Recuperando a Emi

Capítulo 9

Desperté en una cómoda cama, sentía que la cabeza me iba a estallar, no recordaba muy bien donde estaba, lo último que se es que hablaba con esa mujer, cuando un fuerte mareo se apoderó de mí y no supe nada más. Miro mi alrededor y reconozco la habitación en la que estoy, es la que suelo usar cuando me pongo mal. 

Con rapidez busco en el lugar a mis padres o a Ana, pero en su lugar está la persona que menos me imagine que vería, Josh está sentado con la mirada en el piso y sus manos en la cabeza, lo sabe, se enteró al final. 

—Josh, ¿qué haces aquí? —con rapidez levanta la mirada para encontrarse con la mía, sus ojos están rojos, no sé si por no haber dormido bien o por estar llorando. 

—Emi, que bueno que despertaste, me has pegado un susto —asiento sin decir una palabra —. ¿Por qué no me lo dijiste? 

Lo sabía, era inevitable que él no se enterara, termine desmayada en su restaurante, y todo por culpa de su amada prometida, empiezo a odiar a esa mujer con todo mi corazón. 

—¿Para qué?, ¿cambiaria algo? 

—¡Claro que sí!, estoy seguro de que esto no apareció ahora. 

—No, tengo cáncer desde hace dos años —digo con la mirada en la pared que está detrás de él.

—Por eso no te casaste conmigo, ahora todo tiene sentido, huiste para salvarme. 

—Eso ya no tiene importancia, es nuestro pasado, tú te vas a casar y yo puede que muera en unos meses o años, no lo sé. 

—No digas eso, recuerdo que me dijiste que venciste el cáncer una vez, lo puedes volver hacer —niego. 

—No, no puedo hacerlo, y no quiero, estoy cansada, Josh, debería estar en mi casa, descansando, pero, en cambio, de eso intenté tener una vida, haciendo lo que amo y todo para nada, porque solo he recibido humillaciones y malos tratos —se queda en silencio mirando el piso. 

—Lo siento, sé que no te trate de la mejor manera, pero si me hubieras contado de esto, todo sería diferente —rio negando. 

—No quiero tu lástima o la de nadie. Déjame en paz, Josh, sigue con tu vida y permíteme vivir el poco tiempo que me queda en paz. 

—No, claro que no, no puedes pedirme eso ahora que sé esto. 

—¡No quiero tu lástima, no te quiero cerca!, ¿por qué no me dejas en paz? —aprieta las manos con fuerza y se levanta de la silla para acercarse a mí. 

—Porque no he podido olvidarte, y ahora que sé que no me dejaste porque no me querías, no puedo dejarte ir, no me pidas eso. 

—Te vas a casar, no puedes venir y decir eso, no quiero problemas con esa mujer, porque aunque no me creas, es un monstruo —niega, no se para qué sigo insistiendo, él está ciego por esa mujer, y ahora mismo no sé si es por amor.

—Amapola es una buena mujer, estuvo conmigo cuando más lo necesite, la conozco, sé que ella no es mala persona, solo puede estar celosa, sabe lo mucho que te ame, todo lo que pase cuando me dejaste. 

—No, no es una buena mujer, es una persona cruel y mala, pero si quieres creer eso, está bien, es tu decisión creer que tu futura esposa es buena. 

Sus ojos no dejan de mirarme como lo hacían en el pasado y eso me enoja, no puede venir aquí a decir todo eso, no lo merezco. En ese momento la puerta se abre y el rostro de mis padres aparecen por ella, suspiro de agradecimiento porque no quiero seguir con esto. 

—¿Josh?, ¿qué haces aquí? —exclama mi madre confundida por verlo en la habitación. 

—Ariel, que bueno verlos, no sabía que estaban en Francia. 

—Llegamos hace poco —él asiente con la expresión muy seria. 

—Entonces, ustedes sabían de su enfermedad, ¿no es así? 

—No, no lo sabíamos, nos enteramos hace poco, y si hubiera sido así, no te habríamos dicho nada, si así mi hija lo querría —exclama mi padre con el tono un poco alto. 

—No entiendo que está pasando aquí, como pudo ella vivir con eso sola, dos años, eso es algo que no puedo creer. 

—No es nuestro problema si lo crees o no, solo te pido que te alejes de mi hija, no necesita nada de lo que tu vida ahora puede ofrecerle, ella necesita paz y tranquilidad y cerca a ti no la tiene —susurra mi padre con la expresión muy sería. 

—Me iba a casar con ella, Henry, no puedes solo sacarme de su vida como si nada, fue el amor de mi vida. 

—Exacto, lo fue, ya no lo es, tú te vas a casar, eso cambia mucho la cosas. 

—¡Pero tengo derecho! —jamás lo había visto tan ofuscado.

—¿Piensas dejar a tu novia para casarte con mi hija? —jadeo por las palabras de mi padre, ¿por qué le dijo eso? 

—¿Qué?

—Lo que escuchaste, si no piensas casarte con mi hija, lo mejor es que te alejes de Emilia, no necesita tu lástima, no pienso permitir que nadie la vea de esa manera, porque ella no lo merece —siento como mis ojos se llenan de lágrimas al escuchar a mi padre hablar así, cuanto lo amo. 

—No puede pedirme eso, pasaron dos años, hice mi vida, no voy a dejarla ahora. 

—Entonces vete Josh, es lo mejor para los dos, Emi necesita estar tranquila, sabes que siempre apoye su amor, pero mi esposo tiene razón, si no piensas estar a su lado, no pienso permitir que te acerques a ella —exclama mi madre mientras aprieta mi mano. 




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