásticos y comenzó oficialmente su rivalidad
—Te voy a hacer la vida imposible, panadera —murmuró Dylan.
—Inténtalo, piloto antipático —respondió Luna, como si él pudiera escucharla
Editado: 05.11.2026