Reencarnada por la luna

Capitulo 5

Cap #5

—¿Eso es posible? —preguntó Michael de pronto, dirigiéndose al alfa—. ¿La Piedra de los Ciclos puede hacer algo así?

El alfa tardó en responder. Primero me observó a mí y luego a Michael, como si intentara ordenar un rompecabezas cuyas piezas no tenían sentido.

—La Piedra de los Ciclos guarda secretos que ni nosotros comprendemos. Pero jamás había oído hablar de alguien que muriera en un mundo y despertara en otro cuerpo.

—¿Otro cuerpo? —bajé la mirada hacia mis manos y las giré de un lado a otro—. Espera... ¿entonces este cuerpo no es mío?

—Es el de Nerea —aclaró Michael.

—Genial... —solté, dejando caer los brazos a los costados—. Entonces, además de estar muerta, ¿soy una invasora de cuerpos?

Darious dejó escapar una risita nerviosa.

—No es gracioso, Beth —advirtió Michael.

—Créeme, si no me río de esto, probablemente voy a empezar a gritar.

Me pasé ambas manos por el cabello y, antes de que alguien pudiera decir algo más, se me ocurrió otra cosa.

—¿Tienen un espejo?

Darious parpadeó.

—¿Un espejo?

—Sí, Darious. De esos que reflejan caras y arruinan vidas.

Señaló hacia una de las habitaciones, todavía con una expresión entre divertida y desconcertada.

—Hay uno dentro.

No esperé más. Crucé la habitación a toda prisa, ignorando las miradas que sentía sobre mi espalda. Necesitaba comprobarlo por mí misma.
Dentro encontré un espejo de cuerpo entero apoyado contra la pared. Me acerqué despacio y levanté la vista.

Era yo.

Mi rostro, mis ojos, mi cabello...

—No puede ser... —murmuré, acercando una mano al cristal.

La chica del reflejo hizo exactamente lo mismo.

Me quedé inmóvil.

Y ahí sí grité.

—¡AAAAAH!

El susto me hizo retroceder de golpe y casi terminé en el suelo. Me cubrí el rostro por un instante antes de asomarme entre los dedos hacia el espejo, esperando encontrar alguna explicación razonable.

Pero seguía ahí.

Mi reflejo.

La misma cara que había visto toda mi vida... y, al mismo tiempo, un rostro que se suponía que no debía reconocer.

—¡No, no, no, no! —sacudí la cabeza—. ¡Esto no puede estar pasando!

Los pasos apresurados de los tres hombres resonaron por el pasillo. Darious apareció primero en la puerta, seguido de Michael y el alfa.

—¿Qué ocurrió? —preguntó, alarmado.

Extendí un dedo hacia el espejo.

—¡Soy yo!

Los tres contemplaron mi reflejo.

—¡Pero también soy Nerea! —exclamé, señalándome—. ¡¿Cómo demonios funciona esto?!

—Basta —ordenó el alfa con firmeza — Lo importante ahora es ¿Recuerdas el rechazo?

Asentí con cautela, sintiendo por algún motivo extraño que tenía que obedecer lo que aquel hombre decía, una parte muy profunda de mi sintió temor, dejé la cabeza hacia abajo mientras respondía.

—Solo algunas cosas. El alfa me rechazó frente a todos y después me llevaron hasta la Piedra. Recuerdo miedo, dolor... y un vacío horrible. Pero su rostro no. Todo lo demás está borroso.

—Entonces falta algo.

—¿Qué? — Levanté la mirada nuevamente y observé al alfa.

El alfa sostuvo mi mirada.

—La Manada de la Luna Carmesí no solo te rechazó, Nerea. Después de aquella ceremonia, te dieron por muerta.

—¿Y no se supone que tenga que pasar eso? —pregunté, confundida—. Aunque... no, espera. Primero, ¿qué significa exactamente un rechazo? Y ya que estamos en esas... ¿qué se supone que es la magia negra?

Los tres intercambiaron miradas hasta que Michael rompió el silencio.

—¿No sabes qué es un rechazo? —preguntó, incrédulo.

—No. ¿Debería saberlo?

Michael hizo ademán de responder, pero el alfa levantó una mano para detenerlo.

—Un rechazo es la ruptura del vínculo entre dos parejas predestinadas —explicó con calma—. Cuando un alfa rechaza a su pareja, el vínculo se rompe y ambos quedan libres de esa unión.

—¿Parejas predestinadas? —repetí—. ¿Como... almas gemelas?

—Algo parecido.— asintió.

—Bien. Eso ya suena bastante raro, pero puedo aceptarlo. ¿Y la magia negra?

Esta vez Darious tomó la palabra.

—La magia negra es una forma de magia prohibida. Se dice que puede utilizarse para maldecir, controlar o incluso quitarle la vida a alguien, sólo puede usarla aquel que tiene el alma corrompida. Así funciona, básicamente los brujos de magia negra, son la escoria de este mundo.

Fruncí el entrecejo.

—¿Y ustedes creen que yo hice eso?

Nadie respondió.

La ausencia de una respuesta fue más que suficiente.

—Ah... —solté, alzando los brazos hacia el suelo para dejarlos caer después —. Genial. Descubro que fui rechazada por un alfa, aparentemente me acusaron de asesinato mediante magia negra y, para terminar de complicar todo, las personas que me rescataron dudan de mi inocencia.

Los miré uno por uno.

—¿Hay alguna otra cosa importante que debería saber antes de que alguien vuelva a acusarme de algo?

El alfa suspiró, parecía no saber si decir todo de una vez o ir soltándolo poco a poco... Al final optó por la primera opción.

—Eres una bruja, Nerea...

Abrí los ojos de par en par.

—¿Una qué?

—Una bruja —repitió, sin apartar la mirada—. Y también eres un lobo.

Parpadeé varias veces.

—¿Un... lobo también? — hasta ese momento recordé las palabras sobre mi lobo interior que había dicho Darious.

Él soltó una risita ante mi expresión, aunque la reprimió enseguida cuando Michael le dirigió una mirada de advertencia.

—Sí —continuó el alfa—. Y eso es algo que no se ha visto en siglos.

Sentí que mi cerebro acababa de apagarse, era imposible procesar tanta información.

—Espera, espera... —levanté una mano—. ¿Enserio me estás diciendo que soy una bruja y un hombre lobo al mismo tiempo?

—Licántropa —corrigió Michael.

—¡Me da igual cómo se llame! —exclamé, llevándome ambas manos a la cabeza—. ¡¿Cómo se supone que voy a ser las dos cosas?!




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