No planeaba hacerlo. De verdad, no planeaba hacerlo. Pero, ¿qué podía pasar? Siempre le habían dicho: “El no ya lo tienes ganado”. ¡Sí, claro! Como si eso consolara a alguien.
Tomó aire. No pasaría nada, todo saldría bien. Además, no lo volvería a verlo nunca… a menos que él aceptara sus sentimientos. Pero vamos, no era tonta: decirle frente a frente lo que sentía era una estupidez, incluso para ella.
Así que decidió usar su arma secreta: su inteligencia. Si iba a confesar algo tan ridículo como el amor, lo haría por escrito.
Estaba dejando todo para ser escritora. Eso era lo correcto, ¿no? Una carta sería perfecta. Además… era romántico. O al menos, así funcionaba en los libros.
Escribió en el pequeño papel. Sonrió. Por fin respiraba entre todo lo que estaba pasando a su alrededor. Esto tenía que salir bien. En las historias siempre sale bien.
Spoiler: Nada salió bien. Fue una estupidez. Una adulta con un comportamiento de adolescente con demasiadas hojas, demasiada imaginación… y cero sentido de las consecuencias. Y como si no fuera suficiente, se le ocurrió escribir un libro sobre eso.
Una pequeña bomba, esperando a explotar.
#4781 en Novela romántica
#289 en Joven Adulto
romance, familia drama celos responsabilidad, amistad amor ilusion tristeza dolor
Editado: 25.01.2026