Reflejo Del Corazón #3

Capitulo 3: ¿Celos es igual a tuyo?

BRENDA CRAWFORD.

Al día siguiente, todo el colegio habla de nosotros.

"Brenda y Tobías casi se besan en tango"
"Las Muñecas los espiaron"
"Pía Fox tiene video"

Yo entro como si nada, con mis pompones. Porque soy Brenda Crawford, la porrista principal, y a mí no me afecta nada. O eso intento.

En el pasillo me cruzo a Lucas. Lucas Ferraro. Nuevo. Tercer año, como nosotras, pero vino de otro colegio. Es lindo. No tipo Sullivan lindo, pero lindo. Juega al básquet, no al fútbol. Y no es mujeriego. Al menos, todavía.

— ¿Brenda, no? — me dice—. Soy Lucas. ¿Me enseñás dónde queda la biblioteca?

— Obvio.

Le enseño. Caminamos. Se ríe de mis chistes. No me dice "porrista" con asco. Me dice "Brenda" normal.

Y justo cuando nos estamos riendo, aparece Tobías Sullivan.

Con cara de perro. De perro enojado.

— ¿Qué hacen? — dice.

— Nada — digo yo—. Le estoy mostrando la biblioteca a Lucas.

— La biblioteca queda para allá — dice Tobías, señalando para el otro lado—. Ustedes están yendo para el comedor.

— Ah, me confundí — digo.

— No te confundiste ayer cuando me llevaste a mí a la biblioteca — dice Tobías, mirándome fijo—. Te acordás perfecto dónde queda.

Lucas nos mira, confundido.

— ¿Son novios? — pregunta Lucas.

— ¡NO! — gritamos Tobías y yo al mismo tiempo.

— Somos... compañeros de baile — dice Tobías.

— Obligados — agrego yo.

— Ah — dice Lucas—. Bueno, yo me voy. Gracias, Brenda. ¿Te veo en el recreo?

— Sí, obvio.

Lucas se va. Tobías se queda. Con los brazos cruzados. Con esa vena que se le marca en la frente cuando se enoja. La misma vena que tiene Jordan cuando Vanessa habla con otro, y la misma que tenía Travis cuando Irina hablaba con otro. Vena Sullivan de celos.

— ¿Qué? — le digo.

— Nada. ¿Quién es ese?

— Lucas. Nuevo. ¿Por qué?

— ¿Por qué le sonreís así?

— ¿Así cómo?

— Así. Como... como le sonreís a alguien que te gusta.

Me cago de risa.

— ¿Estás celoso, Sullivan?

— No estoy celoso. No sos mi novia.

— No, no soy tu novia. Soy tu compañera de baile obligada. Que odiás. ¿Te acordás? Dijiste que no soy tu tipo.

— No sos mi tipo — repite, pero más bajito.

— Entonces ¿por qué te importa con quién hablo?

— No me importa. Me da igual. Solo... no quiero que después la profesora nos rete porque vos estás distraída con otro y no aprendés el paso.

— ¡Ah, ahora te preocupás por la clase! Ayer me dijiste que bailo como robot.

— Y bailás como robot. Pero sos MI robot. Mi pareja de baile.

— ¿Tu pareja?

— ¡De baile! ¡Mi pareja de baile!

Está rojo. Tobías Sullivan, el mujeriego que nunca se pone nervioso con ninguna mina, está rojo por celos. Por mí.

Me acerco un pasito.

— Tobías...

— ¿Qué?

— ¿Si fuera tu novia, te pondrías celoso así?

Se queda mudo. Me mira. Mira a Lucas que se está alejando. Me mira a mí.

— Si fueras mi novia, no dejaría que ningún Lucas te mire — dice, bajito, solo para mí—. Le rompería la cara. Como hizo Travis con el que molestó a Irina.

— ¿Le romperías la cara por mí?

— Sí.

— ¿Aunque no soy tu tipo?

— Brenda...

No me dice porrista. Me dice Brenda. Como Lucas. Pero distinto.

En ese momento aparece Pía Fox corriendo con el celular.

— ¡BRENDA! ¡TOBÍAS LE TIENE CELOS A LUCAS! ¡LO GRABÉ TODO! ¡VANESSA! ¡IRINA! ¡VENGAN!

Aparecen las 9 Muñecas. Y atrás, Jordan y Travis.

— ¡Lo sabía! — grita Irina Gibson—. ¡Vena Sullivan activada! ¡Es igual que Travis!

— ¡Y que Jordan! — grita Vanessa Ford.

Jordan y Travis miran a su hermano menor y se ríen.

— Bienvenido al club, hermanito — dice Travis.

— ¿Club de qué? — dice Tobías.

— Club de los Sullivan que se enamoran de una Muñeca de Porcelana y se ponen celosos hasta del aire — dice Jordan.

Tobías me agarra de la muñeca y me lleva para el salón de baile. Lejos de Lucas. Lejos de todas.

— Vamos a practicar — dice—. Y no hables más con Lucas.

— ¿Me estás dando órdenes, Sullivan?

— Sí. Porque soy tu pareja.

— ¿De baile?

— Por ahora.

Me cierra la puerta del salón en la cara a las Muñecas. Nos quedamos solos otra vez. Y esta vez, cuando me agarra para bailar, me agarra más fuerte. Como si tuviera miedo de que me vaya con otro.

¿Esto es odio?

No. Los celos no son odio. Los celos son "no quiero que seas de otro porque quiero que seas mía".




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