¡Advertencia! Quiero comunicarles que en este capítulo encontrarás unas escenas +18 un poquito subida de tono, por norma de booknet debo informarles esté tipo de cosa.
Llevo mi mano a su firme pecho causando que el rubio con cara de follarme se detenga y no invada mi espacio personal.
-Sam te dije que tendríamos sexo cuando esté preparada- le miré sonrojada tratando de controlar las olas de calor en mi zona íntima.
-Deja tu calentura para después, si piensas que me la vas a meter está noche está equivocado- me crucé de brazos.
El rubio acarició mi mejilla y sonrió pervertido, podía oler a kilómetros su excitación y eso me afectaba ya que sus caricias me derrite como mantequilla,¡Odio la conexión de mate y el deseo que me obliga a desearlo como una desquiciada!.
-Entiendo, pero podemos hacer otras cosas sin que halla penetración, si quieres, Clarisa me deseas pero yo te deseo mucho, mucho más- dice bajando su mirada a mis labios, un destello de lujuria cruzó sus ojos.
-Puedo oler su excitación, eres una tonta si no acepta su propuesta, te imaginas lo que nos hará sin penetrar- dice mi loba Freya excitada.
-¿Acaso no tienes curiosidad?, porque yo si y mucha- menciona afectada por las contracciones de deseo que van directo a mi clitoris, un sentimiento nada sano y sofocante me recorre con violencia.
Siempre había tenido curiosidad que era llegar al clímax, y aunque quería mantenerme firme en no tener ningún contacto físico con mi mejor amigo, no podía negar la excitación que crecía en mi como llama ardientes, mis partes íntimas estaban humedad a la espectativa.
-Huelo tu excitación ...., lo quiere pero te niegas aceptarlo,¿Por qué?- dice tomando mi barbilla para que lo viera.
Tragué saliva sin necesidad, sus ojos reflejaba deseo, un deseo que poca veces podía verle, sus manos acariciaron mi vientre causando que mi ritmo cardiaco aumentará.
-Te deseo Clarisa, te deseo como no tienes ninguna puta idea- su otra mano acaricia mi mejilla sonrojada.
-Esta atracción que siento por ti cada día se vuelve asfixiante y enfermiza- su mirada de lujuria no se despega de mis labios.
Si a Sam le parece asfixiante para mi es una completa tortura, no puedo creer como ha soportado estos años deseándome como un maniático y no tenerme entre mis piernas.
-Solo está noche- dice suplicante, mi lado racional dice que no pero una gran parte de mí se muere por tenerlo dentro de mí.
-Solo será está.....- no me dejó terminar porque sus salvajes labios devora mi boca, su lengua humedad invade mi cavidad bucal.
Sus grandes manos me sujeta de la cintura atrayendo me a su firme cuerpo, llevó mis manos a su cuello, mi cuerpo arde en llamás, cada caricias de su parte me prende como hoguera, jadeó de placer.
El rubio me carga en sus brazos y me deposita en la cama, sus besos son salvajes y necesitados, jalo su melena rubia y sedosa, mi mejor amigo abandona mi boca para contemplar me como si fuera una obra de arte.
-Ere solamente mía, Murphy - dice excitado, mi cara arde del deseo.
El Beta reparte besos por cada rincón de mi cuerpo haciendo que gima por lo bajo controlando las molestas palpitaciones de mi capullo.
Me permito recorrer su cuerpo provocando que Sam sonriera satisfecho y deseo de que lo hiciera, un poco apenada recorro con mis dedos su pecho sintiendo su corazón acelerado, sonrió como tonta, bajo mi mano por sus perfectos abdominales llegando a su fruta que resalta en su boxer con ganas de salir.
Lo apreté con torpeza y Sam gruñó excitado maldiciendo entre dientes, avergonzada lo solté de golpe, Sam busco mi mirada y sonrió pervertido.
-Has tocado a la bestia y ahora desea devorarte sin piedad- abri mi boca para decirle que su miseria no me asusta pero la verdad aquella cosa grande que se oculta en sus boxer me intriga.
Mi amigo sonrió al ver que me mordí el labio inferior, sin ninguna vergüenza en su rostro pregunto dejándome congelada.
-¿Quieres verle en persona y tocarlo?, no te asustes no muerde- dice divertido.
-Pudrete Sam, dijiste que solo caricias- dije en un mar de nervios.
-Y eso es exactamente lo que haré - se puso de pie y sin pudor se quitó el boxer.
Dejando a la vista el grueso, largo, rosado y erecto pedazo de carne que me apunta con salvajismo y advertencia, ¡Madre mía, eso no es un pene!.
-¡Oye!, no lo veas así, se sonrojara de la timidez- dice mi amigo con burla.
-Pues tu amiguito me intimida y tiene la intención de desflorarme- pronuncie en pánico.
Sam soltó una risotada contagiosa, con su sexy y estúpida sonrisa llegó hacia mí y me miró con dulzura.
-No te lastimare y no habrá penetración,vale si eso te preocupa, yo nunca te haría nada sin tu consentimiento- dice acariciando mi mejilla, nerviosa asiento.
Veo como baja mis bragas hasta dejarme completamente desnuda, me mordí la lengua con timidez, mi amigo trago saliva y sonrió una sonrisa radiante.
-No me cansaré de decirte que eres hermosa, joder, eres perfecta Clarisa- dice volviendo a besar mis labios pero está vez con ternura, transmitiendo su amor y delicadeza.
Este deseo ardiente me recorre hasta el Culiacán de Sinaloa, me aferró a su cuello mientras me vuelve acostar en las sábanas blancas, su cuerpo musculoso me aplasta causando que su miembro erecto roze deliciosamente mis labios vaginales.
Me retuerzo abajo de su cuerpo grandote y deseoso por ser tocado con mis manos, hago un camino desde su cuello hasta su espalda y trasero, allí en sus duras y redondos glúteos entierro mis uñas.
Sam jadea he inconcientemente mueve su pelvis contra mis caderas,¡Demonios!, ese acto pervertido me hace gimotear sin poder controlarlo, su glande se hace paso entre mis pliegues vaginales con dureza, su vaivén me lleva al cielo.
No podía creer que ese simple roze de nuestros genitales provocará tanto placer que causa que nuestro cuerpo arde de deseo, el rubio coloca su antebrazo en el colchón al lado de mi cabeza mientras su otra mano me sujeta de la cintura.