Acomodó mi vestido turquesa que resalta en mi piel blanca,al verme en el espejo me veo estupenda,decido recoger mi cortó cabello azabache en un mini moño dejando uno que otro mechones suelto, aplicó más labial rojo carmesí en mis labios, al estar lista bajo las escaleras.
La sala está decorada con flores y globos, un pastel reposaba en el centro de la mesa y a su alrededor aperitivos,un enorme cartel de feliz cumpleaños colgaba en lo más alto de la sala.
-¡Feliz cumpleaños!-dijeron al unísono los presentes cuando cruce la puerta, sonríe feliz, todos estaban aquí, mis padres, Concepción,Priscilla,mi hermano Desmond con su esposa Sally que por cierto es mi hermana adoptiva, mi pequeña sobrina Caeli, el Delta Bruno y su mate.
Todos estaban aquí menos el Beta,mi corazón se estrujó al no verle, siempre estaba en la primera fila con un hermoso ramo de lirios y un regalo, suspiré con pesadez,hoy era mi cumpleaños y nadie me arruinaría mi día.
-¿Cómo te sientes ahora que eres legal?-dice mi hermana Sally con humor, sonreí rodando los ojos.
-En realidad me siento igual pero con más responsabilidad que nunca-La Luna sonrió.
-Bienvenida a la adultez,hermanita-menciono entregándome una copa de vino,animada bebí hasta al fondo.
La tarde la pasé muy bien, almorzamos en familia, contamos anécdota de mi infancia, bebimos más vino, comimos pastel,abrí mis regalos y le agradecí a todos por haber asistido.
Aunque estaba disfrutando de mi día,me preguntaba porque mi mejor amigo no había llegado,ni siguiera un mensaje de texto, ¿acaso no era tan importante para él?,me sentí decepcionada y triste.
Subí las escaleras con melancolía una voz ronca y orgásmica me detiene de golpe,mi corazón pálpito como caballo desbocado.
-Perdón Clari, se me ha hecho tarde, lo siento-dice por lo bajo temiendo de mi reacción.
Apreté mis manos en puños,enfadada me volteé para verlo con pasos decidido baje las escaleras hasta tenerlo de frente a mí, lucía un elegante smoking que se le sentaba de maravilla,su traje hacían notar su atlético cuerpo,su cabello estaba completamente desordenado, sus labios fueron mordido con sensibilidad,no pude evitar recorrerlo con la mirada recordando aquella noche que le sentí su proporcionada berenjena.
Si tan solo este atractivo chico no fuera como un hermano para mí, quizás le haría mil cochinada,roja como un tomate alejo esos pensamientos nada sano.
En sus manos traía un ramo de lirios blanco y rosado,mis favoritos,me crucé de brazos y le miré con enfado,note como trago saliva nervioso al detallar mi cuerpo de pies a cabeza con un destello dorado en sus ojos verdosos,una idiota sonrisa se dibujó en sus carnosos labios.
Aveces odiaba su sonrisa de galán de telenovelas,esa jodida sonrisa moja bragas que me hace vibrar mi ceresita de nervios sin que yo pueda controlarlo, él provoca muchas cosas en mí y eso no me gusta.
-No te moleste en darme explicaciones, lamento que tengas que irte y haber perdido tu valioso tiempo en venir-dije de mala gana.
-Ardilla,lo lamento enserio-dijo tomando mi brazo cuando tuve la intensión de irme,le observe molesta zafándome de su agarre.
-Lo siento-dice arrepentido, aunque quisiera enfadarme con él,no podía, su idiota sonrisa me cautiva,¡Maldita sea, Gallardo!,Te odió.
-Supongo que las flores son para mí-dije causando que el rubio soltara una risita contagiosa-No te rías, aún sigo enfadada contigo-mencione malhumorada.
-Por supuesto que son tuyas, feliz cumpleaños Clarisa-dijo entregándome las flores.
-Gracias,son hermosas-dije agradecida oliendo el suave aroma de los lirios,mi enfado se disipó,el rubio me hizo entrega de una cajita de regalo.
Curiosa como una niña pequeña abri el pequeño obsequio descubriendo una linda y delgada cadenita de oro,un pequeño dije de un lirio con piedras rosas lo hacía ver bellísimo y elegante.
-Gracias, me ha encantado un montón-dije cuando el ojos verdes amablemente me coloco la delicada cadenita alrededor de mi cuello.
Emocionada le abracé,Sam me correspondió el amistoso abrazo, hundió su rostro en mi cuello y allí olfateo disimuladamente, percibí como sus músculos se tensaron,un suave gruñido se le escapó de su boca.
-Quiero confesarte que el motivo de mi impuntualidad fue por....-dice nervioso apartándose de mi, con elegancia se arrodilló como todo un romántico empedernido,sus manos tomaron las mías ,¿qué no sea lo que estoy pensando?,suplique en mi mente, sacó del bolsillo de su pantalón una pequeña cajita roja, abrió la cajita dejando ver un lindo y caro anillo de compromiso.
-He hablado con tus padres y con el Alfa Desmond-dice serio acariciando mis manos con sus dedos en forma de nerviosismo- Ellos me han dado su aprobación.
-Por favor Sam,no lo hagas-dije en un susurro-Lo vas a arruinar todo-le hice saber nerviosa y al mismo tiempo molesta.
De un momento a otro toda mi familia apareció de la nada presenciando la declaración,como todo unos chismosos se acercaron sin de simular hasta los vigilante de la mansión también estaban aquí observando lo que parecía una hermosa escena de amor.
-¿Clarisa Murphy,me harías el gran honor de ser mi esposa?-dijo seguro de si mismo,sus ojos verdes me vieron con intensidad y emoción.
Mis mejillas se tiñeron de rojo de la vergüenza, todos los pares de ojos estaban puestos en mi , esperando impaciente mi respuesta.
Mis padres me miraron feliz y orgulloso,la Luna Sally preocupada,mi nana Concepción con lágrimas en sus ojos y mi hermano me lanzo una mirada severa al ver mis intenciones de rechazar a su mejor amigo.
Es aquí donde quiero que la tierra me tragué y me escupa en Narnia,las fuertes palpitaciones de mi pobre y nervioso corazoncito me desoriento por un leve segundo.
-Lo lo siento tanto Sam, no podría casarme contigo-una lágrima se deslizó por mi mejilla,con cuidado aparté mi mano de la suya.
-¿Por qué?,es por Jonas....-dice cabreado incorporándose, sus ojos verdes cambiaron a amarillos y viceversa,señal de que su lobo Drako quiere tomar el control.