Recuperando a su Esposa

Capitulo 4

—Espera un momento... —llamó Nolan a la chica que estaba de pie junto al escritorio dentro de su oficina.

—¿Quién la dejó entrar...?

—Tenía una cita programada. Usted aceptó. Está cubriendo la historia de Nyla y tú sobre las segundas oportunidades. Su equipo de relaciones públicas...

Nolan lo recordó, pero se apresuró a preguntar:

—¿Y para qué están las salas de espera?

—El sistema de ventilación de la sala de espera está teniendo problemas. Pensé que...

—¿Pensaste? Tengo mi portátil y mis teléfonos de trabajo aquí. ¿Qué estabas pensando? ¿Por qué la dejaste sin supervisión...?

La recepcionista no podía entender por qué Nolan estaba reaccionando de forma tan exagerada. No era la primera vez que dejaba entrar a una periodista que había acudido para una entrevista matutina. Además, era una famosa columnista con miles de seguidores en su blog.

—Ya es suficiente... —dijo Alicia esta vez—. No querías dar una entrevista, está bien. Pero yo no voy a...

—No vas a ninguna parte. Hasta que revise las grabaciones de las cámaras de seguridad para asegurarme de que no moviste ni un dedo en la dirección equivocada dentro de mi oficina...

—¿Perdón? No puedes retenerme sin mi consentimiento...

—Bueno, eso demuestra que quieres ocultar algo...

—Adelante, revísalas. No tengo nada que ocultar... —Alicia arqueó las cejas—. Pero me voy de aquí sin hacerte la entrevista. Luego podrás explicarle esta situación a la señora Nyla, quien ya dedicó una hora de su vida a intentar limpiar su imagen...

—Tasha te dijo eso, ¿verdad? Que mencionaras el nombre de Nyla delante de mí. Amo a mi esposa, pero no soy ningún tonto, Alicia...

Nolan observó el video de veinte minutos sin parpadear. Alicia no hizo nada más que revisar su teléfono unas cuantas veces.

—Ya puedes irte... —dijo Nolan sin mirar a Alicia, pero ella no estaba dispuesta a dejarlo pasar.

—¿Hablas en serio? Ni siquiera pareces avergonzado...

Nolan pareció sorprendido. No le gustó que ella le levantara la voz.

—¿Y por qué debería estar avergonzado? No he llegado hasta aquí sintiéndome avergonzado por las cosas que debo hacer. Ahora, señorita Alicia, haga el favor de retirarse o mi equipo podrá asistirla...

Alicia no dejó que Nolan terminara la frase y se marchó. Cualquiera podía darse cuenta de que estaba hirviendo de rabia.

Tal como Nolan sospechaba, recibió la llamada de Nyla quince minutos después. Y, aunque uno de los miembros del departamento creativo estaba explicando algo, Nolan levantó un dedo.

—Un momento... —dijo.

Nolan contestó la llamada sin moverse de su asiento, sin importarle la conversación que estaba a punto de tener con su esposa.

—Hola, amor...

—Te das cuenta de que pasé tres horas, quizá más, con Alicia, escuchando por qué esta era una idea increíble según mi equipo de relaciones públicas. No es la primera vez...

—Necesitas cambiar de equipo de relaciones públicas. No entiendo toda esa narrativa sobre...

—No entiendes nada... —dijo Nyla, haciendo que Nolan respondiera:

—Explícamelo y yo...

—No tengo tiempo para explicarte esto, Nolan. ¿Vas a hacerlo o no?

—Hablaremos de esto esta noche o ahora mismo, si puedes verme en algún lugar. Iré...

Pero Nyla cortó la llamada.

Nolan bajó lentamente el teléfono hasta su regazo antes de levantar la vista.

—Envíenme el acta de esta reunión... —dijo Nolan antes de marcharse, dejando atrás a un equipo incómodo y desconcertado.

Era evidente que debía ir tras la persona que ahora poseía la mayor cantidad de acciones.

Nolan subió a su coche sabiendo que era la primera vez que Nyla le hablaba mostrando desacuerdo. No estaba enfadado. Si acaso, le gustaba más así. Al menos, por primera vez sentía que ella tenía algo que decirle. O quizá era que siempre había sabido que nunca se sinceraba sobre lo que sentía. Y, si en ese momento Nyla quería hablar de sus sentimientos, él quería escucharla.

Nolan detuvo el coche frente a la oficina de Nyla y la encontró caminando hacia su vehículo.

Salió del coche y la llamó:

—¿Nyla?

Nyla lo miró y pareció un poco sorprendida, pero enseguida le mostró su sonrisa habitual.

Comenzó a caminar hacia él antes de preguntarle:

—¿Qué estás intentando demostrar?

—Creo que hay algo de lo que necesitas hablar... —dijo Nolan.

Pero Nyla se apresuró a interrumpirlo.

—Terminé la llamada. Eso debería dejar claro que no quiero hablar contigo...

—Pero yo quiero hablar contigo. Quiero explicarte...

—No necesitas explicarme nada, Nolan. Parece bastante obvio que no te importa...

Pero Nolan se apresuró a abrazarla.

—No voy a dejar que te vayas hasta que me escuches. Todo esto... todo esto tiene que ver con Tasha. Y ya era hora de hacerlo, pero necesitamos hablar de Tasha...

Nyla se apartó y lo miró.

—¿Perdón?

Había decepción en los ojos de Nyla. Él no estaba allí porque pensara que ella estaba molesta. Había ido para explicarle, por fin, que no podía soportar seguir teniendo cerca a una de las pocas familiares que la visitaban.

—¿Qué pasa con ella? —preguntó Nyla.

—No aquí. Déjame llevarte a una cafetería. Podemos hablar de esto mientras tomamos un brunch...

Los hombros de Nyla se tensaron, pero realmente quería ver hasta dónde era capaz de llegar Nolan. Fuera lo que fuese, pensaba ponerle fin de inmediato. No podía expulsar a su familia de su vida.

Ella no estaba en ese matrimonio para soportarlo todo. Seguía allí por dos razones muy claras. La primera era que había comprendido que jamás podría dejar de amar a Nolan. Y la segunda, que necesitaba una forma segura de librarse de Becker.

Pero si iban a reconstruir su matrimonio, no podía permitir que Nolan siguiera imponiéndose sobre ella. Él le había suplicado que regresara. Le había entregado gran parte de su dinero para que se sintiera segura.




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