Redención: El Amor que Duele

CAP 1- El mar no olvida

La inquietud del mar se sentía esa noche, fuerte y enigmática.

No era como lo típico: tormentas. Era diferente.

No había relámpagos ni el fuerte viento descontrolado, como solía haber en las oscuras noches.

Pero las olas contenían secretos, intentando salir a la luz… ¿qué era?

Elara Noctis lo entendía.

Siempre lo había entendido.

De pie frente al agua, con sus brazos cruzados, sentía el frío colándose entre sus dedos, intentando recordarle que aún estaba ahí… que ese sentimiento siempre estuvo ahí: el sentir.

El sentir no era el problema. El problema era…

Sus ojos se cerraron un instante. Y, por un segundo, lo vio otra vez.

No estaba completo. Nunca lo estaba.

Solo fragmentos: una mirada, una sonrisa leve y el vacío de una promesa que nunca llegó a cumplirse.

Su corazón dio un vuelco.

No… no otra vez.

Elara abrió los ojos de golpe, sintiendo cómo cada fibra de su cuerpo se erizaba, queriendo escapar de sus propios pensamientos y recuerdos.

El mar seguía ahí, golpeando la orilla con una insistencia casi cruel.

Qué cruel eres, pensó Elara, con una sonrisa amarga.

Como si pudiera oírla.

Como si siempre la hubiera oído.

Como si el mar tuviera voz y dijera en susurro: no importa cuánto huyas… siempre vuelves.

—No esta vez —murmuró, casi inaudible.

Pero ¿realmente decía la verdad… o solo era una fachada?

El agua se detuvo un segundo.

No fue el viento. No fue la marea.

Fue como si algo, desde el fondo, hubiera reconocido su nombre.




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