Habrá muy pocos textos que cambien el estilo de lo que es este conjunto de relatos, críticas, etc., y este es uno de ellos.
Fue un año sin expectativas, bastante complejo e incluso un poco confuso; sin embargo, para que sea más fácil de explicar, lo haré de forma cronológica.
Al iniciar el año, todo fue muy tranquilo. Solo existía el descanso y el saber que me cambiarían al horario de la tarde a mitad de año. Tuve miedo, pero poco a poco me fue gustando cómo se desarrollaba el entorno: las nuevas clases y los nuevos conocimientos sobre cómo funciona una conducta. Pude ver una conjunción de tres estrellas importantes en el cielo; fui a ver mi película favorita en reestreno en el cine; asistí a conciertos; entrené bastante; competí sin expectativas y, a pesar de que en ese momento no aceptaba del todo las críticas o comentarios hacia mis errores, los tomé en cuenta.
Vi una luna de sangre con mis propios ojos y también en un live. Fui a ver mi segunda película favorita al cine con un amigo. Conocí a la primera persona nueva del año y, aunque parezca que esto no tiene importancia, sí la tiene, ya que fue un punto en el cual dejé de tener miedo a ser yo mismo y a expresarme, sabiendo que hay personas con las cuales coincido en muchas cosas. Fui a ver una exposición de cuerpos humanos disecados; conocí a una persona importante, pero las cosas no salieron como hubiera querido, por diversos factores y, en parte, fue mi culpa.
Asistí a un campamento de mi deporte, viviendo así en carne propia lo que es el alto rendimiento (nota: casi vomito tres veces). Ahí mismo conocí a personas a las cuales ya había visto en otros eventos, pero no me atrevía a hablarles; sin embargo, todo cambió en ese evento. Por otra parte, siguiendo con el tema de los entrenamientos, durante este periodo del año entrenaba siete días a la semana, dos horas diarias y, a veces, hasta cuatro.
Tuve la oportunidad de ir a Acapulco por ser referee de mi deporte. Conocí más a fondo a personas del equipo de árbitros, tomé muchas fotos y fui yo mismo. Al regresar del viaje, casi tres días después, fui a mi primer concierto solo. Fue una experiencia interesante porque me abrí a conocer más personas siendo yo mismo, o al menos la versión de mí que era en aquel momento. Esa noche grité, lloré y conocí a personas con los mismos gustos musicales que yo.
Días después, fui con unos amigos de la universidad a comer, algo que nunca había hecho, pero me lo permití y estuvo lindo cómo se desarrolló. Conocí a otra persona y, bueno, no quiero hablar de ello, pero digamos que todo este periodo, hasta el mes de octubre, se resume en: fui a conciertos, conocí personas, lloré, grité, me enojé, estuve trabajando, sacando proyectos de la carrera y leyendo artículos.
El último periodo del año va desde octubre hasta el mes de diciembre del presente año. Como primera instancia, quiero mencionar que estuve aprendiendo acerca de la importancia de la autopercepción. Aprendí a ir a comer solo y no sentirme incómodo; aprendí a quererme por lo que soy y a no buscar qué tienen los demás que yo no tengo; aprendí que cada persona lleva su propio ritmo de vida y que no porque yo, a mis 20’s, tenga muy poco, significa que voy tarde para hacer mi vida, sino que llevo un ritmo diferente al de los demás. Para algunos puede ser mucho, para otros poco, pero lo importante es cómo yo me sentí.
Después, fui a un taller de disección cerebral. Conocí personas que estaban en un nivel emocional muy diferente al que estoy acostumbrado en mi entorno; sin embargo, supe acoplarme siendo yo mismo. Fui tratado como igual, conocí personas extraordinarias y también a algunos colegas de la rama a la cual quiero dirigirme.
Dentro de los logros importantes, pude estar por primera ocasión dentro de un proceso de Olimpiada CONADE, en una de las fases más pequeñas, que es la intermuros, siendo referee. Es un logro que suena pequeño, pero es gigantesco porque me anima a seguir esforzándome para llegar a más eventos en los que el organizador sea la CONADE.
En segunda instancia, y no por eso menos importante, conocí a muchas personas: algunas se fueron, otras se quedaron. Y aunque sí, vivimos en una sociedad cambiante, yo decidí quedarme; pero no estoy hablando de quedarme con una persona, sino de quedarme conmigo. A pesar de que este año fue una montaña rusa de emociones, nunca me solté, por más que doliera. Estuve en los momentos buenos y en los momentos malos.
Por último, quiero agradecer a todas las personas que vayan a leer esto. Les deseo un feliz Año Nuevo 2026 y también agradezco a todas las personas que estuvieron apoyándome, a pesar de todo lo que llegó a pasar.