Reina ( I I libro )

Capitulo 37 - Paulina

Abrí los ojos poco a poco, encontrándome con mi tío frente a mí. Me sonrió, y yo lo hice de mala gana.

—¿Qué pasó? —dije al sentarme. Él rió más.

—Estás recuperándolo —dijo. Lo miré sin entender—. ¿Recuerdas la vez que te conté que casi me matas cuando ataqué a tu manada y casi mataba a tu mate sin que supieras que lo era?

Asentí, aún sin comprender del todo.

—Esa misma mirada la tenías cuando bofeteaste a la pareja de tu padre... Esa que da todo por sus seres queridos —añadió.

—Oh, no... —fue lo único que pude formular—. Dan y mi padre deben estar muy molestos conmigo... —dije preocupada.

Él negó con la cabeza.

—Cuando caíste inconsciente, Fabricio se acercó a ti y no a la que se supone que es su madre. Y tu padre, después de dejarla haciendo una rabieta en la recámara, vino a verte... —explicó.

—¿Me eligieron a mí antes que a ella? —dije sin poder creerlo del todo.

—Así es —afirmó con convicción—. Además, esa no es la mujer que dice ser...

—No entiendo —le dije.

—Cuando llegó, no me dio muy buena espina, pero lo quise ignorar porque era la madre de tu mate y la pareja de tu padre. Pero luego de verte con esa mirada cuando la abofeteaste, entendí que estaba cometiendo un error al ignorar ese sentimiento. Por eso, alguien vendrá a ayudarnos —dijo.

—¿Ya lo saben ellos? —pregunté, sin darle tantas vueltas.

—Solo Fabricio y Kate. No quisimos decirle a tu padre porque es su pareja y no estaría de acuerdo... —explicó. Asentí.

—¿Cuándo? —dije, bajando de la cama.

—Esta noche viene Darol —respondió. Lo miré como si estuviera diciendo un disparate, porque lo era.

—¿Darol? —pregunté, deteniéndome frente a la puerta del clóset.

—Sí, es hijo de una estrella —dijo con simpleza—. Vendrá con su tua cantante... Y está embarazado —agregó. Sonreí como idiota.

—¡Joder, sí! —dije entrando rápido al clóset para cambiarme—. ¿CÓMO LO ENCONTRASTE? —pregunté mientras me quitaba el vestido que me empezaba a sofocar.

—HACE UN AÑO —respondió—. VINO CON SU PAREJA, QUE ES MI MANO DERECHA, AL CASTILLO Y USTEDES NO ESTABAN —dijo.

—SABES QUE MARGARITA TE MATARÁ POR NO HABERLE DICHO —dije en tono de broma mientras me ponía un vestido de dos colores: negro en el escote y blanco de la cintura hacia abajo. Tenía cuello redondo, escote corazón en la espalda y me llegaba hasta la mitad del muslo.

—LO SÉ —dijo con miedo. Reí fuerte y salí del clóset, acomodándome el cabello en una coleta alta.

—Vamos afuera, necesitamos mantenerla aquí mientras viene —dijo en tono serio. Asentí y fui a buscar mis tacones negros para bajar.

—Vamos —dije. Salimos de mi cuarto hacia el living, donde estaban todos.

Erika me miró como si quisiera matarme, y yo le lancé una mirada fría que la hizo temblar levemente.

"No sabía que podía hacer eso..." pensé y me encogí de hombros, esperando el sermón del señor padre.

—¿Estás bien? —escuché decirle.

"¿Y el sermón de ‘muérete, ya no eres mi hija’?" pensé extrañada.

—S-sí... —dije.

Kate me sonreía. Marcus cargaba a Lucía, quien dormía en su regazo. Fabricio me sonreía con sinceridad, lo que causó un estrago enorme en mí.

—¿Q-qué mierda...? —murmuré para mí misma.

De pronto, la energía dulce de Darol inundó mi sistema y una punzada de dolor recorrió mi cabeza. Mi tío me sostuvo y me murmuró que no dijera nada. Asentí levemente.

"Está deshaciendo el hechizo desde lejos..." dijo dolida mi vampira.

"Incluso me duele a mí..." se quejó mi loba.

—Joder... —murmuré.

Segundos después, el dolor cesó y una ráfaga de imágenes invadió mi cabeza como una película en cámara rápida.

Yo de niña peleando con Fabricio.

Yo diciéndole "invasora" a Erika.

Yo jugando con mi padre.

Yo prometiéndole algo a mi madre cuando se fue.

Yo consolando a mi padre.

Yo entregándole los anillos de boda a mi padre.

Yo en mi cumpleaños número 17.

Yo reconociendo a Fabricio como mi mate.

Yo en un acantilado con Marcus, Fabricio y Kate.

Yo en una cita con Fabricio.

Yo recibiendo la cadena que cuelga en mi cuello.

Yo yendo con mi tío para salvar a mi manada.

Yo llorando al ver destrozado a Fabricio en su cuarto.

Yo lanzándome a la rubia oxigenada en el acantilado junto a Fabricio y luego cayendo al agua.

Yo diciéndole "dolor de culo" a Fabricio.

Yo viendo a una mujer frente a mí y, de repente, estaba en el suelo, escupiendo sangre por montones.

Y la de hace unas horas, peleando con la mujer frente a mí, recordando cada palabra que le dije.

—¿Impostora...? —fue lo único que murmuré, aferrándome a mi tío, quien me sostenía para que no cayera al suelo. Mis ojos estaban nublados por las lágrimas que caían sin poder detenerlas.

Divisé a todos rodeándome, preocupados. Margarita no entendía nada, mientras mi tío sonreía con suficiencia. Fabricio y Kate estaban en shock por mis palabras. Mi padre no asimilaba lo que pasaba y la que se suponía era Erika se alejaba de nosotros con miedo palpable.

Pasos firmes e imponentes resonaron en el living. La energía de Darol llegó con más fuerza a mí causándome una dolorosa punzada en la cabeza porque las imágenes no dejaban de golpear mi cabeza, como rompecabezas.

—Así es... —habló él.

Eso fue mi luz verde. Me abalancé sobre la impostora, tomándola del cuello y levantándola del suelo.

—¿Dónde está MI invasora? —pregunté con la voz ardiendo de furia.

—Ir...óni...co... —logró decir—. S-si no fu...e...ra p-por t-ti, es...t...o...s estúpidos s-seguirían p-pen...sando que soy e-ella... —dijo burlona.

Mi sangre hirvió y presioné más su cuello.

—¡Dije, ¿DÓNDE ESTÁ?! —grité furiosa.

Darol, que venía con otro chico, concentró su energía en ella, haciendo que se retorciera en mi agarre.

—Veremos quién es... —murmuró malicioso.

Mi tío reía. Mi padre seguía sin asimilar nada. Fabricio procesaba todo con lágrimas en los ojos, y Kate sacaba a Marcus con Lucía del living para que no se despertara.




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