Rechazando Al Beta

Capítulo 2

Una mano verde se cuela por debajo de mi shorts de pijama,me retuerzo por debajo de su cuerpo sintiendo su peso aplastar el mío.

-¿Quieres que continúe,señorita Murphy?-dice Rafael con voz ronca y seductora.

-Es lo que más quiero, Rafa-dije pervertida, pasando mis dedos por su grueso caparazón.

-No tendremos piedad,lo sabes- está vez habla Sully,en un susurro silencioso.

-Tienen mi total consentimiento y sé a lo que me enfrento y al tamaño-me mordí el labio inferior viendo sus filosas espada reluciente que me partirá en dos.

-¿Podrás soportar nuestro tamaño?-dice retador Rafael,reí con malicia.

-Tenemos que averiguarlo, tortuguita.

Unos suaves golpecitos interrumpió mi sueño,soñolienta voy hacia mi ventana al ver el causante de interrumpir mi hermoso sueño húmedo que por cierto iba en la mejor parte.

Abro mis ventanas malhumorada, hallando a Jonas, el atractivo guerrero solo llevaba puesto un pantalón dejando al descubierto su trabajado abdominales bien marcado, no pude evitar recorrerlo con la mirada, el pelirrojo había sido mi crush en la primaria.

-Espero que sea importante, casi hago un trío con Rafael y Sully, y tú me arruinaste la mejor parte- el pelirrojo soltó una carcajada.

-Si quieres un trío solo tienes que llamarme nena, te daré el mejor orgasmo de tu corta vida, tu cara amargada es señal de falta de sexo,¿lo sabías?- sonreí con falsedad mostrándole mi dedo del corazón.

-Te estuve esperando dos hora donde acordamos, por tu tardanza tuve que entrenar con mi padre, que por cierto a su edad está como un roble,me hizo correr diez vuelta alrededor de la manada,es un milagro que esté de pie- dice agotado, pero aunque se viera desaliñado no le quitaba lo sexy que se veía.

-Lo siento, tuve una noche difícil- dije recordando la pequeña discusión con Sam.

-Una disculpa no es suficiente,estoy tan agotado que hoy no podré enseñarte arquería-dice fingiendo cansancio, sino fuera por ser el mejor de la disciplina y de ser guapo lo mandaría al carajo.

-¿Vale,Qué quieres?- pregunté rodando los ojos en blanco, no puede ser más dramático.

-Te quiero a ti en mi cama- sonrió divertido pero su sonrisa desapareció cuando vio atrás de mi, Jonas le tenía miedo a su padre Caspian que era el capitán del ejército de la manada, el hecho de que palideció significaba una sola cosa había visto el mismísimo diablo.

¡Maldita sea!, Samuel tenía la costumbre de colarse en mi habitación para verme dormir o pasar tiempo conmigo ya que sus obligaciones como el Beta de la manada no le dejaba tiempo de nada.

-Yo también la quiero en mi cama, con las piernas abiertas y mi polla en su vagina apretada, pero la diferencia entré tu y yo, es que yo la tendré y tú no,comprendes gilipollas- dijo con seriedad cerrando mi ventana de golpe.

Sus palabras me sorprendieron llevando sensaciones nuevas a mi florecita,una cosa es suponer que me quiere follar y otra muy diferente es confirmarlo.

-¿Qué haces en mi habitación, Gallardo?- dije molesta.

-¿Qué hacías hablando con él, Murphy?-dice cabreado-No tengo la menor duda de que ese cachorrito te quiere follar.

-No es tu maldito problema,ahora sal de mi recámara- escupi molesta-Y sabes qué, el hecho de que seamos amigos no te da ningún derecho de tomarte cierta libertades.

Samuel respiro profundo varias veces para calmar su enfado, como si fuera un toro enloquecido se acercó sujetando mis hombros y bajar su cabeza a mi altura para verme fijamente, sus ojos verdes me vieron con dureza.

-Fui muy claro anoche, no sé porque te empeña en cabrearme, de verdad estoy tratando de que esto funcione-dice suplicante.

-No eres mi padre para prohibir me nada,solo eres mi mejor amigo y siento que todo se está complicando entre nosotros- dije causandole dolor.

-Sabes muy bien qué no solo soy tu maldito amigo, eres mía,joder- escupió alterado.

- Ya tuvimos esta conversación,precioso- mencioné dirigiendo me al baño, necesitaba un baño de agua fría para calmar mi molestia.

Cuando termine sali con una toalla alrededor de mi cuerpo,di un brinco del susto cuando lo vi sentado en mi cama,se había quitado su chaqueta y remangado su camisa a la altura de los codos, dejando ver las pequeñas venas en sus brazos tonificado.

Si así tiene los brazos llenos de venas, se imagina como tendrá la berenjena.

Mis mejillas se tiñeron de rojo de solo pensar su fruta prohibida, y por inercia mis ojos fueron directamente a su paquete y madre mía, se notaba a lengua que traía un gran cargamento de dinamita allí abajo.

Mi amigo levanto su ceja captando nuevamente mi atención,¿Demonios, que me está pasando?,son las hormonas,quizás Jonas tenía razón.

- ¿Sigues aquí?-dije tomando una cierta distancia entre nosotros.

-No he terminado- dice acercándose a mi, su cuerpo musculoso estaba a solo milímetros de distancia, podía sentir su respiración en mis labios.Estaba muy cerca demasiado cerca, un movimiento en falso y siento su berenjena.

-¿Qué quieres, Sam?- pregunté por lo bajo sintiendo como sus ojos verdes me recorría de pies a cabeza, la pequeña toalla cubría mis senos y la mitad de mis muslos.

Con su mirada felina sentí que podía ver através de mi, nerviosa di un paso atrás aferrando me a la pequeña toalla.

-Quiero que no volvamos a discutir,eres muy importa para mí,bueno para nosotros-dice derrotado,refiriéndose también a su lobo Drako.

-He traído un presente en son de paz-mis ojos cae en mi cama donde un enorme ramo de flores de lirio blanco se hallaba en mi espaciosa cama, también había traído caja de chocolates.

-Odio que sepas mis debilidades-hice un tierno puchero, Sam sonrió dejando ver sus hermosos hoyuelos.

-Acepto tus obsequios,eres mi mejor amigo y quiero que eso nunca cambie-lleve mi mano a su mejilla, el rubio cerró los ojos disfrutando de mi contacto, pero su aura tranquilo y despreocupado se desvaneció.




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