Rechazada por el Alfa, Elegida por el Rey

Lo que Arthur eligió hacer

Arthur

La oferta llegó a Blackwood dentro de un sobre sin sello del Consejo. Eso fue lo primero que me dijo que alguien no quería dejar un registro formal. Lo segundo fue el contenido.

Dorian Vale solicitaba mi testimonio para la audiencia contra Cassian Beaumont. No pedía que mintiera. Las mentiras abiertas eran demasiado fáciles de destruir. Quería que describiera el deterioro de mi lobo después del rechazo, las consecuencias territoriales y la posibilidad de que un segundo vínculo no eliminara completamente las obligaciones del primero. A cambio, Ironcrest apoyaría una reestructuración de las deudas comerciales de Blackwood y bloquearía cualquier sanción por los actos de Tatiana durante su período como Luna.

Leí la carta dos veces antes de llamar a Jack.

Mi Beta entró en la oficina con una carpeta bajo el brazo y se detuvo al ver el sobre.

—¿Qué ocurrió?

Se lo entregué. Jack terminó de leer y soltó una palabra que no habría utilizado frente al Consejo.

—Estoy de acuerdo —dije.

—No deberías responder mientras estás furioso.

—No necesito furia para decir que no.

Jack dejó la carta sobre el escritorio.

—No quieren que digas que Anabella te pertenece. Quieren algo más inteligente. Si confirmas que tu lobo sigue afectado, pueden argumentar que el vínculo anterior continúa creando una disputa política.

—Mi lobo sufre porque yo tomé una decisión. Eso no convierte el sufrimiento en un derecho.

—Lo sé. Pero la tradición no siempre separa ambas cosas.

Miré por la ventana hacia el territorio que había dirigido durante años creyendo que ser Alfa significaba saber cuál era la decisión correcta incluso cuando las personas más cercanas intentaban advertirme. La manada todavía pagaba el precio de esa arrogancia. Habíamos perdido familias, estabilidad y confianza. Tatiana enfrentaba cargos. Mi Consejo cuestionaba cada movimiento. Yo podía culpar al rechazo, a la manipulación o a Voss. Ninguna explicación cambiaba que fui yo quien pronunció las palabras.

—Quiero hacer una declaración formal —dije.

Jack no respondió inmediatamente.

—¿A favor de Cassian?

—A favor de Anabella.

—Eso puede interpretarse como un intento de acercarte.

—Entonces debe estar escrita de forma que no exista ninguna solicitud personal.

Nos sentamos durante tres horas. Eliminé cada frase que sonaba a disculpa privada, esperanza o arrepentimiento emocional. No porque esas cosas hubieran desaparecido, sino porque el documento no podía convertirlas en una carga para ella. La declaración reconocía el vínculo original, su terminación legal y espiritual después del rechazo aceptado y la ausencia absoluta de cualquier reclamación residual de Blackwood.

Incluí una parte que Jack leyó en silencio durante mucho tiempo:

El dolor persistente de mi lobo es consecuencia de mis actos y no una extensión de autoridad sobre Anabella Salvatore. Ninguna tradición legítima puede transformar el arrepentimiento de un Alfa en obligación para la mujer a la que rechazó.

—Esto va a destruir cualquier posibilidad de que los sectores tradicionales te apoyen —dijo.

—Ya utilicé su apoyo para destruir algo más importante.

También adjuntamos la oferta de Vale. La había enviado a través de intermediarios, pero los metadatos del documento y los registros de transporte podían vincularla con Ironcrest. No era prueba de la conspiración financiera de Voss. Era prueba de que la moción buscaba votos mediante beneficios concretos.

Antes de firmar, miré la última página.

—¿Crees que ella lo verá?

Jack se apoyó en la silla.

—Probablemente.

—No quiero que piense que lo hago para que me perdone.

—No puedes controlar lo que piense. Solo puedes controlar si el acto necesita algo de ella.

La frase habría sido obvia para cualquier persona menos para el hombre que yo había sido.

Firmé.

La reacción del Consejo de Blackwood llegó en menos de una hora. El anciano Moore pidió una reunión urgente. Dos familias importantes amenazaron con retirar inversiones. El padre de Tatiana envió una carta acusándome de traicionar a mi esposa antes de que el proceso de disolución matrimonial terminara.

La reunión comenzó con seis personas hablando al mismo tiempo. Permití que terminaran. Después coloqué la oferta de Vale sobre la mesa.

—Ironcrest propone aliviar nuestras deudas si utilizo el rechazo de Anabella para cuestionar su vínculo actual.

Moore palideció.

—No sabemos si la oferta cuenta con autorización del Alfa Vale.

—La firma digital pertenece a su secretario político.

—Aun así, Blackwood necesita aliados.

—No a ese precio.

Uno de los consejeros golpeó la mesa.




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