Reencuentro (edición y actualización)

CAPÍTULO III

Un mes después de la inesperada nota, me encontraba en el aeropuerto despidiendo a Melania que partía a Londres para el gran show al que se iba a presentar por dos semanas.

-Espero que te vaya de maravilla. -la abracé

-Yo también, ¡y qué haya chicos guapos! - exclamó cerrando los ojos con fuerza y entrelazando sus dedos.

Yo solo esperaba que no fueran solo guapos, si alguno se interesaba en ella tenía que tratarla con mucho respeto, pues ella no merecía menos.

Unos minutos más tarde vi como el avión se alzaba por el aire; lastimosamente solo pude acompañarla yo, pues nuestros padres habían salido hacía dos días a otra ciudad por trabajo. Claramente me quedaría sola en la casa por alrededor de una semana.

En varias ocasiones me había quedado sola y como siempre hacía cosas que normalmente no haría acompañada; ponía mi música favorita, pero no tan alta por los vecinos, salía a comprar tarros de helado y demás chucherías y me relajaba viendo mis películas favoritas.

Uno de esos días mientras estiraba mi cuerpo para no perder flexibilidad, recibí una notificación, era una solicitud de amistad.

No podía creerlo, era Andy, mi mejor amigo desde la primaria.

Rápidamente acepté y envié un mensaje, estaba en línea así que me respondió, estuvimos hablando varios minutos, como estaba sola y un poco aburrida le di la dirección para que pudiéramos hablar mejor en persona.

Unos quince minutos más tarde llegó, estaba tan cambiado, se había vuelto muy guapo, era super alto, su cabello era medio largo, le llegaba hasta el lóbulo de la oreja. Yo no pude aguantar la emoción y me lancé contra su cuello abrazándolo fuertemente, él hizo lo mismo.

Hablamos por horas, me dijo que el año pasado se había graduado en medicina y llevaba trabajando en un hospital tres meses, al llegar la noche me ayudó a hacer la cena y luego le pedí que se quedara conmigo, que extrañaba mucho su compañía.

Terminamos en una pijamada en la cual vimos una película, nos reímos y hablamos de nuestro pasado; pasó lo inevitable. Me preguntó por Matías y un sinfín de recuerdo llegaron a mi memoria. Luego de ver como no salían palabras de mi boca, habló él.

-¿Sabes? Días después del accidente de tus padres, Matías llegó a mi casa, no supe como se había enterado, pero estaba muy preocupado. -decía mientras miraba hacia otro lado.

-¿Regresó solo para saber de mí? -mis ojos empezaron a humedecerse

-Si, hablamos por largo rato, no paraba de culparse, por primera vez pude ver al chico que solo tu pudiste ver. Quería saber más sobre ti, pero no pude decirle mucho, lo último que le dije fue que todo lo que tenías se perdió, pero que por suerte a ti no te ocurrió nada, y que te habías ido. ¿No has vuelto a saber nada de él?

-Hace un mes. -así como con Melania, le entregué la nota para que de nuevo me recalcaran que no estaba alucinando.

La leyó varias veces y salió hasta la sala para regresar con su chaqueta.

-Se me olvidaba, -me entregó un sobre blanco, un poco arrugado que parecía siempre llevar en su billetera. -me dio esto por si te veía, dijo que solo te lo podía dar en persona.

-¿Nunca lo has abierto? -expresé dubitativa

-No es de importancia ni asunto mío.

Con manos temblorosas abrí el sobre, dentro había dos cosas: una carta escrita a mano y una foto de nosotros dos.

15 abril 2005

Querida Julia,

Cada día pienso y te extraño, espero que tu vida haya mejorado porque sé muy bien habrán pasado años antes de que pudieras leer esta carta.

Quería contarte que mis padres compraron una casa muy hermosa y grande, les pedí que decoraran mi habitación exactamente igual a la anterior, y así fue. Es más fácil así, pensar en ti cuando despierto, y soñar contigo cada noche.

Realmente extraño el olor de tu cabello, tus brazos alrededor de mi cintura y tus miradas, en pocas palabras quiero tenerte de vuelta junto a mí y sobre todo quiero volver a probar tus labios, sé que el beso que nos dimos no fue de la mejor manera, pero daría lo que fuera por repetir ese momento.

Aun sigo con la esperanza de verte de nuevo, así sea de lejos, de esa manera mi corazón estaría en paz y mi amor sería libre.

Te amo.

Estaba hecha un mar de lágrimas, dejé la carta a un lado para tomar su foto y ponerla contra mi pecho.




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