Red Hood

Capítulo 28

Culpa
Angelic
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Siendo arrastrada por aquel hombre alto me dejaron en lo que parecía una sala enorme con una mesa grande donde había mucha comida y en la cabecera estaba sentado loco Haider. Aquel tipo me sentó en la otra punta de la mesa quedando justo frente a ese psicópata. Otro hombre entro en la sala colocando platos y cubiertos de plástico en donde yo estaba sentada. Todavía sentía mis manos congeladas y viendo la expresión de Haider creo que esperaba que yo arrasara con la comida.

– come ¿acaso no estas muriendo del hambre? – con mis manos temblando acerque una de las fuentes que tenía panqueques. A decir verdad, no tenía mucha hambre, pero tampoco quería que me volvieran a dejar sin ropa bajo el frió.

Tome dos poniéndolos en mi plato y coloque algo de miel encima de ellos, todo bajo la mirada de Haider. Contemplaba cada movimiento que hacía y cada gesto llego cierto punto en donde quería arrojarle mi tenedor en sus ojos para que dejara de observarme.

– ¿Qué es lo que quieres con mi madre? – pregunte dejando de lado el plato vacío, contemplando sus movimientos espere a que contestara. El alfa rasco su mentón con su mano mientras supongo que pensaba en su mundo de locura, puso sus manos sobre la mesa y con un rechinido movió su silla hacia atrás. Poniéndose en pie tomo de la mesa una uva analizándola con detenimiento se fue acercando poco a poco hacia mí.

– imagina que esta uva es tu madre – coloco el fruto frente a mí en la mesa y tomando uno de los cuchillos de platico corto a la mitad la uva. – quiero su cabeza ella es la responsable de que mi compañera este muerta – tomándome del pelo tiro mi cabeza hacia atrás haciendo que soltara un quejido del dolor.

– ¿Cómo sabes que fue mi madre? – si bien siempre supe que la mamá de Diego murió meses después del haber nacido no creo que sea culpa de mi progenitora. Tiro mi cabello hacia atrás con más fuerza y acerco su rostro al mío susurrando en un tono bajo.

– ella estaba a cargo de las cazadoras es su responsabilidad ahora tu madrecita sabrá lo que es perder algo que ella ama – la presión de un objeto filosos sobre mi cuello hizo que un par de lágrimas se me escaparan por el miedo. En los ojos de Haider solo podía ver furia y eso me atemorizaba jamás había visto tan de cerca la muerte.

– no puedes pasar el alfa no quiere que nadie lo interrumpa – escuche al mismo hombre que me trajo hasta aquí discutir con alguien. Leo aparto el cuchillo de mi cuello soltándome mientras lagrimas comenzaban a empapar mis mejillas una vez más.

– mueve tu culo gordo si no quieres que te golpe – ahora la voz femenina alta y audible de Liz resonó en la habitación donde Haider volvió a tomar asiento frente a mí.

– déjala pasar – grito el alfa haciendo un ademan con sus manos mientras tomaba un trago de su copa. La pelirroja apareció caminando con algo de furia y miro a su tío azotando su mano contra la mesa. El estruendo hizo que me estremezca en mi sitio, permanecí en silencio secando las lágrimas para mantenerme fuerte.

– ¿Dónde está Cold? – grito estallando de repente su tío ni siquiera se inmuto ante los gritos de la pelirroja. Al ver que este seguía sin responderle ella tomo su plato con carne y lo arrojo contra la pared.

– tranquila fiera él está bien fue a dejar un mensaje en casa de tu ex novio – viendo a través de los cabellos que cubrían mi rostro note como Liz comenzaba a caminar de un lado a otro contando de diez en diez. Hasta que frenó en seco mirando de nuevo a su tío y con suma tranquilidad volvió a hablar.

– dijiste que los trabajos de campo los haría solo yo – los ojos verdes de Liz irradiaban llamaradas de ira que a Haider no lo intimidaron para nada. Tomando otro trago de su copa volvió a mirar a su sobrina que lo veía con mucho enojo en su mirada y con los puños apretados a su costado.

– eso te enseñara a no interferir en mis órdenes – escupió con fuerza Haider – si yo digo dejen a la prisionera sin mantas y comida se cumple ¿está claro? – la pelirroja quedo pálida y toda la furia que había en su rostro cambio a una mueca de horror. El hombre de la puerta me tomo del brazo listo para sacarme a rastras del sitio, pero como siempre yo me resistía para poder escapar.

– tío yo… – balbuceo Liz sin apartar la mirada de Haider, este me miro y señalo que debían sacarme fuera.

Entre dos hombres me llevaron a fuera donde me quitaron el vestido dejándome con ropa interior y nuevamente me tiraron baldes con hielo. Cubriéndome como podía veía como muchas de las mujeres de este lugar se alarmaban de lo que me hacían, pero agachaban la cabeza y continuaban con lo que estaban haciendo. Niños y niñas me veían temblando de frió atada a un poste donde algunos hombres por órdenes del alfa venían a golpearme. Lo peor paso cuando ese chico que ahora sabía que se llamaba Cold apareció en la casa entregándole una nota a Liz.

Otros dos hombres me desataron cargándome porque mis piernas no respondían ante mis órdenes me volvieron a encerrar en la habitación donde antes estaba. Luego de eso entraron dos hombres y Haider con cuerdas en sus manos. Uno de los hombre saco una cámara que encendió y el otro me sentó en una silla donde me ataron.




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