Reencarnada por la luna

Capitulo 13

Capitulo 13

—Okey, a ver... volvamos unas palabras atrás. — moví las manos, intentando ordenar todo lo que habían dicho—. ¿No se supone que los lobos deben tener una pareja elegida por el destino o lo que sea que las elija?

Miré primero a Valhir y después a Michael.

—Porque hace un momento estaban hablando de la pareja destinada de Michael y ahora resulta que yo tengo estar destinada con Edrik. Entonces... ¿cómo funciona exactamente eso?

Darious abrió la boca para responderte, pero Valhir se le adelantó.

—¡Ah! Esa es una historia completamente diferente.

—¿Qué? —pregunté, entrecerrando los ojos—. Yo creo que te emociona el hecho de que Edrik consiga una pareja.

Valhir intentó mantener una expresión seria, pero la sonrisa que se le escapó lo delató por completo.

—¿Y si así fuera?

Miré a Edrik, quien permanecía en silencio, claramente arrepentido de haber permitido que Valhir comenzara aquella conversación.

—Entonces... ¿vinimos aquí para nada? —pregunté, mirando la enorme piedra con cierta decepción.

Valhir negó lentamente con la cabeza y levantó un dedo, como si acabara de recordar algo importante.

—No tan rápido, Bethany. Piénsalo... quizá él sea tu destino. Quizá Elyon quiso que ustedes dos se encontraran, se amaran y reinaran juntos.

Señaló a Edrik otra vez con una emoción que no parecía tener intención alguna de disimular.

Abrí los ojos, completamente sorprendida, y miré al alfa.

—¿Reinar juntos?

—Valhir... — Edrik intervino.

—¿Qué? Solo estoy considerando todas las posibilidades.

—Estás escribiendo una historia en tu cabeza. — Respondí.

—Era una broma, relájense un poco... —Valhir soltó una pequeña risa, levantando las manos en señal de inocencia—. Bethany, ven. Coloca tu mano aquí.

Señaló uno de los símbolos grabados en la piedra, justo debajo de la figura del eclipse.

Lo miré con cierta desconfianza antes de acercarme.

—¿Y esta vez no vas a intentar casarme con el alfa?

Valhir sonrió.

—Prometo comportarme.

—Eso no me tranquiliza demasiado.

Aun así, extendí la mano y la apoyé sobre el símbolo.

—¿Qué deberíamos esperar de esto? —pregunté, mirando a todos los presentes.

Valhir se encogió de hombros, como si la respuesta fuera bastante sencilla.

—Es fácil. Si se ilumina, eres lobo. Y si no... pues no.

Miré mi mano sobre el símbolo y luego a los demás.

—¿Así de sencillo?

—Así de sencillo.

—Vaya. Por una vez, algo en este mundo funciona de manera normal.

Darious soltó una pequeña risa, mientras Michael permanecía atento a la piedra. Edrik, en cambio, no apartaba la mirada de mi mano.

Tan solo segundos después no pudo contenerse más y estalló en carcajadas, llevándose una mano al abdomen mientras intentaba recuperar el aire.

Lo miré completamente confundida.

—¿Qué? —pregunté, mirando al resto en busca de alguna explicación.

Darious bajó la mirada para ocultar una sonrisa, mientras Michael simplemente negó con la cabeza.

—¿Alguien puede explicarme qué está pasando?

Valhir intentó responder, pero otra carcajada se le escapó antes de conseguir hablar.

—Perdón... —logró decir entre risas—. Es que... tu cara... ¿En serio creíste que tocar una piedra te iba a dar las respuestas? Eres muy graciosa, Bethany.

Lo miré con la boca entreabierta, procesando lentamente sus palabras.

—¡Tú dijiste que pusiera la mano aquí!

Valhir volvió a reírse, mientras Darious sonreía abiertamente. Michael, por su parte, intentó mantener su expresión seria, pero terminó soltando una breve risa por la nariz.

—Y tú obedeciste sin cuestionarlo —comentó, con una sonrisa apenas visible.

Fruncí el ceño y retiré lentamente la mano de la piedra.

—Empiezo a sospechar que ninguno de ustedes me toma en serio.

Michael se cruzó de brazos, todavía con aquella pequeña sonrisa.

—Eso es porque haces difícil tomarte en serio.

—¿En serio, Edrik? —pregunté, señalando a Valhir con absoluta incredulidad—. ¿Este es el profesor que me va a enseñar magia?

Valhir dejó de reírse y se enderezó con toda la dignidad que pudo reunir.

—Soy un mago altamente capacitado.

—Hace treinta segundos me engañaste para que tocara una piedra.

—Fue una demostración práctica.

—¡Me dijiste que si se iluminaba era porque era un lobo!

—Y funcionó perfectamente.

—¿Qué funcionó?

—Descubrimos que eres muy fácil de engañar.

Darious soltó una carcajada, mientras Michael intentaba mantener la seriedad, aunque la sonrisa que se le escapó terminó delatándolo.

—No puedo creerlo —murmuré, llevándome una mano a la frente—. Ahora resulta que mi profesor de magia es un bromista.

Valhir sonrió orgulloso.

—¡Exactamente! Vas a aprender muchísimo.

Miré a Edrik buscando apoyo.

—¿Estás seguro de que este hombre sabe lo que hace?

—Desgraciadamente, sí. — respondió suspirando resignado.

Valhir levantó un dedo, como si acabara de recordar algo importante.

—Aunque, para ser justos, todavía no hemos comprobado si puedes hacer magia, solo hemos visto que tienes la escencia.

—¿Y cómo lo comprobamos?

—Muy sencillo. —Señaló un pequeño arbusto junto a la piedra—. Intenta convertirlo en un pato.

Lo miré en silencio.

—¿Qué?

—Un pato.

—¿Por qué un pato?

Valhir se encogió de hombros.

—Porque es más divertido que convertirlo en una roca.

Darious comenzó a reírse otra vez. Michael directamente tuvo que apartar la mirada para que no notara que se estaba riendo.

—Dime que esto tampoco es una prueba real — Dije mirando a Edrick con desesperación.

Él observó a Valhir durante unos segundos.

—No lo es. Pero ahora yo también quiero ver si puedes hacerlo.

—¡Edrik!

Grité , dando un pisotón en el suelo. Finalmente no pudo contenerse y empezó a reírse, claramente divertido por todo el asunto. Me crucé de brazos, indignada, mirando a los tres como si acabaran de conspirar para burlarse de mí.




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