Reencuentro (edición y actualización)

CAPÍTULO IV

Al día siguiente me desperté muy cómoda, estaba sobre mi cama, pero sentía algo que rodeaba mi cintura, lentamente abrí los ojos y me encontré a Andy frente a mi plácidamente dormido, si alguien nos hubiera visto creería que nuestra noche había sido muy loca. Lo acabo de pensar y…

-Juli, ya volvimos, despierta… ¡Oh por Dios! -mamá Elena entró en mi habitación y me vio junto a un chico en la misma cama

-¡No! No te asustes, no es lo que estás pensando. -intenté explicar, pero en ese momento entró papá Ignacio. La situación se puso algo incómoda cuando Andy despertó.

Me levanté de la cama y fui con ellos hasta el pasillo y les expliqué que no había pasado nada de nada, que era mi mejor amigo del colegio y que se había quedado a acompañarme, además tal vez no les había dicho que también era homosexual.

Desde siempre, todos en la casa sabían que era frágil de personalidad y que en ocasiones entraba en angustias terribles, por suerte no sufrí depresión nunca.

En el desayuno, luego de que dejaran que Andy se quedara, les dije sobre lo que pasó y que no pudo dejarme sola así esa noche, de ese modo comprendieron que podría ser peligro que me quedara tanto tiempo sola.

Faltaban tres días más para que Meli regresara, por suerte esos días no tenía ensayos ni nada que hacer y Andy tampoco, pues estaba de vacaciones, y digo por suerte, porque llegaron esos días del mes, papá y mamá estaban muy ocupados con negocios, y si bien yo podía hacer o buscar lo que necesitara, siempre era agradable la compañía de alguien; era inevitable para mí, sentir cólicos terribles y unas inaguantables ganas de llorar por lo que sea.

Por tal motivo, era bueno tener a alguien como Andy junto a mí, incluso lloró conmigo mientras hablaba del desgraciado hombre que jugó con sus sentimientos y luego lo engañó con una chica; tanto él como yo nos sentimos mejor después.

Melania regresó muy tarde en la noche, por tanto, en la mañana del día siguiente tuvimos todo el tiempo para hablar de lo que nos ocurrió.

-No sabes la cantidad de chicos guapos que vi.

-¿Cómo eran? -pregunté ansiosa.

-Todos eran muy altos, algunos de ojos claros, también había chicos de distintos tonos de piel y hasta pelirrojos.

-¿Y hablaste con alguno? -pregunté para alargar la conversación.

-En cada oportunidad que tuve. -con su dedo dibujaba círculos sobre la sabana de mi cama. -Más que todo para mejorar mi pronunciación. Además todos eran bastantes interesantes, pero ninguno llamó completamente mi atención.

-¿Y qué tal fue el evento?

-La primera semana fue un show normal en un salón pequeño, después nos presentábamos en un entablado grande la segunda semana; por último, nos presentamos en una enorme mansión el sábado, y… -hizo una pausa y sonrió nerviosamente. -durante la última presentación, al terminar salió de un lado del escenario pasando mi lado, un hombre muy guapo medio rubio, alto, ojos verdes muy bien vestido con traje gris perlado, estaba todo en silencio y él sacó una cajita de un bolsillo y caminó hasta una de las primeras mesas y frente a una chica rubia muy bonita, se arrodilló y le propuso matrimonio, ¡fue hermoso!

-Wow, ¡Maravilloso! ¡Cómo un sueño!

-Lo es. Quisiera que algo así me sucediera. -suspiró profundamente.

-¿No tomaron fotos?

-Si, pero de momento no las han mandado, ahora reviso el correo y si ya están te las muestro.

Yo me recosté en la cama y ella salió cerrando la puerta. Me puse a pensar en cosas bobas por un rato y me quedé dormida.




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