Red de identidades

Capítulo 5⚡

Un triángulo amoroso 
Y
¡Corre perra, corre!
 


 

Parte 2
 


 

•••
 


 

—¿Podrías bajar más rápido?— Pregunta Max, impaciente.
 


 

—¡¿Qué crees que hago, baboso?!— Respondo harto de sus quejas.
 


 

Max se queda callado y le agradezco a Dios por eso. Ya me tiene hasta los huevos con su insistencia.
 


 

Con cuidado paso mi pie hacia otra rama gruesa para así llegar a tierra firme. Me es sumamente complicado con una muñeca fracturada pero al parecer eso a Max le sabe a mierda.
 


 

Después de responder los mensajes de Alex, Max y yo tuvimos que encargarnos de mamá, optamos por mentirle con respecto a que nos iríamos a dormir temprano porque no habíamos descansado bien debido al insomnio a causa de las tareas. Mamá se comió el cuento y también se fue a dormir, lo que nos hizo mucho más fácil nuestra huida.
 


 

Como era de esperarse la puerta principal de la casa estaba cerrada no pudimos salir por allí, ya que, ni siquiera encontramos la llave. Al parecer mamá no es tan ingenua como uno cree y las escondió. El punto es que no nos quedó de otra que escaparnos por la ventana de mi habitación ¿Por qué la mía? Fácil, es más grande como para que un cuerpo entre y salga, también está este árbol gigantesco por el cual bajar.
 


 

Pero, no todo es tan fácil cuando solo puedes utilizar un brazo y tienes un hermano insoportable abajo esperándote. Que pesadilla.
 


 

—Hace mucho frio— comenta Max temblando ligeramente, frotándose los brazos.
 


 

—No es para tanto.—digo una vez que ya estoy en el césped de mi patio trasero—. Alex nos está esperando al final de la calle, muévete— lo empujo por la espalda.
 


 

Este suelta un gruñido pero acelera el paso. Todo esto no me da buena espina pero ¿ya qué coño? Ya estábamos afuera de la casa y Alex nos está esperando, sola, y eso me preocupaba. Aún ronda por mi mente el contenido de sus mensajes pero le preguntaría a ella una vez que la viera.
 


 

Tuvimos en varias ocasiones que escondernos en los arbustos de nuestros vecinos para cubrirnos de los carros que pasaban y una que otra persona sentada en su porche o asomada en la ventana. Éste es un vecindario bastante grande y el final de calle en donde nos espera Alex está a quince casas de distancia así que había que darle rápido.
 


 

En un momento dado choque contra la espalda de Max. Este se había detenido abruptamente haciendo que me cayera al césped por el impacto. Solté un gruñido y me levanté, limpié mi pantalón quitando los restos que quedaron de hojas y tierra. Dispuesto a saber porque se había detenido toque su hombro pero este no respondió. 
 


 

Frunci el ceño al ver como Max se tensaba.
 


 

—¿Max? ¿Qué sucede?—Pregunto algo nervioso.
 


 

Max comienza a respirar agitadamente, levanta la mano y con su dedo índice señala hacia un punto enfrente de nosotros. Sigo con la mirada hacia donde está apuntado y cuando veo aquello también me tenso.
 


 

A nos metros de nosotros se cuentra una persona. Esta parada en medio de la acera y nos mira con detenimiento. Ladea la cabeza y con pasos lentos comienza a avanzar hacia nosotros. Su vestimenta no nos deja mucho que ver pero por su altura se ve que es una persona pequeña y delgada. Se acerca a nosotros con pasos rápidos.
 


 

Salgo de mi trance y tomo a Max del hombro para comenzar a correr pero este se suelta de mi agarre y me empuja haciendo que por segunda vez consecutiva vuelva a caer en el tierra y él huye dejándome atrás.
 


 

Rata...
 


 

Me levanto rápidamente y comienzo a correr también, no sin antes hechar un vistazo hacia atrás y ver que tan cerca esta la persona de mí. Me congelo cuando veo que está muy cerca, a tan solo centímetros. Sin pensarlo mucho, corro más rápido.
 


 

Corro hasta que mi pecho arde y mi respiración es un desastre. A lo lejos puedo ver a Max corriendo por su vida sin importarle mi bienestar. Maldito traidor. Acelero hasta que llego al lado de él, este no se detiene ni a mirarme. 
 


 

Los dos corremos a la par hasta que ambos caemos al suelo comiendo tierra. Confundido, bajo la mirada hasta nuestros pies y me fijo en una piedra y ahí ato cabos. El muy pendejo se tropezó y me llevó a mi por el medio.
 


 

Antes de que pudiera pararme sentí la presencia de alguien detrás de mí, me giré y ahí está: la persona que nos estaba siguiendo. Lleva un suéter negro con capucha muy grande para su tamaño, un jean oscuro y unos zapatos deportivos. Solo se nos queda mirando fijamente sin emitir palabra alguna.
 


 

Max, como el estúpido que es, toma una piedra y se la muestra a nuestro amigo.
 


 

—¡Tengo una piedra, eh! Y si no quieres que te parta el coco es mejor que te vayas por el mismo lugar por donde viniste.—lo amenaza aún con la piedra el la mano.
 


 

Este lo único que hace es quitarse la capucha dejándonos ver su rostro. Un alivio me recorre al saber que es Alex; al contrario de Max, que perece avergonzado por su intento de amenaza.
 


 

—¿Decías, Max...?
 


 

Bufé y me levanté del asqueroso césped al igual que Max. Le lancé una mirada asesina a los dos.
 


 

—¿Qué? No me mires así, yo no fui la que te tiro al césped para salvar mi pellejo—Se defendió la morena. 
 



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En el texto hay: accion, contenido +18, humornegro

Editado: 22.09.2020

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