(Las historias de Raúl 3)
Los abuelos de Raúl tienen un pino en el jardín. Es un árbol alto y robusto, y proyecta una agradable sombra bajo la que tumbarse en las tardes de verano.
Es precioso, pero tiene un problema: está torcido. Muy torcido. Tanto, que las visitas siempre se sorprenden de que siga en pie.
"Tenemos nuestra propia Torre de Pisa" suele decir el abuelo entre risas.
"El próximo vendaval se lo lleva" le contesta su hijo, preocupado.
"No tenéis ni idea" replica la abuela a su marido y su hijo "Este árbol lleva aquí más de 50 años y no hay tormenta ni ventisca que pueda arrancarlo. El viento puede soplar todo lo fuerte que quiera, puede romperle las ramas o dejarlo inclinado, pero sus raíces son tan fuertes y profundas que, pese a las adversidades, siempre se mantendrá en pie."
Cada vez que mira al árbol, las palabras de su abuela resuenan en el cerebro de Raúl, recordándole que la fuerza de cada uno se encuentra en aquello que no se ve a primera vista.