¿Senos ha olvidado la palabra humildad? ¿Nos duele aplicarla en nuestras vidas? ¿No tenemos respeto por el prójimo? ¿Ni con la experiencia vivida aprendemos a vivir con humildad? Nos expresamos al semejante con desprecio y arrogancia, y maltratamos al que tiene escasos recursos. Pensando que somos más grandes, pues; les digo, que al pobre que menospreciamos; esta persona como cualquier otra que vive en escases; si este tiene a Jesús en su corazón, este será más rico que cualquiera que se enseñorea por sus bienes materiales. Porque tiene vida y vida eterna.
Tener a Dios lo es todo, porque todo lo material se queda, nadie se salva con lo material.
Seamos humildes, y busquemos de Dios para salvación nuestra.