Regalame Un Beso

Capítulo 3: ¡Chica mala! ¡Chica buena!

MINA
Estaba segura de que la música se escuchaba por toda la casa pero no me importaba lo único que ocupaba mi cabeza en esos momentos era la coreografía que estaba bailando había un paso que no me salía muy bien y tenía que perfeccionarlo.


Luego de cinco intentos más el baile me quedó más que perfecto, siempre me gusta ser la mejor en todo y quien diga que la perfección no existe es porque no me conoce.


Esperé un momento para recuperar la temperatura y luego de eso me di una larga ducha ya que en unas horas vendrían mis amigas para ayudarme a planear mi fiesta de cumpleaños número 18, todos los años —desde que puedo decidir por mi misma— mis fiestas son legendarias pero este año tenía que ser mejor que todas las demás, claro que eso solo sería posible si me papá estuviera conmigo.


Durante la ducha escuché k-pop es mi música favorita y aunque muchos critican este género me importa en lo más mínimo lo que los demás digan. 


Escuché el timbre de la casa y rápidamente me di un último vistazo antes de bajar a recibir a mis mejores y únicas amigas, me gustó lo que había frente al espejo, mi cabello largo y negro que caía hasta mis codos, mis ojos color negro hacian resaltar mi piel blanca y en los labios solo llevaba un poco de gloss.


La primera en pasar fue Mindy una linda pelirroja, tez morena clara, ojos color café y una sonrisa encantadora a la que conocí en un reto de baile —que por supuesto yo gané — hace seis años, al principio nos insultamos pero al darnos cuenta de que a ambas nos gustaba Super Junior hicimos las pases como buenas ELF*.


Le siguió Sarah, la castaña más hermosa en la faz de la tierra, ella es mi hermana de otros padres, la conozco desde siempre ya que nuestras madres son mejores amigas, como siempre se veía linda aún sin arreglarse mucho, tenia el cabello recogido en un chongo mal hecho, sólo llevaba maquillaje básico y aun así sus ojos café dorado resaltaban de su piel un poco bronceada pues acababa de regresar de vacaciones, ella fue a Miami, nos invitó a Mindy y a mi pero declinamos la propuesta por diferentes motivos, Mindy tenía planeado ir a visitar a sus abuelos a Los Ángeles y yo sólo quería descansar en mi casa y en uno que otro spa.


—Espero que estén listas para el proyecto "Mina's Party".


—Si señora— ambas chicas llevaron su mano a la frente como si de verdad fueran soldados.


Luego de que platicaramos por unas cuatro horas acerca de nuestros vestidos, la comida, las bebidas, los invitados, la musica, iluminación y demás asuntos invité a las chicas a cenar.


—Quiero que me cuenten todo lo que hicieron pero antes vayamos a mi recámara— dije al terminar.


—No, que flojera, ya que mañana regresamos a clases mejor hay que ir al cine— Propuso Mindy.


—¡Si! «mamos»— Sarah me hizo un puchero infantil y no me pude negar.


Mientras estabamos en la fila de las palomitas vi algo que me provocó una enorme sensación de asco, era el estúpido de Derek besándose con una de las más hipócritas y zorras de la escuela, Valerie. Me quedé callada sin saber que hacer, no quería que Sarah sufriera pero tampoco se lo podía ocultar.


—Sarah, que ese de ahí no es tu novio— fue más una afirmación pero no fui yo sino Mindy quien lo dijo.


Sarah volteó y se tensó inmediatamente, pude notar cómo cerró su mano con fuerza, intentó dar un paso hacia ellos pero la tomé del brazo impidiéndole que lo hiciera, conociendola sería capaz de arrancarle los pelos a esa pero no estas circunstancias, creo que ahora solo haría el ridículo, no es que solo me importe el "que dirán" sino que Valerie aprovecharía su vulnerabilidad para burlarse de Sarah.


—No vale la pena— la abracé.


—Vámonos de aquí por favor— dijo con un hilo de voz, salimos de ahí a pesar de que Mindy se molestó un poco.


Me sorprendió la fuerza de mi amiga pues en ningún momento lloró y no porque no lo quisiera (a Derek) sino porque sabia que ese patán no valía ni una sola de sus lágrimas, le pedí a mi chofer que nos llevara primero a casa de Mindy y al dejarla Sarah y yo fuimos por un helado, honestamente me molesto su actitud (de Mindy), se supone que somos amigas pero aún así ella quería quedarse en el cine con Sarah en ese estado.


—¿Qué vas a hacer?— le pregunté mientras degustabamos helado de nuestro sabor favorito, chocolate.


—No lo sé, no quiero enfrentarlo.


—Dame tu celular— ella dudó un poco pero me lo dio y marqué al número que estaba registrado como "bebeshito"


No contestó. Maldito.


—Ya me decidí, romperé con él, nadie engaña a Sarah Carson— su sonrisa de lado me decía que no estaba bromeando.


—Nadie se mete con las Reinas— esta vez quien sonrió fui yo.




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