Red de identidades

Capítulo 11⚡

El gris contrasta con el morado.
 


 

Combinación perfecta.
 


 

●●●●●●
 


Oliver.

Ha pasado una semana entera, la cual se resume con lo más destacado: entrenamiento.

Hace apenas unos días que vengo siendo parte del grupo y ya me han partido la madre con las prácticas. No comenzamos suave, al contrario, comenzamos con estrategias profesionales. No nos pusieron peleas de práctica, nos pusieron a pelear a muerte. Aquí el lema es: Asesina antes de que seas comida. Y por eso deduzco que ha sido Pod quien lo ha dicho.

Tengo hematomas por todo el cuerpo, mi muñeca ha empeorado. Mi nariz se está recuperando y los sueños no han cesado. Cargo con mucho estrés, en los últimos días apenas le he dirigido la palabra a mi madre. Rick me ha hecho la vida imposible en el grupo, Jessica aún está ajena al tema de su infidelidad. Max y Alex se han vuelto un poco más unidos, secretamente sospecho que Max utiliza esos trucos de niño que le duelen las heridas para tener compasión de Alex y aprovecharse de ello.

Clear me evita las pocas veces que nos hemos topado por ahí, Mónica sigue sin mantener una conversación conmigo sin ponerse nerviosa. Me ha coqueteado pero me he tenido que alejar debido a una orden estricta de mis "superiores". Aún tengo curiosidad de saber que pinta ella en todo esto. Saber que es una bastarda no es suficiente.

En conclusión: todo ha sido una completa mierda. Bueno, exceptuando algunas cosas.

Siempre me ha gustado la tranquilidad que brinda la noche. La mejor parte del insomnio es que puedes apreciar la luna y las estrellas en su máximo esplendor, es una lástima que semejante belleza sea desperdiciada por la humanidad que normalmente duerme a éstas horas. Todos excepto estos malnacidos.

Veo desde mi lugar como dos chicas del grupo, pelean. No mentire, es algo interesante de ver. La asiática de la otra vez está cayéndose a madrazos con una morena un poco más baja que ella. Tienen los labios partidos, el cabello hecho un desastre y sangran. Aquí tienes que pelear para ganar respeto o subir de cargo. Claro que tienes pasar por una serie de "requisitos" para ello.

—Caerá. Los latinos suelen tener más experiencias en defensa—comenta Rick a mi lado.

Ruego los ojos, ni siquiera lo escuche cuando llegó. No es un secreto que no nos toleramos pero aquí hay reglas y una de ellas es respetar a mi superior. Una asquerosa y maldita regla que no me importará romper si se pasa de confiansudo.

—Yo no estaría tan seguro. Los asiáticos suelen ser habilidosos también.

Rick ríe por mi comentario.

—Te gusta soñar, ¿eh?—se acerca a mí e inmediatamente siento el filo de algún objeto punzante en mis costillas—. Seré directo, sé que tienes un amor frustado con Jessica y que usarás el desliz de la biblioteca en mi contra para alejarla de mí y quedarte con ella. Así que ten presente esto; mantente a raya o dejarás de imaginar un futuro con niños pelirrojos y ojos celestes ¿me has entendido?

Siento la punta de la navaja hundirse en mi piel. Un dolor se expande en mi costado izquierdo. Por impulso, tomo la muñeca de Rick doblandola, el gruñe y aprovecho la distracción para arrebatarle la navaja, aplico una llave. El forcejea y logra darme un puñetazo en la mandíbula que me desorienta por segundo, mantengo el agarre con más fuerza. Queda inmóvil cuando poso la navaja en su cuello.

—No sé en qué momento comenzaron a catalogar la infidelidad con "deslices" pero tu también tienes que tener presente algo y es que yo de amenazas no vivo, Williams. Sí yo soy un "soñador" como dices, pues tu eres un iluso por creer que tus advertencias me mortifican.

Lo suelto. Guardo la navaja en mi bolsillo, el se voltea mirándome con odio.

—¿Sabes que nos diferencia? Que tu eres transparente. Cuando te enojas dejas a flote tu instinto asesino, todos saben que eres una bomba que explota constantemente, eres lo que demuestras y yo no. No soy lo que ves, puedo ser igual o incluso más enfermo que tu si me lo propongo. Y créeme cuando te digo que no querrás que me lo proponga, Williams.

Me sonríe con complicidad, cosa que no comparto. Se recompone y me dedica una última mirada cargada de advertencias antes de girarse y perderse entre la multitud. Un mal presentimiento se forma en mi pecho. No confío en que se quedará así, no cuando le he demostrado que somos lo mismo y que, incluso así, puedo ser peor que él. Nadie me conoce cuando exploto, nadie a excepción de Max y Alex.

—Estás sangrando —Jessica llega a mi lado, repara la herida e intenta acercarse. Me alejo, en este momento tengo que estar alerta. El mal presentimiento no desaparece.

—¿Has visto a Max?

Jessica niega.

¡Mierda, mierda, mierda!

Camino entre la multitud de aficionados, entretenidos por el espectáculo de las dos mujeres. Esquivo varias personas y me trago insultos por parte de los mismo. Reparo todo, pero no lo veo. Ni a él ni a Rick.

Camino por los alrededores con la incertidumbre pisándome los talones. Me dentego frente al ring cuando anuncian los nuevos contrincantes. Me quedo helado cuando los nombran. Subo las escaleras corriendo, paso por encima de la gentuza con pasos acelerados. Llego y me pongo al lado de las dos mujeres con cara de horror que reparan la escena. Admito que tengo miedo, pero no por Max.

Alex tiene cara de horror y Jessica refleja preocupación. Las dos aprietan los barandales con fuerza.

—¡¿Qué mierda le ocurre a Rick?! No puede pelear con alguien de su tropa y menos en un cargo tan inferior.

Ruedo los ojos nuevamente. Que ridículo.

Rick se despoja de su camisa dejando su torso desnudo. Max tiene el labio roto, deduzco que lo llevó arrastres a pelear con él solo para cabrearme. La campana suena dando el inicio a la masacre. Rick me dedica una sonrisa antes de propinarle un golpe a Max que lo descoloca.



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En el texto hay: accion, contenido +18, humornegro

Editado: 22.09.2020

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