El choque de los bokken se oían constantemente durante todo el entrenamiento matutino, parte de una rutina habitual dentro del clan. Quien practicaba con Ichiro atacaba con determinación ante la actividad como el resto, mientras que su contrincante respondía cada golpe con precisión y su expresión reflejaba un evidente aburrimiento. A diferencia de su hermano mayor, aquella práctica nunca había sido de su agrado, por lo que no mostraba demasiado interés en ella.
Quien supervisaba casi a una distancia lejana era el padre de ambos y la personaba que mandaba en el clan. No quitaba la vista de sus dos hijos, ignorando al resto, a quien miraba más era a Ichiro.
Habían pasado pocos minutos desde que aquel entrenamiento termino, Ichiro se encontraba en una de las habitaciones privadas donde solo era compartida con su familia. Dónde estaban era un lugar poco espacioso, en ese instante quienes estaban allí comían mientras solo dos le servian.
-Solo tienes que considerar el consejo que te doy, he observado últimamente que actúas con inercia-opino el de mayor edad mirando a Ichiro-vas a necesitar esforzarte más como tú hermano, no pienso seguir tolerando tu comportamiento.
-Estoy cumpliendo con lo que me enseñaste, ¿De que sirve mi actitud en el entrenamiento?-a quien le hablaban respondió con serenidad mientras comia, no mostraba interés del tema.
-¿Que harás cuando un día tengas que ejercerlo de verdad? ¿Seguiras actuando de esa forma?-pregunto, empezando a irritarse al hablar con uno de sus hijos. Mientras su esposa servía nuevamente té sobre el cuenco de él.
-Cuando suceda será distinto, por ahora no tengo de que preocuparme-seguia manteniendo la mirada sobre el plato aunque hablara con su padre.
-Eres impertinente-con esas palabras termino la conversación con su hijo, pronto se levantó centrando la mirada en su hijo mayor-¿Estás listo, Hanbei?
-Si, ya he terminado.
-Acompañame, necesito hablar unas cosas contigo.
Su hijo mayor se levantó de inmediato después del comentario, saliendo de esa sala junto a su padre y dejando a los tres solos en ese lugar. Al perderlos de vista Ichiro se levantó decidiendo salir, su madre lo detuvo antes que lo hiciera.
-¿Saldrás de nuevo?-pregunto con un tono suave, sin cambiar la posición firme en la que estaba desde el momento que entró.
-Si, no estaré mucho tiempo afuera-permanecio quieto cerca del marco de la puerta al hablar con ella.
-Espero que cumplas tu palabra está vez, tu padre se enojara si sabes que no estás.
-Prometo llegar antes, no tardare-dijo con una sonrisa leve antes de salir fuera del lugar, una costumbre que solía hacer de vez en cuando.
Apenas Ichiro se había marchado, la menor levantó la mirada a su madre, que estaba al lado-ya se han ido, ¿Puedo comer?
-Por supuesto, sientate que ahora te serviré-sonrio ligeramente, camino lentamente hacia la otra sala.
Matsu se sentó con alegría dónde Hanbei se había sentado, esperando con ansias la comida de su madre. Ella no tardó mucho en aparecer y servirle a su hija, sentándose a dónde estaba su esposo así comer con ella.
-Esta delicioso, mamá-dijo con una sonrisa alegre después de dar un bocado.
-Me alegra escuchar eso-contesto con la misma sonrisa de antes-¿Quieres un poco de té?
-¿Quedó?-cuestiono con algo de duda.
-Claro, he hecho más-tomo la tetera que estaba sobre la mesa y sirvió con cuidado en el recipiente que su hijo mayor había usado.
Después que le haya servido tomo un pequeño sorbo de la bebida y siguió comiendo con algo de prisa por el hambre que tenía, su madre la miró por unos cuantos segundos-Matsu, esa no es manera de comer.
-Si, lo siento-empezo a comer de una forma mas relajada, sin cambiar mucho del cómo lo hacía. Hubo unos minutos de silencio antes de que hablara-¿Porque a Ichiro lo dejas salir y a mi no?
-Eres menor-respondio sin siquiera mirarla-algun día podrás.
-¿Porque mientes?-esta vez la miró al escuchar su respuesta-tu tampoco sales, me aburre estar aquí.
Esperaba alguna respuesta de su madre por lo último que dijo, pero la adulta estaba dispuesta a no seguir la conversación y generar un ambiente silencioso, lo cual Matsu se sintió inconforme por más que no lo mostrara.
Durante todo ese momento recién llegaba al unico lugar que visitaba con frecuencia cada vez que salía, allí vio cerca del lago a su amigo, quien estaba sentado de espalda.
Con tan solo dar unos pasos, Seiya giró a verse sabiendo que se trataba de él, aún así se mantuvo en su lugar-hasta que al fin llegas.
-¿Tarde mucho?-esbozo una sonrisa después de que le hablara, sentándose al lado de el.
-Menos que otras veces-contesto-nunca llegas tan temprano.
-Mi padre estará ocupado con mi hermano, creo que hablaran de lo mismo-menciono-estaran ocupados el resto del día, así que aproveche para venir.
-¿Aún debes pedir permiso?-sonrio con un poco de sarcasmo-se supone que a tu edad ya deberían de hacerlo.
-Si, pero sabes que ahi no es como donde vives-respondio con un poco de inquietud sobre el tema, pensando en cambiar de la conversación-¿Hace mucho has esperado?
-He venido después de mi entrenamiento, no pienso quedarme mucho tiempo aquí hoy-menciono-en poco tiempo me iré.
-¿Estaras ocupado?
-Si, lo estare por unos días-dejo de fijar su vista al frente para mirar a quien estaba a su lado-claro seguiré esperandote aquí, por si crees que no lo haré.
-¿No te aburre esperarme?-cuestiono algo inseguro-no vengo a menudo aquí.
-¿Crees que me aburro? He estado solo aquí incluso antes de conocerte, no hagas esa clase de preguntas-subio un poco más su sonrisa al reírse de ello.
Ambos continuaban compartiendo un momento entre ellos en el mismo lugar, dónde solo seguían conversando de diferentes temas por un largo tiempo. Aunque el día de hoy no habían estado tanto tiempo juntos debido a que Seiya se había ido después de unas pocas horas, dejando al de cabello largo solo en aquel sitio.