El jardín, que momentos atrás se sentía como un refugio de paz, ahora se encuentra teñido por una sensación de incertidumbre. Sigo sosteniendo la caja entre mis manos, mis dedos recorriendo la superficie con un leve temblor apenas perceptible. La elegancia de la invitación no me tranquiliza; al contrario, me inquieta aún más.
Los vampiros no envían invitaciones sin un propósito. No organizan eventos sin una razón de peso. Y definitivamente, no convocan a los de nuestra raza a sus territorios sin que haya algo más oculto detrás de la aparente cortesía.
Mi mirada se oscurece mientras repaso el contenido del mensaje una vez más.
"El actual rey vampiro lo invita a usted: Alpha Juan Moon de 'Claro de Luna'..."
El título no es un error ni una formalidad vacía. Me han llamado Alpha, reconociendo mi posición, lo que significa que no es solo una reunión social, sino un evento que involucra a líderes de distintos clanes y manadas. Un baile de máscaras... Una coronación...
Mis pensamientos se arremolinan como una tormenta dentro de mi mente.
Los vampiros son astutos, sus movimientos nunca son simples ni impulsivos. Cada acción que toman es calculada, diseñada con precisión para obtener lo que desean. Si han decidido invitarme a mí, a Kate y a Sora, debe haber un motivo específico. ¿Nos consideran aliados? ¿Nos están advirtiendo de algo? ¿O es una trampa cuidadosamente disfrazada de diplomacia?
Cierro la caja de golpe y levanto la vista hacia Fabricio, quien aún sostiene la suya con el ceño fruncido. Puedo ver en su expresión que sus pensamientos van en la misma dirección que los míos.
-Dásela a Sora y a Arhis -le ordeno, entregándole la tercera caja-. Será su decisión si asisten con nosotros.
Fabricio asiente, pero no se mueve de inmediato. Su mirada se mantiene fija en mí, estudiando mi expresión con detenimiento.
-Si en dado caso esto es real... -murmura, dejando la frase en el aire.
No necesita terminarla. Ambos sabemos lo que significa.
Si esto es real, entonces algo está cambiando en el equilibrio de poder entre las razas.
Si esto es real, los vampiros están a punto de hacer un movimiento importante.
Y si esto es real... podría significar que nosotros también tendremos que actuar.
-Voy a confirmarlo -digo con firmeza, cortando la conversación.
Me giro y me alejo del jardín con pasos rápidos y determinados, mi mente procesando cada posible escenario.
El pasillo de la casa es largo y silencioso, pero cada paso que doy resuena en mi cabeza como el eco de una advertencia no dicha.
No puedo permitirme ignorar esto.
Los vampiros no hacen nada sin un propósito.
Si realmente están presentando a su nueva reina, significa que el antiguo rey ha cedido su puesto... o ha caído. Y si ha caído, la pregunta más importante es: ¿cómo?
No hay muchos que puedan desafiar el poder de un rey vampiro y salir victoriosos. Si ha habido un cambio en el trono, entonces han ocurrido movimientos en las sombras que no hemos percibido a tiempo.
Abro la puerta de mi despacho y la cierro detrás de mí con un golpe seco.
El aire en la habitación es denso, cargado con la tensión de la incertidumbre. Me dirijo al escritorio de inmediato, tomando mi teléfono con manos firmes.
No puedo darme el lujo de dudar. Necesito respuestas.
Marco el primer número en mi lista de contactos.
-¿Alpha Roderick?
-Alpha Juan -su voz es grave y firme, con ese tono de autoridad que solo los líderes de manadas antiguas poseen-. ¿A qué debo tu llamada?
-Voy directo al punto. ¿Has recibido una invitación del clan vampírico?
La pausa que sigue me dice más de lo que cualquier palabra podría expresar.
-Sí -admite finalmente-. Llegó hace un par de horas.
Mi mandíbula se tensa.
-¿Para quiénes?
-Para mí, para mi hija y para mi Beta.
El patrón se repite. Alpha, una figura femenina y otro líder de alto rango dentro de la manada.
-¿Vas a asistir? -pregunto.
-No lo sé aún -Roderick suspira-. No confío en los vampiros, pero tampoco puedo ignorar un llamado de este calibre. No se invita a Alphas por simple cortesía.
-Estamos pensando lo mismo -murmuro.
Intercambiamos algunas palabras más antes de colgar.
Inmediatamente, llamo a otros líderes de manadas con las que tengo contacto. Las respuestas son casi idénticas.
Todos han recibido la misma invitación.
Alphas de distintas partes del mundo, acompañados por figuras específicas de sus manadas. No es una simple reunión diplomática. Es algo más.
Cuando cuelgo la última llamada, dejo el teléfono sobre el escritorio y exhalo con fuerza.
Mis sospechas son ciertas.
Esto no es una simple celebración.
Es una convocatoria.
Un llamado a todos los líderes de la raza.
Y la gran pregunta que resuena en mi mente es: ¿por qué?
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Editado: 15.07.2026