Doy vuelta en mi cama como un gusano, en toda la noche no he podido pegar el ojo pensando en el beso que le dí a mi mejor amigo y la propuesta que le haré, pataleo como niña pequeña.
Me levanto de mi cama y camino de un lado a otro sintiendo mariposas en el estómago, para ser mi primer beso creo que lo hice bien, me mordí el labio recordando sus labios sobres los míos, su lengua rozando la mía en un baile ardiente.
Lo hice, lo hice, he besado a Sam y lo peor de todo es que me ha gustado un montón, mi cara debe estar roja.
-¿Por qué lo hice?,¡Demonios!, es mi mejor amigo-chille en un berrinche arrepentida o eso trataba.
-Te odio Gallardo- grité a los cuatro vientos.
- Tenías que ser guapo, eso lo complica todo, no es justo.
-No eres muy grandesita para comportarte así, pareces una niña de cuatro años por lo menos disimula que no eres una pobre virgen hormonal- dice mi Loba Freya con irritación.
Freya sigue molesta porque no he marcado a Sam, aunque muy amable le he explicado mis razones,mi loba insiste en que sino lo hago los dos vamos a sufrir las consecuencias de mi egoísmo.
Tantas lobas y me ha tocado una insoportable, lo bueno es que no es tan sociable eso me agrada así puedo estar tranquila sin que ella interrumpa mis pensamientos.
-No puedo creer que me halla tocado una humana escandalosa- dice fastidiada.
-Podrías por favor irte de mi cabeza, tú no eres una perita en dulce, a noche estabas de odiosa porque no tuve sexo con Sam, tú eres la hormonal aquí.
-Vamos, quien en su sano juicio deja ir semejante semental y con ganas de follar- menciona enfadada.
-¿Le temes por qué tiene más de 23?- pregunta con curiosidad.
- Sam me lleva cinco años y ese no es el problema, el problema es que crecimos juntos, él siempre estaban en los momentos más importantes de mi vida tanto así que se convirtió como un hermano.
-No tonta, me refería a sus 23 centímetros de amor incondicional, déjame decirte que anoche su pene no estaba er3ct0 del todo, te imaginas lo increíble que sería en la cama- dijo con voz pervertida.
¡Demonios, Freya!- me tragante con mi propia saliva por el interesante dato perturbador.
Más roja que nunca veo el reloj en la pare, son las siete de la mañana a esta hora estaría en el quinto sueño, soñando con mis dos chicos sexy Sully y Rafael.
Con una pelea interna voy a la ducha a refrescar aún mis adolorido músculos, pegó un grito cuando tono que mis curvas son más definidas, ¡Acarai, se me crecieron un poquito las chichis!.
-Amo los genes lobunos- grité alegré, la diferencia no era tanta pero para mi es un milagro.
.....
Bajo a desayunar con mi familia quién se vieron entre si intrigado por saber que pasó anoche con el Beta, lo sé porque puedo oler su estado de ánimo a kilómetros.
-¿Cómo te sientes, cariño?- dice mi padre Rowan, bebiendo su taza de café interrumpiendo el silencio que reinaba en el comedor.
-Excelente, el dolor se disipó, me pasó algo curioso al despertar, descubrí que mis chichis crecieron, ¿Acaso a los hombres les crecen también la polla?-dije con curiosidad.
Mi padre escupió el café sorprendido e incómodo por mi comentario.
-¿Qué estás diciendo, niña?-dijo mi madre en desaprobación.
-Podrías ser un poco prudente- está vez habla la luna Sally sonrojada, mi hermana no es la indicada para decirme eso, la he visto en pleno acto sexual con mi hermano en su oficina, por el amor de Dios es traumático.
Me sirvo una gran porción de cereales, waffles y filetes, una de las cosas que amo es comer, soy una termineitor cuando se trata de comida.
Concepción sonrió dejando en la mesa un plato lleno de chorizo, unos grandes y jugoso chorizo a la parrilla, cuando lo vi lo primero que se me vino en la mente fue el miembro del rubio.
Cada cosa que veo me hace recordar a él y su tremenda longitud animal, ¡madre mía si que la tiene grande!, me va a doler a horrores, sacudo esos pensamientos, ¿Acaso voy a dejar que me la meta?, no, no pienso tener intimidad con mi mejor amigo, sería vergonzoso y extrañó.
Y para mi incomodidad le veo llegar un poco nervioso al comedor, en su mano traía unos documentos en una carpeta, sus verdes ojos me vieron con un brillo inusual, por instinto me levanté de golpe provocando que todos me vieran sin entender mi reacción.
Mi corazón late desbocado, mis manos Sudán y mi zona íntima se contrae de solo verle tan sexy y varonil, esa jodida mirada dominante que me hace temblar como hoja en otoño, ¿Qué me está pasando?, solo es Sam.
-Si me disculpa iré al jardín, gracias Concepción, eres la mejor chef- dije sonrojada, nerviosa pase por su lado sintiendo qué me seguía.
Llegue al hermoso jardín, contemple los coloridos y lindos tulipanes que mi sobrina y Sally habían sembrado con tanto esmeró.
Percibo su mirada pesada sobre mí, nerviosa me volteé para verlo, nuestras miradas se encontraron y quise morir de la vergüenza.
-Clari....- susurro nervioso.
- Gallardo- dije sintiéndome tonta, el Beta sonrió apartando un mechón de pelo de mi rostro, el torpe roze hizo estragos en mi estómago.
-¿Qué haces despierta tan temprano?-pregunta sin despegar sus ojos verdes de mis labios, lo cuál lo mordí provocando que tragara saliva y apretara la mandíbula.
-Te estaba esperando- dije sin más, el rubio sonrió mostrando sus lindos hoyuelos que me volvía loca, ese chico no tenía ningún defecto, joder.
-¿Así?-dice con voz ronca, acariciando mi mentón con su pulgar.
-Te quiero proponer un trato- dije un tanto nerviosa pero decidida, Sam alzó una ceja totalmente intrigado.
-Soy todo oídos, ardilla- dice con curiosidad.
Inhaló y exhaló, lo he pensando toda la maldita noche pero al tenerlo de frente me muero de los jodidos nervios ,¿Es solo Sam?, me repito una y otra vez.