Los segundos pasaban y yo aún tenía la carpeta entre mis manos, la orden seguía dando vueltas en mi cabeza junto con la incertidumbre de saber qué era exactamente lo que él quería lograr en realidad, porque ese viejo es como un rompecabezas al que mientras más intentas armarlo más piezas nuevas aparecen sin sentido aparente.
Luka, al parecer, se cansó de esperar y sin más se levantó y empezó a ir hacia la puerta sin esperar respuestas mientras decía que solo cumpliera con el trabajo antes de cerrar la puerta detrás de él.
Me quedé de pie analizando la situación porque siempre tiene que ser tan molesto todo esto, como si cada cosa que hace estuviera diseñada para dejarte con más dudas que respuestas.
No me di cuenta cuando la puerta de al lado se abrió y de ahí salieron mis mejores amigos, aunque eran más que eso, los considero como mis hermanos, mi sangre, nacidos de la misma mujer en todo lo que importa y mis más fieles soldados.
Raven fue el primero en aparecer, como siempre sereno, con esa calma que no parece natural como si nada en el mundo pudiera sacarlo de su centro, pero esa calma es solo una capa superficial porque detrás de ella hay algo que muy pocos han visto y los que lo han hecho prefieren fingir que no existe.
Lucian apareció después con esa energía suya que siempre parece fuera de lugar como si el caos lo siguiera a él y no al revés, con su sonrisa fácil y su mirada ligera que da la sensación de que todo es un juego para él, aunque esa sonrisa no es inocente porque cuando cambia deja de ser encanto y se convierte en algo que no avisa antes de destruirte.
Ulric salió al final sin hacer ruido como siempre, no porque pase desapercibido sino porque su presencia pesa de otra forma, observa todo como si cada detalle fuera una falla del mundo que necesita ser corregida, no habla más de lo necesario, no pregunta y no espera explicaciones porque para él todo se reduce a decidir y ejecutar sin dudar.
—¿Qué haces? —dice Raven con una ceja arqueada.
De mala gana levanto el sobre y sus ojos cambian a un negro intenso y sombrío mientras Raven se acerca sin decir nada y lo abre entre mis manos y los demás se le unen como si ya hubieran entendido que no era algo que pudiera esperar.
Sus rostros cambian de forma sutil pero suficiente para notar que algo no está bien.
—¿Qué significa esto, Kage? —dice Raven con su tono impasible habitual.
—Cabeza dura —dice Lucian dándole un golpe leve a Raven en la cabeza mientras sonríe—, ¿no ves que es un trabajito de nuestro amado patriarca?
No puedo evitar hacer una mueca porque ese comentario no ayuda en nada.
Eso basta para que Ulric fije su atención en mí.
—¿Qué es lo que hay que hacer? —dice seco.
Mi mirada se dirige hacia él y no puedo evitar fulminarlo.
—¿Tú qué crees? Y antes de que digan más no pienso hacer nada, que busque a uno de sus lamebotas porque esos sí están urgidos por ganarse su favor.
—¿Así sin más? —dice Lucian con diversión.
—¿Lo quieres hacer tú? Adelante, pero luego no vengas con que no lo conseguiste.
—Pero si no dices qué hay que hacer cómo voy a saberlo —dice todavía divertido y yo siento que la paciencia se me empieza a romper por dentro.
—No lo mires así, él tiene razón —dice Raven con calma.
Mi mirada se dirige hacia Ulric buscando algún tipo de apoyo pero lo único que encuentro es indiferencia, y a veces pienso que son más mis enemigos que mis fieles.
El silencio cae otra vez mientras la carpeta cruje ligeramente entre mis dedos y entonces lo noto algo no encaja no en la conversación sino en el papel hay una hoja adicional que no debería estar ahí y sin embargo está.
Raven la toma primero sin decir nada sin bromas sin observaciones sin esa calma suya que siempre parece fingida cuando uno la mira demasiado de cerca y la abre entre mis manos mientras los demás se acercan de inmediato.
Y mientras lo hace Lucian deja de sonreír como si algo se le hubiera apagado por dentro sin aviso sin ruido sin explicación y Ulric se mueve apenas un paso mínimo pero suficiente para cambiar la tensión en la habitación.
El aire ya no se siente igual.
Raven termina de leer y se queda completamente quieto demasiado quieto como si por un segundo hubiera dejado de ser él mismo y levanta la vista lentamente.
—Kage…
Si quieren saber cómo lucen los amigos de Kale, los estaré mostrando en mi cuenta de TikTok: @aelix-vth, por si gustan ver cómo son.