Me levanto lentamente de la cama, la suavidad de la superficie me da una sensación momentánea de confort, como si el colchón estuviera abrazándome en un último intento por retenerme en un mundo seguro, lejos del caos que siento en mi interior. Pero el dolor en mi cabeza es insoportable, como si un martillo golpeara cada parte de mi cráneo, empujándome hacia una realidad brutal. Es un dolor tan intenso que casi siento como si fuera a explotar. Un pitido fuerte en mi oído me deja sorda, distorsionando el sonido y sumiéndome en una especie de vacío auditivo. Todo se vuelve confuso, una niebla espesa que borra las fronteras de lo que es real y lo que no lo es. No logro entender bien lo que está pasando, los recuerdos de lo que ocurrió hace unos momentos, minutos, horas o incluso días, se desvanecen como si fueran fragmentos perdidos en la niebla, deshilachándose con cada intento que hago por atraparlos. Todo lo que tengo son flashes, momentos fugaces que no logro conectar entre sí. Recuerdo a Erika, algo importante que dijo, algo crucial, pero luego todo desapareció en la oscuridad, como si mi mente hubiera hecho una pausa o, tal vez, borrado intencionadamente ciertas partes, como si no quisiera que recordara.
Mis manos tiemblan ligeramente cuando intento apoyarme en la cama para ponerme de pie. Siento una incomodidad en mi cuerpo, como si hubiera estado dormida demasiado tiempo y mis músculos se hubieran endurecido. No sé cómo, pero todo se siente raro, ajeno. La puerta de mi cuarto se abre con un crujido suave, y veo a mi tío entrar. Su presencia me llena de una mezcla de alivio y… incomodidad. Su sonrisa siempre ha sido un consuelo en momentos difíciles, pero hoy algo en su expresión me hace sentir inquieta. Hay algo en el aire, una vibra diferente que no puedo ignorar, como si estuviera faltando algo, como si la realidad misma estuviera torcida.
— Me alegro de que despertaras — dice, entrando al cuarto y cerrando la puerta detrás de él con un suave clic. La puerta parece cerrar con más fuerza de lo normal, como si el sonido fuera más pesado, y esa pequeña acción se queda resonando en mi cabeza, amplificada por mi confusión.
— ¿Qué pasó? — le pregunto, mi voz suena extraña en mis oídos, como si aún estuviera atrapada en una especie de niebla mental, como si mi cerebro no pudiera procesar completamente lo que estoy diciendo. Cada palabra es como un eco lejano, y no puedo evitar sentirme ajena a mí misma.
— Golpeaste a la amante de tu padre — responde, con una calma que me resulta demasiado fría, como si me hablara de algo tan trivial como si se tratara de un mal día en el trabajo. Mis ojos se abren de par en par, el shock recorriéndome de inmediato. Intento procesar sus palabras, pero mi mente no las entiende, no las encaja en ningún lugar.
— ¿Qué? — me atrevo a preguntar, aunque mi voz es un susurro, temerosa de que todo lo que está sucediendo sea alguna clase de pesadilla o confusión momentánea.
Pero él parece no inmutarse en lo más mínimo. Su rostro sigue siendo impasible, casi como si esperara que todo esto fuera normal. Hay una desconexión total entre lo que está diciendo y lo que yo puedo procesar.
— Bueno, tú no… tu verdadera tú — dice, frunciendo ligeramente el ceño, como si estuviera explicando algo obvio, como si todas mis dudas fueran innecesarias, como si yo estuviera perdiendo el sentido común. Esa frase me desconcierta aún más, me hace sentir como si no estuviera en mi cuerpo, como si algo más estuviera tomando el control.
— Ya no entendí — le respondo, mi voz titubeante, mi mente dando vueltas, buscando alguna lógica detrás de lo que acaba de decirme. Pero nada tiene sentido. El caos en mi cabeza sigue creciendo, y cada palabra de él parece alejarme más de la realidad.
Él suspira, como si estuviera tratando con alguien incapaz de comprender una verdad simple. Su mirada se vuelve más seria, y puedo ver la tensión en su rostro. Su seriedad me hace sentir nerviosa, inquieta. La sensación de que algo grande está a punto de suceder me asfixia. Todo se vuelve más pesado, como si las paredes de la habitación se estuvieran acercando poco a poco, obligándome a respirar con dificultad.
— En la noche lo entenderás... por ahora, no te quiero cerca de la pelinegra — dice, y la frase se queda flotando en el aire como un enigma no resuelto. La confusión se mezcla con una creciente ansiedad. ¿Quién es la pelinegra? ¿Qué tiene que ver ella con lo que está pasando? Me siento cada vez más desconectada, más perdida. No puedo comprender lo que está ocurriendo, y la sensación de no tener control sobre mi vida me consume.
— Bueno, toma un baño y relájate. Baja a comer más tarde, tendremos visitas esta noche — añade, sonriendo ligeramente antes de dirigirse hacia la puerta. Pero su sonrisa no llega a sus ojos, no tiene calor, solo una especie de vacío que me deja con más preguntas que respuestas.
Asiento en silencio, sin palabras que puedan describir la maraña de pensamientos que me ahoga. No puedo evitar la sensación de que algo más está ocurriendo, algo que me falta entender, algo que está fuera de mi alcance. El peso de la incertidumbre me aprisiona, y la confusión me consume. Quiero preguntar más, quiero entender, pero me quedo callada, incapaz de formular una sola palabra coherente.
La puerta se cierra tras él, dejándome sola en la habitación. Mi cuerpo se queda quieto, pero mi mente sigue corriendo, buscando respuestas que no llegan. Mi cabeza sigue zumbando, el dolor punzante no cesa, y una sensación extraña de opresión me invade, como si algo estuviera acechando desde las sombras. No sé qué está pasando, pero siento que estoy a punto de descubrir algo que cambiará todo lo que creo saber sobre mí misma.
Miro a mi alrededor, buscando algo que me dé pistas, algo que me indique si todo esto es real o solo una ilusión. El cuarto parece estar en su lugar, sin cambios, todo sigue igual, pero algo en el aire está diferente. Hay una tensión palpable, como si estuviera esperando algo, como si alguien estuviera observándome, esperando que haga el siguiente movimiento. Me siento atrapada, atrapada en una red invisible, y no sé qué hacer.
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Editado: 15.07.2026