Reencarnada por la luna

Capitulo 12

Cap #12

Levanté la mirada y me encontré con la expresión triste y compasiva de Valhir, mientras que Edrik tenía el ceño fruncido y una evidente molestia en el rostro.

—Entiendo... —comentó Valhir, bajando la mirada hacia sus propias manos—. Bueno, esto es mucho más complicado de lo que pensaba. Puede que este realmente sea tu cuerpo, que lleves aquí mucho más tiempo del que crees y que hayas sido tú quien curó a esas personas. Tal vez todos esos recuerdos que tienes en tu mente sean realmente tuyos.

Hizo una pequeña pausa, pensativo.

—Eso explicaría la conexión que tienes con esta manada y el hecho de que no recuerdes a la Luna Carmesí... Pero no explica por qué todos te confundían con Nerea. Ni tampoco por qué tienes exactamente el mismo rostro que ella.

—Tengo muchas teorías, Bethany, pero tendremos que ir resolviendo este misterio poco a poco. —Valhir se puso de pie, dejando escapar un suspiro pensativo—. Lo primero será ir a la Piedra de los Ciclos.

—¿La Piedra de los Ciclos?

Empecé a caminar detrás de ellos mientras Edrik y Valhir salían de la oficina. La idea de volver a aquel lugar hizo que un extraño escalofrío recorriera mi cuerpo, aunque no sabía exactamente por qué.

—Sí, seguramente ya te lo explicaron, pero ahí es donde todo nace y muere. —Valhir caminaba con tranquilidad mientras hablaba—. Esa piedra fue creada hace cientos de miles de años.

Edrik me envió a cambiarme mientras él y Valhir se preparaban. Sin embargo, mientras me alejaba, no pude evitar sentir que me ocultaban algo. Había una inquietud extraña en ambos cada vez que mencionaban el bosque, como si adentrarse en aquella espesura no fuera algo que tomaran a la ligera.

Entonces recordé mi primer día en este mundo. Darious estaba herido cuando lo encontré y Michael no dejaba de mirar a su alrededor, atento a cada sonido y movimiento, como si esperara que algo apareciera entre los árboles en cualquier momento.

Fruncí el ceño.

Quizá aquella actitud no había sido simplemente por precaución.

Me cambié de vestido y lavé mi rostro. Habían dejado un recipiente con agua y una toalla fina junto a él, así que aproveché para quitarme cualquier rastro del cansancio de la noche anterior. Después me puse los zapatos y salí de la habitación.
Cuando llegué frente a ellos, descubrí que Michael y Darious también estaban allí. Por sus expresiones y la forma en que se habían preparado, parecía que nos acompañarían al bosque.

—¿Ellos también vienen? —pregunté, mirando a ambos antes de dirigir la mirada hacia Edrik.

Él asintió con tranquilidad.

—Sí. No iremos solos a la Piedra de los Ciclos.

Michael me dedicó una mirada de arriba abajo, deteniéndose un instante antes de volver a encontrarse con mis ojos.

—¿Ya terminaste de analizar el misterio de tu existencia?

—¿Qué?

Sentí que el rostro comenzaba a arderme al recordar el vergonzoso encuentro de hacía apenas un par de horas. Si Michael se refería a mi intento de convertirme en una pared, prefería que la tierra se abriera y me tragara antes que tener que hablar de ello.

—Sí... —respondí, fijando la mirada en algún árbol lejano—. Fue... ¿productivo?

Michael guardó silencio durante un par de segundos. Una pequeña sonrisa apareció en la comisura de sus labios, como si estuviera haciendo un esfuerzo por no reírse.

—Mucho, por lo que veo —respondió con evidente sarcasmo.

Sentí que mis mejillas ardían todavía más y desvié la mirada hacia otro lado, deseando que el bosque me tragara antes de tener que seguir hablando del asunto.

Agradecí que el resto de hombres estuviese demasiado metido en sus propias conversaciones como para interesarse en lo nuestro.

Comenzamos a adentrarnos en el bosque, mientras Darious se dedicaba a contarme un sinfín de historias sobre sus supuestas grandes hazañas dentro de la manada. Yo asentía de vez en cuando, fingiendo entender cada palabra, aunque, para ser sincera, no estaba entendiendo una papa de lo que decía. Aun así, por la emoción con la que las contaba, parecía que para él cada una de aquellas historias era digna de convertirse en una leyenda.

Edrik, por su parte, caminaba unos pasos más adelante junto a Valhir, intercambiando palabras en voz baja mientras avanzaban. Aquella escena me recordó a dos profesores de universidad caminando por un pasillo, hablando de algún tema que probablemente solo ellos entendían.

Tuve que contener una pequeña sonrisa ante la comparación. Era extraño cómo, incluso en medio de un bosque lleno de criaturas sobrenaturales y misterios, mi cerebro seguía buscando referencias de mi antiguo mundo para intentar comprender lo que tenía delante.

Michael, por otro lado ,iba un poco más alejado del grupo, mirando a su alrededor con una concentración casi sospechosa. De vez en cuando levantaba ligeramente la cabeza y parecía... ¿olfatear algo?

Lo observé durante unos segundos, intentando encontrarle alguna explicación lógica.

¿Estaba buscando un enemigo? ¿Un animal? ¿Comida?

¿O simplemente los hombres lobo tenían la costumbre de ir por el bosque oliendo cosas como si fueran perros gigantes con problemas de privacidad?

Decidí que no quería saberlo.

Así que aparté la mirada y me concentré en Darious y sus interminables historias. Por mi propia salud mental, prefería escuchar una hora más sobre sus grandes hazañas antes que descubrir qué rayos estaba olfateando.

Darious cambió de tema y comenzó a hablarme sobre sus recetas de cocina más codiciadas, describiendo cada plato con un entusiasmo que, sinceramente, no sabía de dónde sacaba. Yo asentía de vez en cuando, pero mi atención seguía desviándose hacia Michael.

No podía evitar mirarlo de reojo. Seguía caminando unos pasos detrás, atento a todo, olfateando de vez en cuando como si estuviera intentando detectar algo invisible.

Me mordí el interior de la mejilla para no reírme.




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