Recuperando a Emi

Capítulo 4

Regrese a casa después del momento tan triste que tuve en ese parque, ver pasar mi vida delante de mis ojos fue algo más doloroso de lo que creía. Estaba deprimida en un alto nivel, necesitaba hacer algo para que esto cambiara. 

Desperté con un fuerte dolor de cabeza y cuerpo, no debía llorar porque eso me debilitaba más, ¿pero como no hacerlo?, mi vida se me estaba acabando y me dolía, quería vivir, no quería dejar este mundo hasta que pudiera cumplir todos mis sueños, algo que venía un poco lejana. 

Me alisto y salgo a la sala donde Ana está tomando un vaso de café, nuestras miradas se encuentran y suspiro, porque lo que menos quiero es pelear con la única persona que ha estado conmigo, aunque no lo quisiera. 

—Lo siento, sé que no está bien lo que estoy haciendo, pero espero que en algún momento me entiendas. 

—No voy a cuestionar tus decisiones, pero si lo haré con el hecho de que estás mal y no dejas que te ayuden, ayer regresaste en un mar de lágrimas, te escuche llorar desde muy altas horas de la noche, ¿qué sucedió?

—Conocí a la prometida de Josh —ella se queda en silencio unos segundos y luego asiente.

—Bueno, me esperaba todo menos eso, ¿cómo estuvo?

—Horrible, es tan hermosa, parece una muñeca. 

—Tú también lo eres —rio negando. 

—Claro que no, no tengo pelo, ni tampoco cejas, me veo todo el tiempo cansada y tengo que aplicarme un montón de maquillaje para no parecer un muerto viviente, soy horrible, Ann. 

—Claro que no, deja de decir eso, eres hermosa, con o sin pelo, y esa mujer puede tener el mejor cuerpo y cara del mundo, pero jamás tendrá el corazón que tú tienes, nadie es más fuerte que tú, nunca lo olvides, ¿está bien? —asiento. 

—Gracias por seguir a mi lado —ella menea la mano en el aire sin importancia —. Ahora debo ir al trabajo. 

—Bien, pero quiero que me prometas que no olvidaras lo mucho que vales, ¿de acuerdo? 

—Te lo prometo —exclamó alejándome de la cocina para abrir la puerta y salir de allí. 

Llegue al restaurante y mis ánimos no eran los mejores, no quería volver a encontrarme con esa mujer, no porque me causara desconfianza o algo así, sino por el hecho de que verla me lastimaba, podía ver lo que algún día fui y ya no lo soy. 

Entro en la cocina después de vestirme y paso de largo a mi lugar de trabajo sin prestarle atención a Josh, es lo mejor, mantener la distancia, solo así podre olvidarme de él y seguir mi vida, o bueno lo poco que me queda. Saco todos mis utensilios para empezar con un pay de manzana que acaban de poner frente a mí como pedido de una mesa. 

—Emi, necesito hablar contigo —suspiro sin mirar a Joshhh que está frente a mí.

—Está bien, en un minuto voy contigo a la oficina —no dice nada y solo lo veo alejarse. No sé qué quería decirme, pero solo espero que no me corra, mis ahorros se acabaron y el tratamiento no se paga solo. 

Llegue a su oficina y sin esperar más toco consiguiendo un pase de su parte, cuando abro me sorprendo de ver el lugar pintado de una manera oscura y sin vida, es extraño en él, recuerdo que solía odiar esos colores, solo los usaba en su ropa y nada más. 

—¿Querías hablar conmigo? —asiente. 

—Sí, tu desempeño está disminuyendo mucho, Emilia, necesito que me digas la verdad o tendré que despedirte —abro los ojos sorprendida por sus palabras, ¿en serio hará eso? 

—No creo que eso sea legal, no puedes solo despedirme porque no pudiste saber qué pasa conmigo, mi desempeño es el mejor, no puedes negar eso —se queda en silencio y con ello sé que tengo razón. 

—No estoy haciendo esto porque quiera saber qué pasa contigo, siempre fuiste una mujer difícil, pero ahora lo estás siendo más, eres mi empleada y mi deber es saber si pasa algo contigo porque si llegara a pasar algún problema mientras trabajar para mí, tendría una sanción millonaria. 

Aprieto con fuerza las manos sobre mi regazo, no puede hacerme esto, no es gusto, me está arrinconando para que le diga la verdad, es algo bajo y ruin. 

—Si necesitas mi historia clínica no pienso dártela, y si por eso debes despedirme, estaba bien hazlo, pero es algo muy bajo de tu parte. 

—¿Tan grande es tu secreto que prefieres perder el empleo? 

—Tú mismo acabas de decirlo, es mi secreto y no tienes el derecho de querer hurgar en él —Josh tensiona su mandíbula con fuerza, está enojado, pero no me importa, él no puede hacerme esto, no es gusto. 

—No sé qué pasó contigo, Emilia, te convertiste en una mujer muy diferente a la que me enamore, ¿qué te paso? 

Quisiera decirle que el cáncer me arrebató su amor y el estar cerca de mi familia, por eso cambie tanto, pero no puedo, él es feliz, debo dejarlo así, tengo que conseguir que me odie más para que se aleje de mí al fin. 

—Viví, eso pasó, soy una mujer nueva porque pude vivir lo que no logre ni a tu lado, ni al lado de mis padres que me protegían de todo el mundo, eso me tenía agobiada y enferma —su expresión muestras tanta desilusión por mis palabras que me duele el pecho. 

—¿Hablas en serio? —no digo nada porque su penetrante mirada no me lo permite —. Siempre hice lo mejor para hacerte feliz, ¿cómo puedes decirme eso?




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