Reencuentro

Capítulo II

Ethan

Mierda.

Mierda.

Mierda.

Este ha sido un día de mierda.

La empresa ha tenido una crisis con los inversionistas y algunos socios idiotas que solo quieren joderme la vida. Layla no contesta el maldito teléfono que tanto quería y ahora tengo una herida en la frente causada por una morena.

Mi irritabilidad suele ser muy interesante, cualquier cosa me enoja, pero con ella... Todo es más intenso, todo me molesta más y justo en este momento, solo quiero ahorcarla por el corte en mi frente.

Solo verla me fastidia, me irrita y justo todo eso aumenta por su intento de ayuda. No soy agresivo, no soy grosero, sin embargo, ella acaba de destapar la caja de Pandora que tanto me he esforzado por contener y es su culpa.

Esta chica que dice ser la "mejor amiga" de Layla es pura mierda.

- Eres un exagerado, solo fue un rasguño...

Su voz es chillona, su cabello es tan crespo que lo empiezo a odiar, me irrita el simple hecho de que viva en mi casa. Le quito la curita de sus manos, que sorprendentemente son suaves, para largarme de esta habitación que huele a ella.

- Grosero - dice cambiando su voz chillona a una más ronca.

- ¿Grosero? - me detengo a verla - ¡Tu no dejas de causar problemas! A donde vayas, los problemas te persiguen y no entiendo a Layla con tener a una amiga como tú. Y a todas estas, ¿Dónde está Layla? ¿¡Por qué tú estás aquí y ella no!? No caen las llamadas y manda a buzón su maldito teléfono, seguro tu tienes algo que ver en esto, ¿no?

- Yo...

Parece sorprendida, sus ojos marrones me miran casi en busca de la causa de mi enojo. Sus labios se abren y cierran sin respuesta. Odio notar todos sus estúpidos gestos, es demasiado expresiva, que irritante.

- Es la décima vez que te veo metida en problemas con Layla. Deja de arrastrarla a tu mierda y concéntrate en estudiar, que para eso es que te quedas en esta maldita casa. Nada de chicos ni de salidas, ¿Entendido? Y dile a ese Grayson o como se llama el imbécil, que no aparezca en mi casa buscándote. No necesito esta mierda de alumnos foll... - me callo tomando una respiración profunda.

Cálmate, campeón.

- Completa la... - su ceño de frunce.

- No. Quiero a mi hermana aquí, llámala o búscala, y espero que en el proceso te pierdas y no vuelvas. Es mi última advertencia, deja de meterla en tus problemas - estoy enojado, mucho - y deja de ser un problema con el cual debo lidiar cada maldito día.

Mierda.

¿Qué demonios me sucede?

Nunca le había hablado así a una chica antes, pero Ellie es un desastre seguro, algo que me hace inquietarme cada vez que se acerca. Todo lo que hace causa un problema del cual tendré que lidiar después y que mi hermanita no me conteste el maldito teléfono no la ayuda mucho, porque estoy casi seguro de que Ellie sabe el paradero de Layla y solo ruego que no este con el imbécil de Max Thompson.

Un hilo de sangre corre por mi frente, debido a una pequeña y molesta herida de la que me había olvidado, causado la acogida que ya me empieza a irritar de nuevo. Bajo las escaleras tratando de calmar mi enojo e irritación, marco el número de Layla nuevamente para que jodidamente me vuelva a mandar al buzón.

Sé que soy una bomba de tiempo y sé que voy a estallar más si veo a mi hermana herida o algo peor. Me sacudo ese pensamiento, solo espero que Layla este bien y no sea tan idiota como su amiga.

Miro el desastre en el suelo, cierro mis ojos en busca de cordura que pierdo al sentir el pinchazo de dolor en mi frente, coloco mi dedo pulgar con el índice en el puente de mi nariz, masajeo levemente. Si mi gemelo revoltoso estuviera presente diría: "Envejeciste 30 años por culpa de Layla" y tendría razón. Layla es muy revoltosa y descuidada haciendo amigos en bares y clubes nudistas en la que le encanta pasarse el fin de semana, confía demasiado rápido en las personas para después venir diciendo: "Hermanito, ¿me ayuda?"

Pendeja.

Abro los ojos al escuchar una puerta abrirse, veo a Layla con la mirada perdida, tiene los ojos irritados y los labios azules. No, no y no, esto no es bueno, me acerco a ella con cautela

- ¿Dónde carajos estabas? ¿Por qué no contestabas el teléfono? - la morena me gana, al fin es rápida en algo.

- Oh, Layla... - Ellie la abraza apartándome del camino.

¡Genial! Ahora me aparta.

Layla solloza abrazándola como respuesta, se me parte el corazón verla de ese modo, destrozada y triste, pero al fin y al cabo, ella se lo buscó, cuando yo se lo advertí muchas veces.

- Me engañaba con otra... - es lo único que dice, tan bajo pero entendible.

- ¿El idiota de Max? ¿¡Thompson!? ¡Contesta de una vez, Layla Isabelle Cohen!

- Deja de gritar, no es el momento para eso - dice Ellie, le tiembla la voz.

- No pedí tu maldita opinión. Te pedí explícitamente que estudiaras y te metieras en tus jodidos libros. Layla y yo hablaremos sin terceros - tomo su muñeca y la aparto con fuerza de los brazos de Layla - justo me estorbas, como siempre - la suelto lejos de mi hermana - ve a tu maldita habitación.

- Hermano...

No entiendo mi enojo, tampoco entiendo porque con solo verla, algo dentro de mí me dice que está chica es un peligro para todos. Mis alarmas se encienden al verla, como si fuera una dinamita, frunzo el ceño más irritado. Es molesto ver que se parece a un pequeño cervatillo frágil y asustadizo.

- No eres mi padre, ni mucho menos el de Layla - aprieto mi mandíbula.

- Cállate. No me contestaste a las malditas preguntas que te hice - gruño cuando veo que Layla intenta hablar - Ellie, necesito que te vayas a tu habitación...

- Dije que no, eres grosero y testarudo, y no me iré del lado de Layla - me interrumpe.

Siento una vena palpitando en mi cuello, seguro ya me subió la tensión. Las miro a las dos, Ellie a pesar de tener miedo sigue con su mirada firme y, por otro lado, Layla se dedica a observar el piso fijamente, perdida en sus pensamientos. Me alejo de ella no queriendo causarme un infarto y me encuentro a mi queridísimo hermano mirándome con una ceja alzada, me dedico a ignorarlo mientras va con las chicas a... A donde sea que vayan.




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