El timbre sonó anunciando el final de la clase.
Guardé mis cosas rápidamente.
Cuanto antes saliera de allí, mejor.
—¿Ya te vas? —preguntó Preston.
—Sí.
—Tenemos que hablar del proyecto.
Me detuve.
—Podemos hacerlo mañana.
—La profesora dijo que empezáramos hoy.
Suspiré.
—Está bien. ¿Qué quieres hacer?
Preston sacó una hoja de su mochila y la dejó sobre mi pupitre.
—Podemos reunirnos esta tarde.
—¿Esta tarde?
—Sí.
—No puedo.
—¿Por qué?
—Porque tengo vida.
Sonrió.
—Yo también.
—No parece.
—Qué graciosa.
Antes de que pudiera contestar, Sophie apareció a mi lado.
—Emma, ¿vienes?
—Sí.
Sophie miró a Preston y después a mí.
—¿Ya empezaron a discutir?
—Él empezó.
—Ella me insultó.
—Porque eres insoportable.
—Y ella es adorable cuando se enfada.
Me quedé completamente quieta.
Sophie abrió mucho los ojos.
Preston también pareció darse cuenta de lo que acababa de decir.
—Quise decir… —comenzó.
—No quiero saberlo —lo interrumpí.
Tomé mi mochila y salí del aula con Sophie.
—¿Qué fue eso? —preguntó apenas estuvimos en el pasillo.
—Nada.
—Emma.
—Nada.
—Te dijo adorable.
—Estaba siendo sarcástico.
Sophie sonrió.
—Claro.
—No empieces.
—No he dicho nada.
—Pero estás pensando algo.
—Estoy pensando que este año va a ser interesante.
Negué con la cabeza.
—Preston y yo jamás vamos a llevarnos bien.
—Eso dices ahora.
Por la tarde estaba sentada en mi escritorio intentando estudiar cuando mi teléfono vibró.
Preston: Tenemos que hacer el proyecto.
Lo ignoré.
Un minuto después volvió a vibrar.
Preston: Carter.
Lo ignoré otra vez.
Preston: Sé que estás viendo el mensaje.
Fruncí el ceño.
Emma: ¿Cómo sabes eso?
La respuesta llegó inmediatamente.
Preston: Porque llevas cinco minutos en línea.
Miré la pantalla.
Idiota.
Emma: ¿Qué quieres?
Preston: Que vengas a mi casa.
Casi me atraganté.
Emma: Ni loca.
Preston: Para hacer el proyecto.
Emma: Ah.
Preston: ¿En qué estabas pensando?
Sentí cómo se me calentaban las mejillas.
Emma: En nada.
Preston: Claro.
Bloqueé el teléfono.
No pensaba ir a su casa.
Definitivamente no.
Cinco minutos después llegó otro mensaje.
Preston: Mañana a las cuatro. Biblioteca.
Suspiré.
Emma: Está bien.
Preston: Sabía que aceptarías.
Emma: No te emociones.
Preston: Demasiado tarde.
Sonreí sin querer.
Y eso fue lo que más me molestó.
Porque por primera vez desde que conocía a Preston Hayes…
me había hecho sonreír.
Sacudí la cabeza.
No.
Eso no significaba nada.
Era Preston.
Mi enemigo.
Mi rival.
Y definitivamente…
la última persona de la que pensaba enamorarme.
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Editado: 30.08.2026