—Por favor, Nyla, por favor, déjame entrar…
Nyla se mordió el interior de la mejilla cuando Nolan la rodeó lentamente con sus brazos y la estrechó contra él.—Tú siempre puedes acudir a mí para cualquier cosa, Nyla. En cualquier momento… ¿Acaso no ves que nosotros hemos estado juntos desde siempre? ¿A quién más podríamos acudir si no es el uno al otro?
Por un momento, Nyla recordó los momentos de su infancia. Pero su mente calculadora fue más rápida en tomar el control. Recordó que Asher también quería involucrar a Nolan en todo aquello.—Si.
—Está bien, me podrás contar tus ideas por la mañana… —suspiró Nolan, permitiéndose disfrutar de aquella pequeña victoria—. Gracias, de verdad, significa mucho para mí… ¿Ya cenaste? Claro que no. Ven, vamos a comer algo ligero para cenar…
Nolan condujo a Nyla hasta el comedor y, por primera vez, se dio cuenta de cuánto poder tenía Nyla sobre él. No quería perderla. Ni siquiera le importaba la imagen de su empresa ni en qué problema ella lo había metido. Simplemente no quería que ella se alejara de él. Sabía que lo que estaban construyendo era valioso y que valía la pena ceder por ello.
A la mañana siguiente, Nyla se despertó y encontró a Nolan ya vestido con su traje.
Aunque hoy en día a la gente ya no le importa mucho su apariencia, Nolan no era así. Él siempre procuraba lucir impecable.
Nyla lo observó durante un momento antes de preguntar.—Entonces, ¿cuál es tu plan?
—Sinceramente, aún no he empezado a investigar sobre él. Primero tendré que revisar todo en lo que está involucrado para ver dónde podemos golpearlo con más fuerza… —respondió Nolan.
Pero Nyla resopló.—¿De qué estás hablando?
—La mejor estrategia es atacar siempre. Tenemos que hacerle saber que, si planea asfixiarnos, aferrarse a nosotros también hará sangrar sus manos…
—¿Y si no puedes encontrar nada sobre él? —preguntó Nyla, como si fuera una posibilidad lógica.
—Entonces me aseguraré de que tú y mis hijos no resulten heridos. Sea lo que sea que venga, yo me encargaré de afrontarlo…
Pero, de repente, Nolan le hizo una propuesta.—¿Por qué no vienes a la oficina conmigo? Quizá podamos pensar juntos…
—No voy a la oficina hasta las diez. Pero iré dentro de un rato… —Nyla se levantó de la cama y le deseó buena suerte—. Espero que encuentres algo realmente contundente contra él. ¿Acaso no eres como un caballero con una armadura brillante? Debes de sentirte como uno en este momento…
Nolan sonrió y la miró, pero Nyla no sonreía. Tenía el rostro serio mientras caminaba hacia su tocador. Era evidente que no estaba nada contenta con aquella situación.
—Para eso están las parejas… —respondió Nolan, aunque no intentó acercarse físicamente a ella.
Sabía que ella estaba pasando por un momento difícil al pedirle ayuda.
Así que necesitaba su espacio.
—Te estaré esperando… —dijo Nolan, haciendo que Nyla preguntara:
—¿Ya terminaste el desayuno?
—No, pero me tengo que ir. He convocado una reunión urgente para discutir…
Unos golpes en la puerta del dormitorio hicieron que Nyla dirigiera la mirada hacia la puerta.—¿Sí?
—Creí que ya estarían despiertos a estas horas. Melanie quería enseñarte este dibujo. Anoche también estuvo esperandote…
La niñera bajó a Melanie de sus brazos y la pequeña corrió hacia su madre.
—¡Mami, mira lo que hice!
Nolan sonrió y se inclinó para levantar a Melanie en brazos. La besó en la cabeza y también besó a Nyla en la cabeza para despedirse de ella.—Lo siento, princesa, pero se me hace tarde para ir a la oficina…
—Quiero ir a la oficina… —dijo Melanie.
Pero Nyla enseguida desvió su atención.
—Entonces, ¿quién va a acompañar a mamá a caminar?
Nolan no esperó mucho y aprovechó su oportunidad mientras Nyla estaba ocupada con Melanie.
Nyla salió alrededor de las diez. Llegó cuarenta minutos después y avanzaba entre las paredes de cristal cuando sus ojos se posaron en Nolan, que estaba en una de las salas de conferencias.
Se veía magnífico. Caminaba de un lado a otro mientras hablaba, y dos hombres parecían concentrados en sus computadoras portátiles.
Nyla empujó la puerta para abrirla y sonrió.
Sin embargo, enseguida notó que la sonrisa de Nolan desaparecía.
—Haremos una breve pausa… —les dijo Nolan a los dos hombres.
Ellos se levantaron de inmediato y salieron de la sala.
Nyla podía percibir que algo no estaba bien.—¿Es algo serio?... —preguntó Nyla.
Nolan respiró hondo.
—No hay una manera fácil de decir esto, pero me vas a vender ahora mismo todas tus acciones de la empresa de la fusión.