Reina ( I I libro )

Capitulo 51 - Fabricio

Star se acercaba a mí con una elegancia que no había visto antes. Su caminar era firme, pero tan ligero que parecía flotar sobre el suelo. Los vampiros que aún permanecían cerca, esos miembros que formaban parte del pueblo pequeño cercano, se inclinaban ante ella, colocándose de rodillas en el suelo. Una mano sobre su pecho y la mirada hacia el suelo, como señal de respeto y reverencia.

Era como si una fuerza invisible les ordenara rendirle homenaje. Los observé de reojo, confundido y, debo admitirlo, un tanto desconcertado. ¿Qué estaba pasando aquí? No entendía nada de lo que estaba sucediendo, pero eso era lo de menos en ese momento.

Cuando Star llegó a donde me encontraba, se detuvo frente a mí. El brillo de sus ojos había cambiado, se veía diferente, más decidida. Y en ese instante, mi sorpresa se multiplicó cuando vi cómo su figura se desvanecía de la forma etérea en la que se encontraba, transformándose. Frente a mis ojos apareció con un vestido azul marino, un escote transparente que dejaba entrever un sutil toque de misterio, y pequeños detalles de hojas doradas que cubrían su pecho, como si fueran parte de la naturaleza misma.

El vestido caía hasta el suelo, como una cascada de tela que se fundía con la tierra, haciendo que su figura pareciera aún más majestuosa.

Pero lo que más me impactó fue la corona que llevaba. Una corona de diamantes azules que brillaba con intensidad, reflejando la luz de una manera casi sobrenatural. En ese momento, no pude evitar quedarme sin palabras, absorto ante su presencia.

Estaba completamente radiante. Si alguna vez hubo una imagen de realeza, esa era ella en ese instante.

El hombre que "se había estado encargando de mí" caminaba a su lado.

No era alguien que reconociera de inmediato, pero su porte y su mirada fría no dejaban lugar a dudas: era alguien importante. Su arco estaba perfectamente entrelazado a su cuerpo, y su expresión no era ni hostil ni amigable, solo seria, calculadora. Se acercó un poco más hasta quedar a nuestra altura y, sin previo aviso, hizo una profunda reverencia hacia mí. Una sonrisa extraña se dibujó en su rostro, casi como si estuviera esperando una reacción de mi parte. Pero lo único que conseguí hacer fue fruncir el ceño, completamente perdido en esa situación tan confusa.

— Mi rey —dijo Paulina con una voz suave, pero llena de respeto, alzando la mirada hacia mí.

— ¿Ah? —respondí, sin poder evitar el desconcierto en mi voz. Mi mente no lograba procesar lo que acababa de suceder.

— ¡Viva el rey Fabricio! —exclamaron todos los vampiros al unísono. La sorpresa se instaló de inmediato en mi pecho. Estaba tan atónito que no pude articular palabra alguna.

¿Yo?, ¿Un rey?, ¡No podía ser!

Paulina, en lugar de quedarse a un lado como cualquier persona en su sano juicio habría hecho, se reincorporó rápidamente. Su sonrisa se ensanchó, como si estuviera disfrutando de este momento más que nadie. De repente, y sin previo aviso, se lanzó a mis brazos, rodeando mi cuello con fuerza. Sentí como si todo el cansancio de la batalla se desvaneciera de golpe, como si su abrazo fuera el refugio que había estado buscando sin darme cuenta. Acepté el abrazo con gusto, apretándola contra mí sin pensarlo dos veces.

— Estás loca —le murmuré, con una sonrisa involuntaria, sintiendo cómo todo mi cuerpo se relajaba en ese instante. El abrazo era justo lo que necesitaba para calmar la tormenta en mi mente, pero ella, como siempre, no dejaba de reír.

— Altezas —nos llamó el hombre con voz firme. Como si fuera un recordatorio de nuestra posición, de lo que acababa de suceder. Paulina se separó de mí rápidamente, con una gracia que hacía que todo a su alrededor pareciera perder relevancia. Se colocó a mi lado, su elegancia era imposible de ignorar.

— Dime, Resfresh —dijo ella, extendiendo su mano hacia la mía, como si el mundo a su alrededor se hubiera detenido.

— Nos retiramos, su alteza —dijo el hombre con un tono aún más formal, y me hizo una última reverencia, como si ya no quedara nada por decir. Luego, se marchó con el resto de los vampiros de la guardia real vampírica, que también se dispersaron con el mismo aire de solemnidad.

Al ver cómo se alejaban, no pude evitar seguir preguntándome en mi mente qué estaba pasando.

— ¿Cómo que rey, mujer? —me quejé, casi sin pensarlo. No me importaba en absoluto que estuviéramos rodeados de vampiros y seres que aún nos observaban, la situación era más que surrealista.

Ella se echó a reír, disfrutando de mi confusión. Con una rapidez que no esperaba, me tomó por los hombros y comenzó a sacudirme de manera exagerada, como si fuera un niño pequeño.

— ¡No soy ni un buen alfa de la maldita manada y ahora me pones una corona en la cabeza! —protesté mientras la sacudía de vuelta, más frustrado que nunca. Pero su risa no cesaba.

— ¡NO te rías, perra! —le grité, sintiendo como mi paciencia se desbordaba ante lo absurdo de la situación.

Pero, como siempre, no me dejó escapar tan fácil. Con una velocidad que no pude anticipar, me tomó de las manos, me hizo una llave y, en un parpadeo, me lanzó al suelo con una fuerza que me dejó sin aliento. Me caí de cara, dándole el toque final a este circo que se había desatado.

— Vuelve a decirme así y te mueres, imbécil —dijo ella con una seriedad que me heló la sangre. Gruñí ligeramente sin poder ocultar mi diversión. Era evidente que había algo más en juego aquí, algo que aún no entendía por completo. Y, para ser honesto, en ese momento, no me importaba.

— Al ser mi pareja escogida por las Diosas Luna y Sangre, eres el rey del clan —dijo ella con una voz mucho más tranquila, pero que aún mantenía esa chispa juguetona, el agarre de sus manos en las mías no era firme, podría soltarme en cualquier momento pero no lo haría.

Mis ojos se abrieron a más no poder al escuchar esas palabras. Me quedé allí, en el suelo, sin saber qué hacer con la magnitud de lo que acababa de decir. Ser el rey de un clan. No podía creerlo. ¿Yo?, ¿Un rey?, No tenía ni idea de lo que eso significaba.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.