Regalame Un Beso

Capítulo 1: ¿Tu eres...?

MINA

—No me digas más que ya no te creo cuando dices eso.
Sarah tenia razón en ya no creer en mis palabras, desde hace mucho tiempo y en repetidas ocasiones le he dicho que me olvidaré de Mike, que será como si nunca lo hubiera conocido, eso es lo más deseo en estos momentos de mi vida, deseo olvidar a Miguel, desearía que mi vida volviera a ser como antes.

—Esta vez tengo el presentimiento de que podré olvidarme de él por completo.

—En horabuena amiga— Sarah me miró de manera nostálgica, como recordando viejos tiempos — Creeme que yo más que nadie extraño a la antigua Mina, esa chica con la que podía hablar por horas, reír viendo "The Big Bang Theory" o verte bailar las coreografías de tus chinos 

—¡¿Mis qué?!— La interrumpí de pronto haciendo que se sobresaltara.

—Perdón... Tus coreanos, pero ese no es el punto lo que...

—Ya, ya entendí, a partir de ahora Miguel Black no existe más para mi.

Luego de una ronda de baile decidimos ver una película, por desgracia me tocó ir a comprar las botanas, nunca tengo suerte cuando juego "piedra, papel o tijeras" siempre pierdo.

Entré a la tienda, tomé algunas bolsas de papitas y cheetos, pagué la cantidad justa y salí de la tienda, iba caminado escuchando música con mis audífonos, todo marchaba bien hasta que lo vi cerca del parque y por si fuera poco no estaba solo, una rubia estaba con él, no pude evitar mirarlo como una estúpida, se veía tan guapo mientras sonreía, nunca lo había visto sonreír así seguramente su relación con Jenifer va de maravilla, estaban comprando un helado y ahí me dediqué a observarlos.

Mi corazón dolía mucho, nunca creí que yo la gran Mina White experimentaría lo que muchos losers llaman "amor no correspondido" jamas pensé que existiera una persona que no cayera a mis encantos, bien dicen que el primer amor siempre duele y duele más cuando no te quieren, mi dolor aumento cuando él volteo y sus ojos se encontraron con los mios, por un momento todo desapareció a mi alrededor y sólo eramos él y yo, su sonrisa desapareció y en su lugar se formo una mueca ¿triste?, imagino que no le hace gracia verme, nos miramos así por unos segundos hasta que la rubia (a quien reconocí al instante) Jeni le habló, ella notó mi presencia y ¿sonrió? ¡Maldita! le susurró algo al oído a Mike y éste la miró como queriendo confirmar lo que ella le había dicho porque ella asintió con la cabeza, él camino hacia mi, seguramente me diría que deje de acosarlo así que mejor di media vuelta y caminé rápidamente, volteé y él aún venia hacia mi.

¡Vaya si que me quiere lejos! pensé.

Empecé a correr y cometí el gran error que muchos tienen, algo que desde chiquito te enseñan y en ese momento olvidé pues me crucé la calle sin mirar a los lados, sólo escuche el pitido de un auto, volteé hacia atrás y todo se detuvo, el auto no se dirigía a mi sino a él, quien se encontraba paralizado mirando el auto acercarse, rápidamente corrí a su lado empujándolo con todas mis fuerzas para después recibir el golpe que me hizo volar por los aires haciendo que cayera al pavimento dando unos cuantos giros, suerte que no use falda, cuando me detuve miré al cielo y juro que vi toda mi vida como si de una película se tratara, pensé que talvez pronto vería a mi papá de nuevo, ese pensamiento me hizo feliz.

—¡Mina! Dime que... que estás bien—Ese era Mike que corrió rápidamente junto a mi—Llamen a una ambulancia ¡Por favor!—Gritó a la multitud a mi alrededor.

—Claro, yo siempre estoy perfecta.

—Perdón soy un idiota, perdoname por todo lo que te dije, de verdad estoy arrepentido por ser un cobarde, no debí tratarte mal, Mina yo te...

—Shhh, no me digas nada solo por hacerme sentir bien, conozco muy bien tus sentimientos hacia mi, no hace falta que mientas, puede que sea la ultima vez que nos veamos así que permiteme decirte esto

—¡No! no digas eso, te pondrás bien y yo te prometo que nunca más te haré sufrir.— Tomó mi mano izquierda y le dio un beso, fue el mejor gesto que pudo haber tenido.

Llevé mi otra mano hasta su mejilla y le limpié una lágrima —Mike... t-te a..mo— y mis ojos se cerraron mientras mi mano cayó al suelo.

•••

Todo a mi alrededor da vueltas y mi cabeza duele, diablos, duele mucho, poco a poco abro los ojos y al principio la luz me lastima un poco por reflejo los cierro con fuerza y los vuelvo a abrir.

—¡Mina! Cariño has despertado, bendito sea dios— wow mi madre esta aquí, ese si es un milagro.

—Mamá ¿Qué paso?

—Hija te atropellaron y has estado 2 semanas inconsciente, por suerte has despertado, dime cariño ¿te sientes bien? No, mejor no hables, ¡Doctor! ¡Doctor!— Grito lo último mientras salia fuera de la habitación. 

Poco después entro mi mamá con el doctor, un señor como de 50 años, me miró mientras me revisaba.




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