Rechazada por el Alfa, Elegida por el Rey

La verdad también puede elegirse

La noticia de que Sandra y Tatiana se habían reunido produjo en mí una reacción sorprendentemente poco elegante. Me quedé mirando a Cassian durante varios segundos y después dije:

—Qué original.

Él frunció el ceño.

—¿Qué?

—Dos mujeres rubias unidas por su interés en complicarme la vida. El universo podría intentar algo nuevo.

Cassian no se rió. Niccolas seguía en altavoz.

—La reunión fue en un hotel del centro. Cuarenta y siete minutos. Sandra reservó una sala privada. Tatiana llegó con otro nombre.

—¿Cómo la identificaron? —pregunté.

—Reconocimiento manual de seguridad. No facial automatizado. Antes de que Cassian empiece una guerra contra software.

—No iba a hacerlo.

Niccolas guardó silencio.

—Está bien —dijo Cassian—. Tal vez.

—¿De qué hablaron? —pregunté.

—No sabemos. La sala no tenía grabación de audio.

—¿Después de esa reunión ocurrió el intento de comprar mi agenda?

—Dos días después.

Mi estómago se contrajo. Cassian tomó el teléfono.

—Quiero a Sandra aquí.

—No.

Me miró.

—¿Qué?

—Quiero hablar con ella yo.

—Anabella.

—No voy sola.

—Eso no mejora suficiente la idea.

—Cassian.

Nos miramos. Niccolas habló desde el teléfono.

—Voy a silenciarme y disfrutar.

—No —dijimos ambos.

—Demasiado tarde.

Respiré.

—Sandra me investigó porque quería saber quién era. Habló con Tatiana porque Tatiana tiene información sobre mí. Quiero saber qué le dijo.

—Puede mentirte.

—Sí.

—Puede intentar herirte.

—También.

—Entonces déjame hacerlo.

La frase me dolió más de lo que esperaba. Cassian lo vio.

—No —dije—. No quiero que hagas por mí las conversaciones difíciles.

—No intento quitarte...

—Lo sé. Pero estás a punto de hacerlo.

Silencio. Su mandíbula se tensó.

—Bien.

—¿Bien?

—Odio esta palabra.

—Estoy empezando a disfrutarla.

Sandra aceptó reunirse esa tarde. No tenía muchas opciones. Su fundación estaba bajo revisión contractual y ocultar contacto con una persona vinculada a la investigación empeoraría todo. La reunión tuvo lugar en Legal. Yo, Cassian, Niccolas, Sandra y dos abogados. Nadie estaba cómodo. Eso me pareció democrático. Sandra entró sin su habitual seguridad absoluta. No parecía asustada. Parecía furiosa.

—Supongo que esto es por Tatiana Blackwood.

—Suposición brillante —dije.

Cassian me lanzó una mirada.

—Estoy siendo amable.

—Lo noto.

Sandra se sentó.

—Ella me contactó.

—¿Cuándo? —preguntó Niccolas.

—Después del comunicado público.

—¿Por qué no lo informaste?

—Porque hablar con una mujer no constituye un delito.

—Ocultarlo durante una investigación sí puede afectar tu credibilidad.

Sandra apretó los labios. Yo intervine.

—¿Qué quería?

Me miró.

—Hablar de ti.

—Eso imaginé.

—Dijo que te conocía mejor que nadie.

Liora gruñó.

—Eso es falso.

Sandra arqueó una ceja.

—¿Seguro?

—Sí.

La respuesta salió con una certeza que me sorprendió. Tatiana conocía mis heridas antiguas. No me conocía ahora.

—¿Qué te contó? —pregunté.

Sandra dudó. Cassian se movió.

—Todo —ordenó.

Yo le toqué el brazo. No porque no quisiera la autoridad. Porque quería que la decisión de hablar fuera de Sandra. Ella me miró.

—Dijo que Arthur te rechazó porque nunca pudiste soportar la presión de ser Luna.

Sentí el golpe. No cayó tan profundo como antes.

—Sigue.

—Que eras insegura. Que interpretabas cualquier mujer cerca de él como una amenaza. Que tu loba desapareció después del rechazo y que huiste de la manada.




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