Las palabras en la invitación me resultan irreales, como si fuesen parte de algún mal chiste. Releo la carta por cuarta vez, esperando encontrar un error, algo que me indique que esto no es lo que parece. Cada línea se graba en mi mente como fuego, pero en lugar de claridad, solo siento una creciente inquietud.
-¿Qué es?-insiste Kate, acercándose con impaciencia. Su voz denota un toque de frustración, como si no soportara más la espera-. ¡Ya dime!
La miro en silencio por un segundo. Hay algo pesado en mi pecho, un presentimiento que me dice que nada bueno saldrá de esto. Sin responder, le extiendo la caja con su nombre, prácticamente lanzándosela cuando está lo suficientemente cerca. Ella la atrapa en el aire y la observa con escepticismo antes de abrirla con cuidado.
El sonido del cartón deslizándose resuena en el jardín, y, por alguna razón, se siente demasiado fuerte en mis oídos.
-Por medio de la presente, el actual rey vampiro invita a la señorita Kate ***** de "Claro de Luna" y a su familia a la presentación de la nueva reina del clan vampírico...-comienza a leer en voz alta, permitiendo que todos los presentes escuchen con atención.
El silencio nos envuelve. Las palabras flotan en el aire como un eco persistente, cargadas de un significado que aún no terminamos de procesar.
La idea de que el clan vampírico tenga una nueva reina no debería sorprenderme... y, sin embargo, algo en este anuncio no me cuadra. Los vampiros son orgullosos, territoriales, no suelen compartir información sobre sus asuntos internos con otras razas. Entonces, ¿por qué esta invitación es tan abierta? ¿Por qué nos están llamando, a nosotros, los lobos?
Kate frunce el ceño, pero sigue leyendo.
-Será un baile de máscaras, y los asistentes se despojarán de ellas luego de la coronación de la nueva reina...-suspira con irritación, como si el formalismo de la carta le molestara-. Esperamos su presencia y la de su familia en nuestra celebración, al igual que la de muchos otros invitados de su raza...
Hace una pausa. Algo en el texto parece haberla sorprendido. Sus ojos se abren un poco más, y al retomar la lectura, su tono es más tenso.
-El evento se llevará a cabo el día //****, dando comienzo a las 8:00 p.m., en el castillo de Loarre, Rumania. Esperamos su presencia en dicho lugar...-su voz pierde fuerza al finalizar, como si las palabras le costaran.
El castillo de Loarre...
He oído de ese lugar antes. Antiguo, majestuoso, rodeado de una historia bañada en sombras y sangre. Es un punto estratégico, difícil de penetrar si no se conoce bien su estructura. Un sitio perfecto para un evento de este calibre... y también para una emboscada.
Mis pensamientos se arremolinan mientras observo la caja entre mis manos.
Esto no me gusta.
-¡Qué mierda!-exclama Kate finalmente, confundida, sacando el antifaz dorado que estaba dentro de la caja.
-¡Mierda!-repite Lucia con una sonrisa inocente, alzando los brazos con emoción.
Kate se congela y la ve con los ojos abiertos como platos.
-¡Hija, no lo repitas!-dice rápidamente, agachándose para quedar a su altura. Deja la caja en el suelo, sin importarle más la invitación.
-Mierda-insiste la niña, divertida.
No puedo evitar soltar una carcajada. Es un alivio momentáneo, un respiro en medio de la tormenta de pensamientos que me golpean.
Marcus me lanza una mirada de advertencia, pero yo finjo no notarlo, desviando la vista mientras intento contener la sonrisa. Lucia, al ver mi reacción, se anima aún más.
Cuando mi mirada se posa en mamá, noto que está sosteniendo otra caja. Su expresión es extraña... sus ojos recorren las palabras una y otra vez, como si intentara descifrar algún mensaje oculto en ellas. Sus labios se mueven levemente, pero no pronuncia palabra.
-¡Mierda!-repite Lucia una vez más, aún con una sonrisa en el rostro.
-Lucia...-la reprende Marcus con voz severa.
-Lo dijo mami-señala la pequeña, apuntando con su diminuto dedo a Kate.
Mi risa aumenta, y Lucia, emocionada, levanta los brazos hacia mí. Sin dudarlo, la cargo y choco los cinco con ella.
-Niña lista-le susurro al oído, provocando su risa.
Pero la sensación incómoda no se va.
¿Por qué mamá está reaccionando así?
Su expresión es difícil de leer. Hay algo en sus ojos que no logro identificar... ¿sorpresa? ¿Temor? ¿Ansiedad? No sé qué es, pero lo que sí sé es que no es normal.
Papá regresa al jardín en ese momento, con el ceño fruncido. Su postura es rígida, como si estuviera conteniendo una oleada de pensamientos que aún no decide cómo expresar.
-Es verdad-dice finalmente. Su tono es serio, pero no alarmado.
Todos volteamos a mirarlo.
-¿Asistiremos?-pregunto sin soltar a Lucia.
Papá asiente con firmeza.
-Si no lo hacemos, creerán que estamos irrespetando a su nueva reina-explica mientras se acerca a mamá, quien sigue sosteniendo la caja-. No sabemos quién es, ni qué tipo de poder tiene. Negarnos podría considerarse una ofensa... y si es alguien de cuidado, podría incluso declararnos la guerra.
La palabra "guerra" pesa en el aire.
Un escalofrío me recorre la espalda. No estamos preparados para eso... aún no.
Mamá, que hasta ahora había estado distante, de repente parece recuperar el foco. Parpadea un par de veces, como si despertara de un trance, y asiente con una pequeña sonrisa.
-Iremos-confirma con un tono más animado de lo que esperaba.
Frunzo el ceño. No entiendo su reacción.
Mamá no suele emocionarse por eventos de esta clase... algo en su expresión me inquieta. Pero decido no darle demasiadas vueltas.
Bajo a Lucia al suelo y tomo la caja con el nombre de Sora.
-Le llevaré su invitación-anuncio, despidiéndome con un gesto.
Con la caja en mano, salgo de la casa.
Cada paso que doy se siente más pesado. El aire a mi alrededor parece volverse más denso.
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Editado: 15.07.2026