Enderecemos el camino, porque aún estamos a tiempo, y tengamos temor de Dios, hablemos verdad, y tengamos temor del Altísimo, el creador del cielo y de la tierra, y de todo lo que ven nuestros ojos. No golpeemos a nuestro prójimo. ¿Acaso lo que ven nuestros ojos no lo ve Dios? ¿Acaso lo que nuestros oídos escuchan, no lo escucha Dios? ¿Acaso el dolor que sentimos, no lo siente Dios? Arrepintámonos todos de nuestros malos comportamientos, nuestras malas conductas y tengamos temor a Dios.