El Clínica Médica Estética “Lumiere” estaba en silencio absoluto.
Dos policías interrogan a los pacientes sentados en la recepción. Todos pensativos y desconcertados, sin entender lo había pasado.
Por otra parte, otro policía les tomaba declaraciones a los encargados de la Clínica.
El estilista Jordi estaba allí, él había dado aviso a la policía. Con una mano en el rostro pensando: “¿Que paso aquí?, -¡Menos mal que avise a la Policía, me siento un detective!
Afuera, a través de las ventanas se veía mucha más gentes, familiares, curiosos, teléfonos grabando.
Nadie se atrevió a preguntar lo que había pasado.
Seis horas Antes…
Todo había sido un día normal…
La clínica estaba tranquila. Se terminaba la jornada laboral. Era sábado, y por políticas internas, se trabajaba hasta las 1 de la tarde.
Malena, La gerente, apoyo los Codos en mesón de la recepción y suspiro. 37 años, traje sastre azul marino y pelo rubio recogido. No le tocaba trabajar hoy, pero Lourdes la secretaria, la llamo a las 6 de la mañana con voz aguda:
-“Jefa, me dio una Colitis aguda me siento muy mal, No puedo ir trabajar así”
Y allí esta ella trabando. Pensando: “el Lunes debo hablar con mi abogado, tengo que saber cómo va lo de mi divorcio”. Y después de un rato comenzó a revisar la lista de pacientes del día, por tercera vez.
Solo faltaba que llegara uno paciente a las 12:30, no salía su nombre en el lista solo estaba reservado. Le pareció extraño. Sin embargo no le dio importancia.
La Clínica Médica Estética “Lumiere”, estaba ubicado, en el segundo piso de un Centro comercial pequeño, en una de las zonas más exclusivas y seguras de la cuidad. Ventanas grandes, una recepción amplia, los muebles en negro, paredes blancas, Luz indirecta y cálida; Aromas de esencias suaves de bambú, azahar y eucalipto para calmar la ansiedad y Música instrumental muy baja, con Diez Box de consultas, dos pabellónes quirúrgicos ,una sala de cirugía menor y 5 baños. Contaba con 6 médicos, uno de cirugía corporal, dos de cirugía Facial y trasplante capilar, un anestesiólogo, un dermatólogo y un médico estético, aparte del equipo de 4 enfermeras y 4 paramédicos, una secretaria y un gerente.
En el primer Piso del centro comercial, había tiendas de lujosas marcas, un salón de belleza del Estilista Jordi, y una cafetería exótica muy linda.
-“Doctora ya termine de realizar el tratamiento a la Srta. Katiuska”
La voz de Andreina, paramédico de turno, saco de sus pensamientos a Malena.
Gina apareció en la recepción. Medico dermatóloga de 28 años de edad, pelo castaño recogido, bata blanca impecable, con un carisma y energía de quien ama lo que hace.
-¿Cómo va todo? Pregunto Malena.
- “Bien, voy a evaluar a los pacientes”. Le guiño el ojo Gina.
Box 1
Katiuska. 26 años arquitecto. Cinta en el pelo, leggins de gimnasio.
Llevaba 18 sesiones de radiofrecuencia corporal, se estaba viendo en espejo
-¿Notas diferencias Katy? Pregunto Gina al entrar.
Katiuska, se miró al espejo nuevamente frunció el ceño.
-“Mejoro la flacidez, no mucho, pero algo”.
-“Katy”. Dijo Gina:- “llevas 3 meses en tratamiento, tu cuerpo esta tonificado”
-katiuska se mordió el labio.
-“Si quieres más sesiones, te la agendamos” continuo Gina, -“pero te voy a tomar fotos para compáralas y así notes el cambio”. Gina salió del box con un nudo en el estomago
Box 2
Ángela estaba boca abajo en la camilla, 32 años, hacia 3 días se había puesto ácido hialuronico en los glúteos. A su lado su esposo, Oscar, quien le sostenía la mano. Ambos dueños de inmobiliarias.
Gina se puso los guantes y reviso;
-¿Dolor? ¿Molestias? ¿Fiebre?
- Nada Gigi, contesto Ángela, -Estoy feliz.
Oscar pregunto -¿Se van a mantener así? Me salió caro el tratamiento.
Gina levanto la vista le sostuvo la mirada con profesionalismo y respondió.
-Si hace Ejercicio y se cuida, le van a quedar mejor que ahora, señor Oscar. Gina pensó para sí misma “Que hombre tan tacaño, con tanto dinero que tiene”: hablo en voz alta. – “mantenerse es Constancia y disciplina.”
-Gracias Doctora. Dijo Ángela rompiendo la tensión.
Box 3:
Se encontraba Fidel, 49 años pacientes VIP, empresario, venia todos los meses hace 2 años.
Tenía dos compresas heladas en las orejas, inflamadas y rojas.
-¡Doctora Gina!, Dijo cuando la vio. ¡Míreme parezco Dumbo.!
-Yo solo quería verme bien para mi cita, exclamó
Gina se acercó y le quito con cuidado las compresas, pensó “Oh Dios, quemadura de primer grado” y Dice:
- Sr Fidel, dijo con voz suave, -Esto pasa cuando realizamos sesiones muy seguidas, de 3 a 5 días pasara.
- Pero yo necesito verme Guapo urgente, y bajo la voz, debo viajar en 2 días. Responde Fidel
- Con estas orejas así, se van a reír de mí… y se pone las manos en la cara… - Yo solo quiero verme Guapo, ayúdeme, Véame no como su paciente, véame como su Marido, así me dará más importancia.
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Editado: 20.08.2026