Olivia
La mañana pasa volando, lo bueno es que solamente cursaba una materia.
Hay veces en las que me quedo un rato en el comedor a charlar con Maia y Sami: Mis mejores amigas
Al llegar, busco la mesa en donde me esperan las chicas.
Con toda la pereza del mundo, voy hacia ellas. Apenas me siento, escondo la cabeza entre mis brazos.
—Buenos días, Bella Durmiente—escucho a Maia
Siento unas caricias en el pelo y ya sé que es Sami.
Maia y Sami son mis mejores amigas de jardín. Todavía me acuerdo el día en que las conocí...
Flashback
Era mi primer día de jardín, claramente eso implicaba llorar para que mi mamá no me dejara en ese lugar.
No quería estar ahí, todos los demás nenes jugaban a la pelota o a la mancha, pero yo estaba sola en un rincón.
Hasta que vi a una nena acercarse hacía mí.
—Hola, me llamo Maia—me dijo la rubia con los cachetes rosados—¿Querés jugar conmigo y ser mi amiga?
Me ofrecía una pulsera, esas que vienen con muchos colores y en conjunto
—Bueno—le respondí aceptando la pulsera—Me llamo Olivia
Mientras corríamos por el patio riendo como locas, chocamos con una nena de pelo castaño, casi igual al mío
—Me llamo Sami—se presentó
La ayudamos a parase y las tres, nos fuimos a jugar
Fin del Flashback
—Buenas Buenas—habló una voz conocida—ya llegó por quién más lloraban
Cuando levanto la cabeza, me encuentro con quién ya suponía que era: Lara
No es que me caiga mal, pero... Ha algo raro
La conocimos porque le tocó hacer un trabajo en grupo con Maia. Las dos estudian Producción de Moda
—Justo estaba por preguntarles donde estabas—dice Maia
Lara hace señas con las manos, restándole importancia al asunto.
—Estaba por ahí—contestó—¿Vamos al boliche el viernes a la noche?
—Yo me sumo—le contestó Maia con una sonrisa.
—Trabajo hasta tarde—responde Sami
A ella le pasaba lo mismo que a mí, entonces prefería no acercarse demasiado.
—¿Olivia?
La miro unos segundos: Pelo negro lacio, ojos verdes que siempre presume en sus historias de Instagram; estatura intermedia y ropa perfectamente planchada
—No, no me gusta—respondo
Claramente mi respuesta no le gustó para nada.
—Es la tercera vez que rechazas una salida—se queja
—No es mi ambiente
Maia y Lara empezaron a hablar de un chico que le gusta a Lara. La verdad es que no les presto atención.
—Bueno—agarro mis cosas—Yo me tengo que ir, mañana nos vemos
Saludo y salgo del comedor
Mientras me alejaba, como es de esperarse; no miré por donde iba
Nunca miro por donde voy
—Ay pero...—exclamé cuando choqué con algo duro
—¿Por qué no miras por dónde vas? —pregunta una voz enojada
Levanto la mirada, preparadísima para decirle de todo, menos algo bonito.
Tranquila, respira. Se luz
—Perdón, iba distraída—digo después de soltar un suspiro
—Tené más cuidado para la próxima—me responde el pelinegro y después se va.
¿Y este quién se piensa que es?
No le doy más vuelta y sigo mi camino. Hasta que me doy cuenta de un detalle.
La pulsera que tenía en mi muñeca, la que comparto con las chicas. No está
—Lo que me faltaba...—susurré
Logan
Si tuviera que describir mi día, diría que es una mierda y sepan disculpar mis modales tan educados.
Después de discutir con el entrenador sobre mis llegadas tarde, salí enojado del campo de la universidad.
Mientras avanzo al comedor, las chicas se me acercan invadiendo mi espacio personal para pedir mi número. En especial, esa tal Lara. Es insoportable
Y ni hablar de los chicos, algunos me saludan como si fuéramos amigos de toda la vida
Qué hipócritas
El único amigo que tengo es Mateo.
Es el único que se quedó
Iba tan distraído, que no me di cuenta cuando choqué con alguien, hasta que sentí un golpe suave en el pecho.
No podría decir lo mismo de la otra persona.
Levanté la vista primero y vi a una chica de pelo castaño claro, casi dorado.
—¿Por qué no miras por dónde vas? —le dije enojado
No quería hablarle así, pero me salió. o pueden culparme, mi mañana va de mal en peor.
Me miró decidiendo si disculparse o mandarme a lavar los platos.
Es un poco más baja que yo, sus ojos son marrones claros y su pelo es ondulado
—Perdón, iba distraída—contesta
—Tené más cuidado para la próxima—respondí seco y me fui antes de que se arrepienta por no haberme insultado.
Nunca la había visto por la universidad, debe de ser del otro departamento. Porque de no ser así, me habría acordado.
Claramente hoy no es un día caluroso, pero igual el clima se siente pesado.
Decido sacarme la campera del equipo de futbol.
—Pero que...—digo
En el cierre de mi campera, hay una pulsera enganchada. Seguramente de la chica que me chocó.
Cierro los ojos deseando que la semana pase rápido y pensando en cómo miércoles voy a hacer para devolverle su pulsera.
Por ahora, quiero llegar a casa y dormir, aunque sea el último lugar en donde quisiera estar.
Editado: 10.02.2026